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| LA
COSMÉTICA INTELIGENTE |
Los
actuales productos cosméticos comienzan a rozar
la ciencia ficción. No sólo combaten la sequedad
de la piel y el envejecimiento con mayores garantías
que los de hace una década sino que cada día
aportan nuevos ingredientes naturales o sintéticos
que les permiten actuar en las dosis exactas
y en el área precisa. Los resultados de esta
revolución inteligente de la industria cosmética
pueden verse tanto en rostros jóvenes como maduros.
Hoy envejecer ya no asusta.
Hasta hace unos años las fórmulas cosméticas
sólo eran capaces de suavizar y humectar la
piel pero no podían revertir los daños sufridos
por el paso del tiempo. En la actualidad, sin
embargo, este escollo comienza a salvarse gracias
a que la industria cosmética ha incorporado
numerosos y nuevos ingredientes a sus productos
tratándolos con una tecnología precisa que les
permite actuar en la zona y el tiempo requeridos.
La hidratación es la clave para mantener una
piel sana y el tratamiento más adecuado para
la época de juventud debe consistir en cremas
hidratantes. Pero a partir de los 35 años la
piel necesita también nutrirse y luchar contra
las temidas arrugas. En entonces cuando irrumpen
en nuestras vidas las cremas nutritivas, las
reparadoras y las antiarrugas cuyo uso se vuelve
imprescindible a partir de los 40 años.
Hoy los científicos están de acuerdo en que
el mayor daño para nuestras células proviene
de la acción de los radicales libres, responsables
de acelerar el proceso de envejecimiento. Por
eso los antioxidantes, que protegen precisamente
de los radicales libres, se han convertido en
ingredientes esenciales de cualquier crema facial.
LOS
QUE NUNCA FALTAN
En las modernas cremas antiarrugas
existen inalterablemente determinados compuestos
que se han convertido en las estrellas contra
el envejecimiento. Entre ellos, la coenzima
Q10 -patentada por los laboratorios Beiersdorf-
es quizás una de las más conocidas por su acción
directa sobre la causa más importante del envejecimiento:
la disminución de la actividad celular.
Los estudios dermatológicos han probado que
la coenzima Q10 es capaz de reducir la profundidad
de las arrugas y proporcionar un resultado visible
tras cinco semanas de uso continuado. En algunas
cremas la coenzima Q10 se presenta asociada
a la coenzima R que estimula la producción de
lípidos y fortalece la capa externa de la piel.
A esta fórmula combinada se la denomina Q10
Plus.
Los flavonoides son otros de los componentes
omnipresentes en las cremas faciales. Se trata
de moléculas que provienen del mundo vegetal
y cuya presencia en los pigmentos de las plantas
las protege de la radiación ultravioleta. Sobre
la piel humana, los flavonoides -entre los que
destaca el Alpha Flovon- neutralizan los radicales
libres responsables del envejecimiento cutáneo
con una eficacia diez veces superior a la de
la vitamina E. Incorporarlos a las cremas embellecedoras
ha sido un proceso que ha traído de cabeza a
muchos investigadores y que se ha resuelto con
éxito gracias a que han sido biotecnológicamente
modificados para que resulten activos en la
piel y capaces de revitalizar sus propios mecanismos
de defensa.
VITAMINAS
Y HUMECTANTES: COMBINACIÓN EFICAZ
Las vitaminas C y E están
siendo utilizadas desde hace años para paliar
los efectos de los radicales libres que agreden
la piel. En cremas, geles y lociones estos antioxidantes
universalmente conocidos reafirman los tejidos
y aclaran las manchas. Y en la lista de ingredientes
activos y modernos, no podemos olvidar por supuesto
al retinol, una forma pura y activa de la
vitamina A que suele asociarse a otras para
potenciar su efecto y que actúan a un nivel
profundo de la dermis, donde se originan las
arrugas.
Por lo general, los complejos vitamínicos citados
vienen combinados con una nueva generación de
productos humectantes o rehidratantes conocidos
como alfahidroxiácidos que reducen la pérdida
de agua de la piel y proporcionan una hidratación
controlada. Entre los ácidos hidroxílicos, el
glicólico mejora las marcas de acné, suaviza
las arrugas y difumina las líneas de expresión.
En la misión de hidratar la piel, ceramidas
y liposomas aparecen en muchas cremas cosméticas.
Las primeras actúan como hidrorreguladores que
evitan la evaporación del agua epidérmica cohesionando
las células de la piel; en cuanto a los liposomas
y nanosomas son vehículos de transporte de los
principios activos de un cosmético que penetran
en la epidermis y allí dejan escapar controladamente
los nutrientes aportados.
Asimismo, presente en muchas cremas está también
el elastinol, un principio activo que regula
la producción de elastina, sustancia que comenzamos
a producir de manera descontrolada a medida
que envejecemos.
EL MUNDO
VEGETAL
La soja, una planta china
conocida hace más de cinco mil años, ha sido
recientemente rescatada por los laboratorios
cosméticos debido a sus efectos antienvejecimiento.
Rica en isoflavona, la soja puede usarse de
forma tópica en mascarillas y ampollas para
hidratar, aclarar manchas y reforzar las defensas
cutáneas. En ocasiones aparece combinada con
el extracto bífidus, cuya misión es reparar
el sistema inmunológico de la piel.
Frente a las agresiones externas, el extracto
de abedul blanco ofrece propiedades protectoras
y aumenta la resistencia cutánea. Y frente a
los radicales libres, la naturaleza nos ofrece
las hojas de té verde, de poderoso efecto antioxidante.
Recientemente ha sido incorporado también a
la industria cosmética el té blanco, considerado
dos veces más eficaz que el verde en la lucha
contra los radicales libres.
