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| ACNÉ:
EL PRECIO DE LA JUVENTUD |
La
aparición del acné sigue constituyendo un acontecimiento
importante en la vida de muchos adolescentes.
Pues bien, tanto si es una de sus inocentes
víctimas como si el acné ha persistido en su
cara a pesar del paso de los años no se angustie:
la moderna dermatología ofrece hoy una gran
variedad de tratamientos para mejorar el aspecto
del rostro. Y con un poco de constancia puede
lograr resolver el problema.
El acné juvenil es una de las causas más
frecuentes de consulta dermatológica por lo
que es evidente que su aparición provoca un
impacto notable en la vida de muchos adolescentes.
Entre las mujeres, el acné suele ser de aparición
más temprana y menor severidad y duración. Lo
contrario que en los varones a quienes, por
regla general, se les presenta el problema más
tarde -entre los 14 y 15 años- con una intensidad
entre moderada y severa que viene a durarles
entre 4 y 7 años. Claro que es común que se
presenten variaciones en la evolución del proceso
en ambos sexos. Lo más importante, en todo caso,
es que el acné no deje cicatrices permanentes
y no afecte al normal desenvolvimiento social
y escolar del joven.
FALSOS MITOS
El acné juvenil
no es más que el resultado de la acción de determinadas
hormonas que, a nivel del folículo pilo-sebáceo
o poro, inician o aumentan su producción debido
al comienzo de la pubertad y que aparecen acompañadas
del desarrollo de los caracteres sexuales propios
del individuo. Aumento de producción hormonal
que, contra lo que muchos piensan aún, se produce
autónomamente sin que exista relación directa
con la dieta o con la producción de sebo. El
resultado es un cutis graso, en algunos casos
con obstrucción del conducto y la aparición
de las clásicas espinillas, nódulos y quistes
(barros inflamados).
Hay muchas creencias sin fundamento en lo que
se refiere al acné. En primer lugar, y aunque
todavía haya quien crea lo contrario, no está
demostrado que determinados alimentos provoquen
su aparición. La prueba es que quien come de
todo no tiene necesariamente la piel más grasa.
Por eso evitar los alimentos presuntamente "culpables"
como el chocolate, los fritos y los embutidos
no garantiza que el acné no aparezca.
En segundo lugar, no existe ninguna forma segura
de reventar los granos. Los dermatólogos se
muestran firmes al respecto: ¡las manos quietas!
Estrujar un simple granito hace que aflore más
suciedad y se incremente el riesgo de marcas
posteriores.
En tercer lugar, conviene insistir en que el
sexo no es culpable del acné: la actividad sexual
(incluida la masturbación o la abstinencia)
no tiene repercusión alguna sobre los granos.
Por último, sepa que una piel limpia no impide
la aparición del acné. La bacteria que puede
crear el grano se encuentra bajo la piel. Por
otra parte, restregar ésta con fuerza tampoco
va a evitar la obturación del poro pues ello
no se debe a la suciedad sino a la acumulación
de grasa y células de piel muertas. Lo que,
en cualquier caso, no implica que no se deba
limpiar diariamente la piel con agua y un jabón
adecuado.
APRENDE A AYUDARLES
El acné suele ser
uno de los primeros signos visibles de la llegada
de la pubertad. Y desde que hace su aparición
se convierte en un tema de conversación recurrente
entre nuestros hijos. Pues bien, los expertos
sostienen que hay ciertos comportamientos de
los padres que consiguen que los chicos se sientan
mejor cuando tienen acné. En primer lugar, no
trivialice la preocupación que éste les causa
con expresiones como "No es para tanto" o
"Tus amigos están peor que tú". A ellos
ese problema les angustia y lo mejor es ayudarles
visitando al dermatólogo. Además, es importante
explicarles que no han hecho nada malo que cause
el acné. Deben entender que no se trata de una
enfermedad sino de un cambio fisiológico similar
otros que ocurren en su cuerpo a medida que
crecen.
A menudo los padres caen también en el error
de presionar a sus hijos negativamente: "¿Por
qué no te pusiste la crema?". En su lugar,
debemos intentar animarlos con expresiones estimulantes
del tipo "Se nota un gran cambio desde que
usas ese nuevo producto". Son pequeños detalles
pero el adolescente agradecerá que nos acerquemos
a su problema de forma respetuosa y optimista,
sin dramatizar pero tampoco negándoles la importancia
que para ellos tiene.
EVOLUCIÓN Y TRATAMIENTO
Podemos distinguir
varias fases en la evolución del acné. En la
primera el folículo está sano y sólo se observan
el poro, el vello y las glándulas sebáceas.
En una segunda etapa, el sebo y las bacterias
inflaman el folículo y desde fuera se ve un
"punto blanco" característico. En la tercera,
al abrirse, el comedón o espinilla se forma
un "punto negro"; mientras, las bacterias crecen.
Por último, el comedón se convierte en una pústula.
Y si se rompen las paredes la infección ataca
a los tejidos más próximos.
En cuanto al tratamiento, éste variará en función
del tipo de acné. El acné juvenil leve debe
ser tratado solamente con productos tópicos.
Basta lograr una buena limpieza de la piel usando
jabones antisépticos, antigrasa o exfoliantes
(tipo scrub).
Si el acné es más virulento se deben aplicar
soluciones astringentes con antibióticos (transparentes)
y recurrir a una medicación que aumente la permeabilidad
del poro; por ejemplo, a base de peróxido de
benzoilo o, mejor, con ácidos grasos suaves
derivados de la vitamina A o ácidos frutales
como los glicólicos o azeláico. Y sólo si procediese
-eso debe decidirlo siempre el especialista-,
tomar antibióticos.
