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| AFRONTANDO
LA CELULITIS |
La
celulitis es una acumulación anormal de grasa
en las células adiposas que hace que éstas se
agranden y deformen presionando los vasos sanguíneos
y linfáticos de su entorno como consecuencia
de lo cual se produce retención de líquidos
al tiempo que se degeneran las fibras de colágeno.
Es así como aparecen las sobrecargas o cartucheras
y la piel adquiere un aspecto acolchado que
habitualmente se denomina piel de naranja. Le
explicamos qué hacer.
Muchos profesionales creen aún que la celulitis
constituye un problema inevitable en las mujeres
debido a su sistema hormonal cuando la verdad
es que esa circunstancia influye pero no es
determinante: hay cientos de millones de mujeres
que no sufren el problema. Y la afirmación de
que hay razas genéticamente más predispuestas
que otras es otra afirmación no demostrada.
¿Entonces? Pues todo apunta a que la causa real
está en los hábitos de vida, las costumbres,
el sedentarismo y la inadecuada alimentación
así como en los conflictos psicológicos que
el cuerpo somatiza.
No deja de ser significativo, por ejemplo, que
la celulitis sea un problema cada vez más corriente
entre jóvenes... que están delgadas. Como no
deja de ser significativo que aquellas a quienes
les pasa esto consuman habitualmente productos
azucarados y refinados. Lo que indica que la
relación entre la alimentación y la celulitis
es evidente. En suma, nadie nace condenado a
padecer celulitis. Ahora bien, es cierto que
el sistema hormonal femenino hace que en las
mujeres haya una mayor propensión a acumular
grasa como fruto de los estímulos que sus hormonas
envían a los adipocitos. A fin de cuentas, la
grasa cumple una función esencial en la reproducción
de la especie y la naturaleza se ha asegurado
de que la mujer almacene suficiente para hacer
frente a etapas como el embarazo o la lactancia.
Se ha constatado, por ejemplo, que tanto la
baja fertilidad como la esterilidad son más
frecuentes en mujeres delgadas o de masa muscular
muy desarrollada que en las entraditas en carnes.
Pero, de nuevo, hay que matizar que no se trata
de un hecho determinante: hay mujeres que han
dado a luz varios hijos y nunca han tenido celulitis.
Cabe añadir que la celulitis suele combatirse
mayoritariamente por razones estéticas pero
a veces se convierte en una enfermedad dolorosa
e incluso incapacitante ya que puede provocar
cefaleas, depresión, baja autoestima, hipersensibilidad,
artritis y hasta deformaciones físicas. Y en
tales casos ya no hablamos de un problema estético
sino de salud donde la única solución es ponerse
en manos de especialistas cualificados.
LAS
"DIETAS ANTICELULÍTICAS"
Aunque la alimentación constituye
un factor determinante y, por tanto, hay que
cuidarla, las "dietas anticelulíticas" no existen
aunque algunos lo afirmen. Eso sí, una alimentación
inadecuada y el sedentarismo pueden llevar a
padecer celulitis. Y para evitarlo lo suyo es
seguir una alimentación rica en proteínas y
baja en grasas y carbohidratos además de beber
al menos tres litros de agua al día y evitar
el consumo de alcohol, tabaco y café. Por último,
hay que hacer algo de ejercicio diariamente.
En suma, la mejor alimentación que puede hacer
quien padece celulitis es la propuesta en el
libro La dieta definitiva. Pero sepa
que eso sólo ayudará a prevenir su aparición
o a que el problema no vaya a más si ya tiene
celulitis mejorando la situación... pero no
va a eliminarla.
CREMAS
Y GELES ANTICELULÍTICOS
Buena parte de las cremas
y geles que se comercializan para la celulitis
no pasan de tener más que una acción hidratante
pero otras sí ayudan a reducir el problema y
evitar la acumulación de líquidos cuando comienza
a aparecer (no cuando ya está desarrollada).
Asimismo, ayudan en los casos de celulitis dolorosas
cuando incorporan algún analgésico, lo que es
habitual.
En todo caso, para que tengan efecto debe aplicarse
el producto con regularidad, exfoliar la piel
una vez a la semana para facilitar la acción
de la crema, dar un masaje suave antes de aplicarla
a fin de activar la circulación y beber mucha
agua para facilitar el drenaje de las toxinas.
Las cremas y geles anticelulíticos se deben
aplicar en las zonas donde se localiza el acolchado
de la piel.