También se ha considerado un poderoso antioxidante
al esqualene que se encuentra en el aceite de
hígado de tiburón y en los aceites de oliva,
palmera, germen de trigo, salvado de trigo y
levadura. Su eficacia con las manchas solares
es alta y podría incluso proteger la piel frente
a las sustancias agresoras que contienen los
productos de limpieza del hogar.
La función renovadora de los fitonutrientes
o extractos botánicos del gingko biloba, el
ginseng, la lavanda y el romero tampoco ha pasado
desapercibida a los investigadores al igual
que el aloe vera, un poderoso agente humectante
que nutre la piel y ayuda a reparar las lesiones
cutáneas. También el citrus ha sido incorporado
a muchas cremas por ser un poderoso bioflavonoide
que descongestiona y protege la piel, al igual
que la manzanilla, imprescindible en las cremas
destinadas a pieles sensibles.
Para las personas con piel seca se ha demostrado
la eficacia de tomar, tanto por vía oral como
en productos para la piel, aquéllos que contengan
ácidos grasos esenciales omega-6 ya que estos
aportan directamente a la piel los ácidos linoleico
y gamma-linolénico. La fórmula en forma de aceite
de semilla de prímula constituye un tratamiento
muy bien tolerado y de resultados acreditados,
aunque no la única ya que los ácidos grasos
omega 3 y 6 aparecen con frecuencia en muchas
cremas y geles.
Últimamente algunas cremas suelen presentar
combinaciones tecnológicas de ingredientes naturales
como la proteína de leche, el extracto de plancton,
la semilla de girasol y la hierba asiática.
Juntas, estas sustancias son capaces de penetrar
en las capas más profundas de la piel activando
las células y rejuveneciéndolas.
OPC:
LA REVOLUCIÓN ANTIOXIDANTE
Uno de esos nuevos productos
antioxidantes que prometen convertirse en milagroso
para la piel es el OPC Anthogenol, un extracto
natural procedente de la corteza del pino marítimo
que crece en la zona costera del sur de Burdeos
(Francia).
El OPC, descubierto en 1947 por el profesor
Masquelier y llevado recientemente a la
industria cosmética, incorpora una mezcla de
40 ingredientes vegetales entre los que se incluyen
ácidos orgánicos glúcidos y solubles al agua,
bioflavonoides y otros componentes biológicamente
activos. En las pruebas médicas el OPC ha demostrado
poseer un efecto antioxidante superior a los
tradicionales antioxidantes como la vitamina
C y E; por ello, además de mejorar notablemente
el aspecto de nuestra dermis, cuando se ingiere
oralmente en forma de pastillas tiene también
efectos beneficiosos en la salud general ya
que fortalece el sistema circulatorio, combate
las inflamaciones y mejora la flexibilidad de
las articulaciones.
Por tratarse de un producto natural no presenta
riesgo alguno para la salud; además es absorbido
rápidamente por el organismo lo que lo convierte
en un poderoso complemento alimenticio. En su
aplicación cosmética, el OPC es igualmente absorbido
con rapidez por las fibras de colágeno y favorece
la elasticidad de los tejidos conectivos, lo
que hace de él un excelente aliado contra el
envejecimiento prematuro.
El OPC está comercializado en cápsulas así como
en crema de día y noche apta para todo tipo
de piel. Los responsables de su comercialización
afirman que basta una aplicación cada mañana
al levantarnos -o dos en las pieles más castigadas-
para que su eficacia resulte visible en unas
semanas. Además, sus efectos -hay numerosos
estudios científicos que lo constatan- van más
allá de lo estético. Según su descubridor, Masquelier,
"el OPC es capaz de crear una gama de fenómenos
en el cuerpo humano tales como mejorar la permeabilidad
de los vasos capilares. Es el verdadero factor
cuya presencia activa la acción de la vitamina
C lo que permite recomendarlo en el campo de
las alergias, los problemas circulatorios e,
incluso, los oncológicos".
CLAVES
PARA RETRASAR EL ENVEJECIMIENTO
Evite el sol:
sobre todo entre las diez de la mañana
y las cuatro de la tarde, cuando la radiación
ultravioleta es mayor.
. Lleve una vida sana:
practique ejercicio, no fume, duerma
lo suficiente y elija una dieta rica en fibras,
frutas, verduras y cereales.
Tome suplementos
orales: ocasionalmente se puede recurrir
a suplementos de vitaminas A, C, E y betacaroteno
aunque una dieta equilibrada es suficiente para
aportarlos.
Cuide la piel cada
día: los dermatólogos aconsejan,
además de los productos protectores e hidratantes,
lavar la cara con un jabón suave que contenga
principios hidratantes y añadir un cepillado
suave para retirar la piel envejecida.
Tratamiento hormonal:
siempre bajo supervisión médica y en los casos
en que así esté indicado, la terapia de estrógenos
ayuda a evitar el descamamiento cutáneo.
Infusiones naturales:
algunas tienen una gran tradición por sus efectos
para combatir las arrugas, como las de perejil
y romero. Se preparan triturando hojas frescas
y mezclándolas con medio litro de leche hirviendo.
Después se deja reposar, se filtra y se aplica
el líquido sobre el rostro.
VITAMINA
C: 48 HORAS DE EFICACIA
Recientes investigaciones
de las que se ha hecho eco el Servicio de Dermatología
del Hospital 12 de Octubre han vuelto a poner
de manifiesto que la vitamina C aplicada en
forma de crema constituye un poderoso fotoprotector
biológico contra la radiación solar además de
inducir la formación de nuevo colágeno en la
piel. Por otra parte, la vitamina C presente
en los productos cosméticos posee una alta concentración
lo que le permite mantener su actividad en la
piel durante 48 horas.
Concha
Labarta
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