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| VITÍLIGO:
LA AMENAZA BLANCA |
Es
un enemigo difícil de combatir que se caracteriza
por la pérdida de pigmentación en la piel con
la consiguiente aparición de antiestéticas manchas
blancas. Su origen continúa sin aclararse y
los tratamientos no siempre ofrecen resultados
satisfactorios. Hoy por hoy no tiene cura pero
la ciencia cada vez aporta mejores soluciones.
El vitíligo afecta a todas las edades,
a todas las razas y a ambos sexos, un trastorno
que padecen millones de personas en el mundo
(exactamente el 1% de la población). Si bien
todos los países lo conocen, en algunos como
la India, donde las carencias nutricionales
son importantes, la enfermedad se presenta hasta
en un 9% de la población.
El vitíligo es un desorden de la piel provocado
por la pérdida de melanocitos o células de la
capa superior de la epidermis que sintetizan
la melanina, responsables de la pigmentación
de la piel. La enfermedad, mucho más visible
en personas de piel oscura, se caracteriza por
una progresiva pérdida de la pigmentación de
una o varias zonas de la piel quedando ésta
completamente blanca.
Por lo general el paciente comienza observando
la aparición de manchas blanquecinas bien delimitadas,
simétricas y de superficie lisa que aumentan
progresivamente pudiendo afectar a zonas aisladas
o a todo el cuerpo. Además de su efecto antiestético
estas áreas blancas son muy sensibles a la radiación
solar y pueden quemarse con facilidad siendo
imprescindible el uso de protección adecuada.
ISLOTES BLANCOS
El vitíligo se puede
manifestar a cualquier edad si bien en el 50%
de los casos se presenta antes de los 20 años
y va progresando de forma lenta, con intervalos
de meses o años en los que se mantiene estacionario.
La despigmentación sigue un patrón característico
iniciándose frecuentemente en extremidades y
cara. El color más típico de las máculas es
el blanco lechoso aunque pueden darse máculas
tricrómicas que combinan tonalidades de piel
blanca, bronceada y normal. La forma de las
máculas suele ser redondeada u oval y su tamaño
oscila entre medio y varios centímetros.
Los expertos distinguen diferentes tipos de
vitíligo: el local -caracterizado por la presencia
de una o varias máculas despigmentadas en una
única localización y que puede mantenerse estable
y sin progresar durante largos periodos de tiempo-,
el segmentario -que suele comenzar de manera
abrupta, tiene una evolución corta y finalmente
llega a una fase estacionaria-, y el vitíligo
generalizado -que puede evolucionar a universal
cuando toda o casi toda la piel se encuentra
afectada de forma irreversible.
Aunque las manchas pueden aparecer en toda la
piel éstas predominan sobre todo en los párpados
y el rostro, la nuca, el tronco, las extremidades
y las regiones genitales. En el 20% de los afectados
la enfermedad se desencadena asociada a quemaduras
solares graves o situaciones de estrés y, en
algunos casos, el vitíligo va acompañado de
otras dolencias como diabetes, enfermedad de
Addison, anemia perniciosa, enfermedad tiroidea
e, incluso, determinados traumatismos.
¿HEREDITARIO
O ADQUIRIDO?
La causa del vitílago
todavía es desconocida aunque se han planteado
diversas teorías para explicarla. Una de las
de la mayor peso es la teoría genética que atribuye
a la enfermedad una característica de predisposición
transmitida ya que hasta en un 40% de los afectados
existen antecedentes familiares del mismo desorden.
En todas las especies animales estudiadas parece
confirmarse la relación entre la despigmentación
y los factores genéticos.
Algunos han defendido un posible origen microbacteriano
o incluso viral de la dolencia, lo que sin embargo
no ha podido demostrarse. Tampoco ha sido totalmente
probada la teoría neuroendocrina que aboga por
la posible existencia en el organismo de un
neurotransmisor capaz de estimular o frenar
la actividad de los melanocitos de un área determinada.
Otra teoría -que sigue contando con muchos adeptos
aunque no puede explicar todos los casos- es
la psicosomática. Sus defensores sostienen que
la piel es un órgano en el que se reflejan muchas
de nuestras tendencias inconscientes y problemas
psíquicos. Pus bien, en ese sentido, el vitíligo
sería algo así como el equivalente cutáneo de
un cuadro de angustia.
