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| HIDRATACIÓN:
LA CLAVE DE UN BRONCEADO SANO |
El
sol produce una intensa deshidratación de la
piel. Por eso, tanto antes como después de la
exposición resulta imprescindible rehidratar
nuestra piel y devolverle la humedad perdida.
Durante los meses de verano, limpieza, hidratación
y el uso de protectores solares son las estrategias
que nos permitirán lucir un bronceado saludable
y duradero.
Aunque constituye una fuente esencial de
energía en nuestras vidas, aumenta las defensas
del organismo, mejora los síntomas de la depresión
y estimula la producción de vitamina D lo cierto
es que el sol puede pasar de ser aliado a enemigo
si olvidamos tomarlo con precauciones. El comienzo
del periodo estival es una fecha importante
para recordar que un bronceado duradero y sano
conlleva la necesidad de seguir algunas recomendaciones.
El imperativo de hidratarnos convenientemente,
máxime en los periodos en los que aumentamos
nuestra exposición al sol, es uno de ellos.
Si es aún joven no piense que este consejo es
exclusivo para las personas mayores y recuerde
que los errores cometidos a los 20 años se pagan
a los 40. La piel del rostro debe mantenerse
permanente hidratada, con independencia de la
edad.
PRELIMINARES: LA LIMPIEZA FACIAL
Para que nuestra piel absorba plenamente los
componentes activos de las cremas y geles hidratantes,
debe estar limpia. Sólo de este modo los principios
que aportan los tratamientos de belleza alcanzan
su mayor eficacia. Por eso la limpieza facial
es el paso previo de cualquier tratamiento hidratante.
La piel del rostro es muy delicada y debe limpiarse
al menos dos veces al día -por la mañana y por
la noche- pero sin excedernos ya que una limpieza
excesiva podría resecarla. El proceso de limpieza
apenas exige dedicarle unos minutos pero sus
resultados resultan óptimos a largo plazo. Como
regla general recuerde que la piel no debe estirarse
bajo ningún concepto y que los movimientos de
aplicación de los productos de higiene deben
ser siempre hacia arriba y circulares, usando
para ello las puntas de los dedos. De ese modo
activaremos la microcirculación de la zona.
Los pasos básicos de una higiene facial correcta
pasan por el uso de una leche limpiadora en
el cuello y cara que servirá para retirar los
restos de maquillaje y eliminar las impurezas.
Si utiliza esponjas faciales evite las de material
plástico y opte por las naturales o por cepillitos
con cerdas suaves que ha de mantener limpios
y en lugar seco.
El uso de tónico o astringente es aconsejable
pero no indispensable. Su función tradicional
ha consistido en limpiar los residuos de la
leche limpiadora y ayudar a cerrar los poros
pero en la actualidad los modernos tratamientos
de limpieza aúnan estos efectos en un único
producto.
EXFOLIACIÓN Y NUTRICIÓN
Tras eliminar la leche limpiadora, conviene
aplicarse un producto exfoliador para activar
la renovación celular. Con un cepillo de cerdas
naturales exfoliaremos la piel en forma circular
mediante un producto cosmético de efecto peeling,
abarcando toda la superficie de cara y cuello;
las esponjas marinas también son buenos exfoliantes.
En cualquier caso, si su piel es demasiado seca
o delicada no la exfolie todos los días ya que
podría irritarla.
A continuación hidrate la piel con gel humectante
para ayudar a que ésta retenga la humedad. Lo
aplicará en cuello y rostro mediante un masaje
que relaje los músculos faciales y facilite
la penetración del producto. Es entonces el
momento para aplicar la mascarilla adecuada
a su tipo de piel, que deberá dejar reposar
al menos 15 minutos y retirarla con una esponja
facial humedecida.
Todas las pieles precisan mascarillas ya que
éstas penetran a niveles de la dermis más profundos
que no alcanzan los productos diarios. Y no
sólo limpian la piel: las mascarillas también
relajan y colaboran en la regeneración celular.
El mercado las ofrece para todo tipo de piel,
naturales o químicas.
Finalmente, colocaremos en el rostro y el cuello
la crema nutritiva mediante movimientos deslizantes
para concluir con una crema con filtro solar
incorporado que nos preserve de las radiaciones
solares.
ANTES Y DESPUÉS DEL BAÑO
La piel resiste como puede las agresiones de
la radiación ultravioleta, la sal, el cloro
y otras sustancias químicas presentes en el
agua de las piscinas. Sin embargo, si no colaboramos
con ella tarde o temprano termina resecándose
y la piel -sobre todo las más sensibles- pica,
enrojece y se descama.
Unos pequeños cuidados, sin embargo, pueden
evitarlo. Por ejemplo, antes de zambullirse
en el agua úntese el cuerpo con una loción hidratante
suave y de bajo contenido en grasa. Es importante
que el fotoprotector sea resistente al agua
y su uso resulta imprescindible en los niños.
Aplíquelo generosamente y repita la aplicación
con frecuencia, al menos cada dos horas.
Si asiste a piscinas en las que se prohibe a
los bañistas el uso de cremas a la hora de meterse
en el agua, la recomendación más saludable consiste
en tomar una ducha entre una y otra inmersión,
y bañarse, por último, con agua fría y jabón
neutro.
Ciertamente el agua del mar no es en sí tan
perjudicial para la piel como la de la piscina.