LA UTILIZACIÓN
DE MESOTERAPIA
Otra de las técnicas que
pueden ayudar a reducir la celulitis es la Mesoterapia,
sistema que consiste en inyectar compuestos
químicos u homeopáticos que favorecen la circulación
sanguínea y linfática al tiempo que ayudan a
degradar los triglicéridos al disolver la grasa.
Suele aplicarse en la zona de los glúteos, los
muslos y el abdomen. No es excesivamente molesto
ya que sólo se introduce la punta o cabezal
de la aguja. Respecto al número de sesiones
necesarias, depende del grado de celulitis y
obesidad de la persona tratada, de la edad y
de las características propias de su piel pero
el mínimo son diez sesiones distribuidas semanalmente
de dos en dos aunque en casos extremos es más
efectivo realizar una sesión diaria. Eso sí,
debe ser un profesional el que realice la intervención
pues no hay que olvidar que nuestro cuerpo tiene
gran cantidad de puntos nerviosos y motores
además de vasos sanguíneos que no deben ser
tocados con la aguja.
USANDO
OZONOTERAPIA
Uno de los métodos más efectivos
en el sentido mencionado es la Ozonoterapia
o aplicación de ozono algo que se hace mediante
pequeñas infiltraciones de este gas bajo la
piel. Vienen a inyectarse entre 200 y 250 cm3
por sesión, cantidad que se reparte en pequeñas
dosis en la zona a tratar. Y suelen bastar de
15 a 20 sesiones que se aplican una o dos veces
por semana para notar la mejoría. Su aplicación
no es dolorosa ya que la profundidad de la inyección
es de apenas 3 milímetros. Una vez inyectado
el ozono sólo hay que dar un ligero masaje para
esparcirlo bien.
El ozono actúa oxigenando los tejidos y mejorando
la microcirculación de los capilares gracias
a su acción sobre la hemoglobina y los glóbulos
rojos. Paralelamente, rompe el doble enlace
de los ácidos grasos insaturados que son hidrófobos
(enemigos del agua) y los convierte en hidrófilos
(amigos del agua) con lo que al adquirir el
carácter de solubles se facilita su eliminación.
Asimismo, disminuye el nivel de ácido úrico.
Y todo ello sin olvidar que el ozono tiene propiedades
antiinflamatorias, bactericidas y analgésicas.
EFECTO
TÉRMICO
Hay tres tipos de productos
que se basan en el efecto térmico para combatir
la celulitis.
En primer lugar, unas cremas y geles específicamente
diseñadas para ello y elaboradas generalmente
a base de extractos vegetales y principios activos
que estimulan la circulación sanguínea. El tratamiento
consta en realidad de dos geles o cremas diferentes,
una que produce un efecto calorífico para ayudar
a eliminar la grasa y líquido acumulado, y otra
cuya acción es rebajar la temperatura local
de la zona y favorecer la circulación sanguínea.
El segundo método es la aplicación de vendas
frías sobre una sustancia hecha a base de esencias
naturales con acción antiinflamatoria -entre
las que destaca el mentol- y que inducen al
cuerpo a generar calor. Vendas que, por cierto,
no deben aplicarse en articulaciones y caderas.
Y el tercero es la hipertermia aplicada con
el conocido aparato Indiba. Es, sin duda
alguna, uno de los tratamientos más eficaces
para el tratamiento de la celulitis. Este aparato
actúa a tres niveles: a nivel profundo actúa
disolviendo -literalmente- la grasa acumulada;
a nivel superficial produce una notable vasodilatación
de los poros; y a nivel medio actúa conjugando
ambas acciones. Obviamente, revasculariza toda
la zona. Cabe destacar además que mientras que
con la aplicación de otras fuentes de calor
la zona queda después flácida, con el Indiba
se consigue reafirmarla. De ahí que este aparato
se esté hoy utilizando también tras una liposucción
para reafirmar la zona operada. Cabe agregar
que tiene un constatable efecto antiinflamatorio
y antiedematoso.
Es pues el más efectivo de los tres métodos
mencionados.
ELECTROESTIMULACIÓN
NEUROMUSCULAR
Otra forma de tratar -y,
sobre todo, de prevenir- la celulitis son los
aparatos de electroestimulación neuromuscular.
Se trata de aparatos que hacen que determinados
músculos del cuerpo se contraigan y expandan
constante y regularmente mediante el envío de
una serie de señales eléctricas que imitan así
el trabajo que uno haría si ejecutara determinados
ejercicios físicos. Sólo que lo hace de forma
más regular, con igual -o mayor- eficacia y
sin cansarse.