La teoría autoinmune cuenta también con muchos
defensores y sostiene que los melanocitos son
destruidos por los propios anticuerpos o linfocitos
del enfermo. Además, el hecho de que algunos
de los tratamientos más efectivos consistan
en la aplicación de inmunomoduladores apoyaría
la hipótesis de un posible origen relacionado
con la inmunidad.
Por lo general se acepta que el vitíligo se
produce por una combinación de factores genéticos,
medioambientales e inmunológicos. La influencia
de factores ambientales tampoco debe ser desestimada
ya que muchos expertos creen que la disminución
de la capa de ozono podría estar provocando
una destrucción de nuestros melanocitos.
DIAGNÓSTICO
Y TRATAMIENTO
El vitíligo se diagnostica mediante una exploración
completa de la piel del sujeto que debe acudir
a la consulta de un dermatólogo. El examen incluye
desde el cuero cabelludo hasta los dedos de
los pies, con atención especial a las membranas
mucosas, los párpados y la boca. La presencia
de la dolencia se confirma iluminando las áreas
afectadas por la llamada luz de Wood, un tipo
de luz ultravioleta filtrada. Si la persona
está afectada en las áreas iluminadas aparece
una fluorescencia blanca muy característica.
No se conoce todavía cuál es la sustancia que
provoca dicha fluorescencia y los laboratorios
están tratando de buscar respuesta a ese interrogante.
Aunque la enfermedad carece de cura las terapias
que hoy se siguen con mayor frecuencia son la
aplicación de corticoides tópicos y el uso de
psoralenos combinados con luz ultravioleta (PUVA).
La capacidad de repigmentación de los corticoides
ha sido probada y podría explicarse por su acción
supresora de los linfocitos T, que favorece
la mitosis y migración de las células pigmentarias.
No obstante, los corticoesteorides y el ácido
retinoico en las lesiones de vitíligo ofrecen
resultados inconsistentes y transitorios. Por
lo general, los corticoides tópicos se aplican
en las lesiones pequeñas que se han iniciado
recientemente y las áreas faciales son las que
dan mejores respuestas. Combinados con cierto
tipo de irradiación solar su acción se ve reforzada.
Cuando se trata de niños pequeños los corticoides
utilizados son de baja potencia.
Su uso, en cualquier caso, no suele exceder
los seis meses de tratamiento ya que se trata
de fármacos cuyos efectos secundarios -como
la atrofia cutánea- deben vigilarse. Si a los
tres meses no se experimenta ninguna mejoría
se debe suspender la terapia. Si, por el contrario,
hay mejoría el tratamiento puede continuarse,
siempre bajo supervisión médica. La aplicación
tópica de corticoides está en cualquier caso
indicada para pacientes con un vitíligo inferior
al 20% de la superficie corporal.
Una reciente investigación del Dr. Seiter
y su equipo afirma que altas dosis de glucocorticoides
tomados por vía oral pueden ser una opción terapéutica
aconsejable para personas con vitíligo generalizado
y en fase de progresión. No obstante, esta terapia
parece efectiva para detener el avance de la
enfermedad pero no para inducir una repigmentación
además de conllevar efectos adversos.
Por su parte, la Fotoquimioterapia trata de
estimular la creación de melanocitos mediante
la administración de sustancias llamadas psoralenos
por vía oral, combinados con la aplicación de
rayos UVA. Resulta de especial utilidad para
los casos de despigmentación generalizada y
no suele ser efectiva a la hora de repigmentar
la piel del dorso de las manos, tobillos, pies
y muñecas. La fotosensibilización, con la consiguiente
aparición de ampollas, es el efecto secundario
más observado.
La repigmentación, cuando acaece, se produce
gradualmente, pero si el tratamiento no obtiene
respuesta en los tres primeros meses debe suspenderse.
Un 30% de los pacientes han obtenido gracias
a él una repigmentación importante, con frecuentes
recaídas en el transcurso de los dos primeros
años. Su punto débil -y el motivo por el que
algunos dermatólogos la desaconsejan- es la
potencial toxicidad de las psoralenos sintéticos
y los casos de intolerancia gástrica producidos
tras su ingesta. Más suaves resultan sin embargo
los psoralenos naturales, como el aceite esencial
de lima o bergamota.