Sin embargo, la conjunción de los factores sal-arena-sol
termina resultando fatal y puede, incluso, provocar
alergias. Así que cada vez que salga del agua
aplíquese protector solar abundantemente -como
en el caso de la piscina- para evitar que la
piel se reseque. Productos como el aloe vera
o el extracto de manzanilla -presentes en muchas
cremas- están especialmente concebidos para
hidratar la dermis. Y no olvide tomar mucha
agua -al menos litro y medio, especialmente
si está expuesta al sol- tanto en su versión
líquida como en forma de alimentos de alto contenido
hídrico como frutas y verduras en abundancia.
De vuelta a casa, y para eliminar el protector
y las impurezas, utilice una esponja vegetal
y aplíquese un baño de agua fresca. Pero no
exagere al frotar ya que la piel está especialmente
sensible. Las personas a las que les salen granitos
o cualquier otro síntoma de irritación tras
la exposición solar pueden seguir el consejo
de la dermatóloga Luciana Conrado que
recomienda untar de talco todo el cuerpo antes
de aplicarse la crema hidratante.
MANOS Y PIES: LAS ZONAS OLVIDADAS
Aunque siempre hacemos hincapié en la importancia
de la hidratación facial, lo cierto es que la
piel de las manos, los pies y los codos sufre
también un maltrato constante y tiende a resecarse.
El primer paso para recuperar su vitalidad perdida
es humectarla para lo que debemos aplicar cremas
hidratantes diariamente.
Además, al menos una vez al mes nuestras manos
precisan un tratamiento especial que puede consistir
en la aplicación de una mascarilla de crema
suavizante de mantequilla, de fácil preparación
casera. Las proporciones de la mezcla son las
siguientes: media taza de mantequilla, media
taza de agua tibia y una cucharada de aceite
de almendras o de oliva, todo ello mezclado
en un recipiente de cristal en el que sumergiremos
las manos al menos 15 minutos.
Sumergir los pies en una infusión tibia de té
de menta durante diez minutos proporciona una
relajación casi inmediata. Para combatir durezas
y sequedades, un método eficaz -si se practica
con constancia- consiste en extender aceite
de oliva con una brocha en la superficie de
los pies y envolverlos después en una toalla
humedecida y calentada en el microondas durante
medio minuto. El calor acelera la absorción
del aceite y favorece la hidratación celular.
Normalmente no reparamos en el aspecto de nuestros
codos hasta que llega la temporada de usar manga
corta. Sin embargo, la piel de los codos es
muy delicada y sensible. Conviene reblandecerla
con una ducha de agua templada y aplicar después
un exfoliante para eliminar las células muertas.
A continuación, una buena capa de crema hidratante
facilitará la regeneración epidérmica.
Si desea potenciar el efecto de la hidratante,
tras su aplicación pruebe -al menos una vez
por semana- a envolver los codos en papel transparente
de cocina. De este modo el producto se absorbe
y penetra con mayor rapidez.
LLEVE EL MAR A SUS PIES
Ingredientes necesarios:
-Un recipiente donde quepan ambos pies.
-Una o dos tazas de arena limpia.
-Varios puñados de piedras pequeñas y redondeadas
así como granos de arroz.
-Dos tazas de infusión de manzanilla.
-Tres cucharadas de leche.
-Cinco gotas de aceite esencial de lavanda.
Coloque todos los ingredientes en el interior
del recipiente. Al sumergir los pies, presiónelos
contra las piedras y los granos de arroz y muévalos
rotando los dedos. Mantenga el agua tibia y
prolongue el baño unos 15 minutos. A continuación
seque cuidadosamente los pies y aplique crema
hidratante o aceite.
NO OLVIDE QUE...
...el agua puede
actuar a modo de lupa e incrementar la fuerza
de la radiación solar.
...a mayor tiempo de exposición solar es necesario
utilizar un factor de protección cada vez más
alto. Es una creencia errónea pensar que simplemente
necesitamos aumentar la frecuencia de la aplicación.
...la aplicación del protector solar debe realizarse
40 minutos antes de que comience la exposición.
...la mejor forma de prevenir los daños solares
es no exponerse al sol durante periodos prolongados
y protegerse con ropa, gafas y sombrero. El
uso de protectores e hidratantes es siempre
una medida complementaria.
RITUALES DE JUVENTUD
Aunque sea imposible recuperar la lozanía de
la juventud, diez sesiones de las siguientes
terapias aportarán un gran cambio a nuestra
imagen. La constancia y el uso de las modernas
tecnologías nos permiten mejorar sin recurrir
al bisturí. Consulte con su centro de belleza
más próximo sobre las nuevas posibilidades de
la estética:
-Endermoterapia vibratoria:
elimina adiposidades y reafirma los tejidos
mediante vibraciones giratorias y de percusión
con un aparato de diversos cabezales.
-Tratamientos faciales:
vapor, ozono, drenaje linfático, corriente
galvánica, láser y lifting complementan los
tratamientos clásicos de limpieza del cutis,
exfoliación hidratación, reafirmación, antiacné
y corrección de cicatrices.
-Electroestimulación:
mediante impulsos eléctricos se incrementa el
funcionamiento del sistema circulatorio y el
metabolismo.
-Isotónica:
tratamiento de tonificación y reeducación
muscular.
-Drenaje:
estimula la circulación y la salida de impurezas.
-Masajes y presoterapia:
presiones firmes sobre los músculos con fines
terapéuticos.
Concha
Labarta
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