En todo caso, cuando el acné es severo se debe
realizar la limpieza frecuente con jabones antisépticos
tipo Hibiscrub o que contengan ácido
salicílico, azufre o resorcina. Las soluciones
hidroalcohólicas con antibióticos -como la eritromicina
o la clindamicina- se aplicarán entonces de
dos a tres veces al día; o bien compuestos en
gel neutro que combinen antibióticos con peróxido
de benzoilo, ácido retinoico o glicólico. También
es eficaz el uso de cremas con ácido azeláico.
Por último, decir que en el caso de acné conglobata
-el que evoluciona hacia lesiones quísticas
intercomunicadas- tenemos la opción de un tratamiento
oral con vitamina A ácida evaluando periódicamente
el funcionamiento hepático y hematológico, y
seguir una dieta baja en grasas ya que el medicamento
puede alterar los niveles de triglicéridos en
sangre. El tratamiento tiene una duración de
cuatro a seis meses e implica algunos inconvenientes
como sequedad de las mucosas, principalmente
ojos, nariz y labios, aumento de la sensibilidad
al sol y cierto decaimiento físico. A pesar
de los efectos secundarios, este medicamento
disminuye la probabilidad de recaída y dará
como resultado una piel más suave con cicatrices
menos notorias.
PEELINGS Y
CUIDADOS FACIALES
Los peelings
químicos consisten en la aplicación de unas
sustancias líquidas que producen una quemadura
en la piel que puede ser leve, moderada o profunda.
Se trata de un método que permite eliminar las
células muertas superficiales, regular el trabajo
de las glándulas sebáceas y mejorar la distribución
del colágeno en la dermis. El resultado final
es la disminución de las marcas y manchas. En
cuanto a la efectividad y duración de la mejoría
depende del producto utilizado.
Ahora bien, si el cuidado personal de la piel
no le ayuda y el acné es grave debe consultar
a su médico para que le recete algunos medicamentos.
Y si le produce cicatrices permanentes recurrir
a la cirugía plástica para suavizar la piel.
OTRAS SOLUCIONES
Existen, en todo
caso, otras posibilidades naturales y más aconsejables
para tratar las infecciones de la piel. Una
de ellas es la utilización de una planta milenaria
bien conocida por los científicos, el Aloe Vera
o Sábila, cuyas hojas se utilizan hace tiempo
para cicatrizar heridas profundas y que actualmente
se comienza a usar en cosmética en pequeñas
dosis.
De hecho, en la mayoría de los casos tratados
con Aloe vera el acné desaparece antes de un
mes obteniéndose resultados muy buenos incluso
en los problemas más agudos ya que regenera
la piel hasta conseguir eliminar por completo
los granos.
En cuanto al jabones, recuerde que los antibacterianos
no resultan muy efectivos y que los abrasivos
pueden secar las lesiones pero también irritar
la piel.
En cambio, las compresas de agua caliente ayudan
a ablandar las paredes de los granos y barros
haciendo mas fácil su extracción natural. El
médico puede enseñar al paciente o a los familiares
cómo eliminar cuidadosamente los comedones una
o dos veces a la semana.
Como norma general, para evitar que la piel
esté grasa hay que limpiarse dos veces al día
con un jabón medicinal adecuado.
Un nuevo producto:
el alga roja marina
Roja y olorosa,
un alga común que crece en el mar -la Algae
asparagopsis- podría acabar con la angustia
de los adolescentes cuando se miran el acné
en el espejo. Y es que una compañía llamada
Algue et Mer, instalada en una pequeña
isla del oeste de Francia, descubrió hace poco
sus singulares propiedades para combatir dos
de los grandes azotes de la adolescencia: el
acné y la caspa. "No se trata de un remedio
milagroso pero puede hacer que los granos en
la piel sean más leves y menos visibles",
asegura Jean-Yves Moigne, director de
cosméticos y productos nutricionales de la firma.
El alga también podría al parecer eliminar la
caspa si se usa con frecuencia.
Moigne descubrió sus propiedades por casualidad
tras pasar varias semanas trasladando toneladas
de la fértil alga y seis años cultivándola.
"Un día estaba tan harto de ella que decidí
analizarla para ver si servía para algo más
encontrando moléculas antibacterianas. Y cuando
las probamos con la caspa y el acné descubrimos
que eran muy eficaces". Tan potentes que
un kilo basta para producir una tonelada de
crema. El Algae asparagopsis es oriunda
de Nueva Zelanda pero puede hallarse en todo
el mundo. La aparición de la crema en el mercado
está prevista para este segundo semestre del
año.
Aceite del árbol del
té: un milagro para la piel
El aceite del árbol
del té se puede utilizar tanto para la higiene
general como para los problemas cutáneos puesto
que posee una acción bactericida de rápido efecto,
penetra en las células de la piel regenerándolas,
tiene un PH casi neutro que hace que no ataque
la capa ácida protectora natural de la piel,
posee notables propiedades purificadoras y no
irrita ni tiene efectos secundarios por lo que
está indicado para todo tipo de piel. Es más,
al poder penetrar en las capas profundas de
la dermis puede eliminar los focos patógenos
situados por debajo de la superficie que tan
difíciles resultan de curar.
No es de extrañar, pues, que en el mercado existan
ya cosméticos elaborados con aceite del árbol
del té. En cuanto a la manera correcta de usarlos,
cuando se trata de un acné incipiente es bueno
aplicar 1 ó 2 gotas directamente sobre el grano.
Cuando es un acné profundo es más aconsejable
tomar un baño de vapor facial tres o cuatro
veces por semana añadiendo al agua tres o cuatro
gotas de este aceite. Por supuesto, se puede
utilizar también para el cuidado habitual de
la cara.
Concha
Labarta
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