OTRAS ESTRATEGIAS
TERAPÉUTICAS
La Kuvaterapia, por su parte, consiste en la
aplicación oral de kellina (sustancia química
furocromona) combinada con radiación UVA y tiene
como principal atractivo su ausencia de fototoxicidad
y como peor enemigo su toxicidad hepática, que
puede aumentar las transaminasas en el 25% de
sus usuarios. Para paliar estos problemas se
utiliza en la actualidad una solución de kellina
por vía tópica al 3% en gel o leche fluida,
junto a exposiciones solares cortas de entre
15 y 30 minutos.
Por su ausencia de fototoxicidad, el tratamiento
puede aplicarse tres veces por semana o, incluso,
diariamente. Algunos dermatólogos la consideran
la alternativa más adecuada para el vitíligo
moderado, especialmente para el infantil. En
España, gracias a la incidencia de la radiación
solar, la terapia resulta además más sencilla
y barata de seguir que en otros países.
Un extracto hidroalcohólico de placenta humana,
conocido como melagenina y elaborado en Cuba,
podría ser eficaz contra el vitíligo cuando
se administra por vía tópica y combinado con
radiación infrarroja. Así lo sostienen sus creadores
pero lo cierto es que el mecanismo de acción
de la melagenina todavía no se conoce si bien
podría deberse a la presencia de lipoproteínas
estimulantes de la producción de melanina. No
obstante, existen muy escasos trabajos científicos
que avalen sus resultados por lo que la terapia
no ha sido aprobada por la sanidad española
ni por la de muchos otros países. Además, la
melaginina se elabora a partir de placenta humana
y no ha sido demostrado que no pueda transmitir
enfermedades.
Otro enfoque terapéutico consiste en la administración
de análogos de la vitamina D que pueden tener
un efecto beneficioso en la repigmentación de
la piel, bien de forma aislada o combinada con
radiación ultravioleta.
Desde hace más de una década algunos dermatólogos
han optado por el uso de fenilalanina -en forma
tópica u oral- con resultados prometedores.
Al no resultar fototóxica, la fenilalanina puede
utilizarse en niños. El porcentaje de respuestas
favorables al tratamiento puede alcanzar el
50% y las zonas que experimentan mayor mejoría
son las de la cara. No obstante, en el tronco
y las extremidades los resultados empeoran notablemente.
En el proceso de conseguir una repigmentación
el láser Excimer está mostrando una eficacia
mayor que las radiaciones UVA si bien su mecanismo
de acción se desconoce. El láser parece obtener
efectos inmunomoduladores y estimular los melanocitos
que aún permanecen en el folículo piloso. No
obstante, se precisan más investigaciones para
averiguar su verdadero potencial curativo.
EL ENFERMO DECIDE
Si todos los tratamientos médicos descritos
fallan, queda la alternativa de recurrir a técnicas
quirúrgicas siempre y cuando el vitíligo se
haya estacionado. La cirugía consiste en realizar
injertos de melanocitos de una área de piel
sana, por lo general de la región glútea.
Y cuando la extensión de las zonas afectadas
por el vitíligo es elevada, los dermatólogos
pueden proponer al paciente la despigmentación,
un proceso que además de irreversible conlleva
la pérdida de las defensas naturales de la piel
frente a los rayos del sol.
Perdida la batalla por repigmentar la piel,
algunos enfermos optan por la despigmentación
total que se logra mediante un producto químico
que contenga hidroquinona, sustancia tóxica
que destruye los melanocitos. Su principal efecto
secundario es la dermatitis irritativa o alérgica.
En la alternativa de la despigmentación el láser
también está siendo cada vez más utilizado así
como sesiones de crioterapia. Se trata, en todo
caso, de una alternativa que debe tomar el enfermo
adulto y bien informado y son varias las personas
de edad avanzada que optan por ella.
Vitíligo y alimentación
Aunque se carecen de evidencias contundentes
parece que la alimentación juega un papel importante
en este desorden. El opinión del Dr. Leopoldo
Montes, dermatólogo de la Universidad de
Alabama, el vitíligo suele presentarse asociado
a situaciones de déficit de vitaminas B y C,
ácido fólico, cobre y hierro.
La alimentación equilibrada podría pues jugar
un papel importante en la inactivación del vitíligo
en progresión. Los afectados deberán poner especial
cuidado en ingerir sustancias ricas en ácido
fólico -presente en verduras de hoja verde como
brócoli, lechuga o espinacas-, vitamina C -cítricos
y tomates-, vitamina E -aceite vegetal, germen
de trigo y yema de huevo- y vitamina B12 -que
se encuentra en alimentos de origen animal.
Concha
Labarta
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