Son aparatos que imitan los impulsos que de
forma natural envía el cerebro a los músculos
lo que se consigue colocando un sistema de electrodos
de bajo voltaje sobre los diferentes grupos
musculares (glúteos, piernas, abdomen). La electroestimulación
tonifica los músculos eliminando la flacidez
mientras, paralelamente, se activa la circulación,
disminuye la retención de líquidos y se reducen
los depósitos grasos.
APARATOS
MASAJEADORES
Otro método para tratar y
prevenir la celulitis son los aparatos masajeadores.
Hablamos de un grupo variado de máquinas -algunas
muy simples, otras muy sofisticadas- que actúan
básicamente movilizando las grasas y activando
la circulación sanguínea y linfática.
Las más conocidas y antiguas son las que consisten
en unas anchas cintas que se ajustan a una zona
del cuerpo y que, mediante un motor, vibran
rápidamente dando un enérgico masaje. La persona
que la utiliza sólo tiene que permanecer de
pie y colocar progresivamente la cinta en glúteos,
brazos, piernas o espalda. Ese masaje permite
activar la circulación sanguínea de la zona
y reducir la masa adiposa y la celulitis. Se
trata de aparatos vibratorios que pueden ser
utilizados por cualquier persona adulta en buenas
condiciones de salud aunque se recomienda no
hacerlo en caso de embarazo, implante de prótesis
reciente, problemas cutáneos, varices o heridas
sin cicatrizar bien.
Otros aparatos de masaje utilizan en lugar de
cintas potentes rodillos motorizados. Son generalmente
más complejos pero también más eficaces a la
hora de activar el sistema linfático y estimular
la circulación sanguínea. Su aplicación constante
permite sin duda alguna eliminar toxinas y grasas,
perder peso y volumen corporal, combatir la
celulitis, alisar el abdomen e, incluso, aliviar
dolores musculares localizados. Entre ellos
se encuentra el LPG, un sofisticado aparato
de uso profesional que uno puede disfrutar acudiendo
a las clínicas o salones de belleza. El equipo
está controlado por un ordenador con varios
programas que son seleccionados por el terapeuta
en función de la necesidad de cada paciente
y se aplica fundamentalmente en brazos, abdomen,
cadera, muslos, rodillas, pantorrillas y tobillos
aunque también puede aplicarse en la cara. El
tratamiento oscila entre catorce y dieciséis
sesiones de 35 minutos con una frecuencia de
una por semana. El resultado reafirmante es
bastante bueno.
Otro de los aparatos destacados de masaje terapéutico
es el Masster'33, mucho más pequeño y
de uso doméstico pero altamente eficaz. Se trata
de un moderno aparato de electromedicina que
dispone de tres cabezales rotores y que no sólo
realiza el trabajo de un buen fisioterapeuta
-pinzando, amasando y descongestionando el cuerpo-
sino que lo supera ya que su efecto alcanza
las capas internas de la piel. De hecho, se
estima que su efecto equivale a la acción que
tendrían 36.000 dedos trabajando a la vez sobre
el cuerpo. Algo que permite eliminar la grasa,
combatir la celulitis, alisar el abdomen, reducir
la cintura, eliminar toxinas, deshincharnos
e, incluso, aliviar los dolores de espalda y
el estrés. Y es que al estimular el drenaje
linfático, las grasas y las toxinas se descomponen
y se eliminan a través del sudor y la orina.
Se elimina así la retención de líquidos, la
grasa y la celulitis perdiendo volumen y moldeando
la silueta. Eso sí, hay que ser constantes en
el tratamiento y darse con el aparato al menos
15 minutos al día. En tal caso los resultados
se aprecian en poco tiempo.
El tercer grupo de aparatos masajeadores
lo constituyen los que se utilizan en Presoterapia
y están siendo cada vez más utilizados en los
salones de belleza. Suelen utilizarse como medio
de prevención y mantenimiento de una correcta
circulación de retorno.
Lo que hace el paciente es colocarse sobre el
cuerpo distintos corsés que, conectados a un
ordenador central, van inflándose y ejerciendo
sobre toda la superficie corporal una presión
que controla el especialista. Presión que es
generada por un potente compresor que dispone
de distintos programas automáticos para el tratamiento
de los miembros inferiores, los superiores,
la cara, el cuello y la nuca. Esa presión que
ejerce el aire al entrar en los corsés activa
el sistema linfático y, de esa manera, el organismo
elimina grasas, toxinas y depósitos acumulados
en las zonas tratadas. Pero, en definitiva,
lo que el aparato hace es masajear el cuerpo
mediante presión controlada de aire y activar
así el sistema linfático y la circulación.
Patricia
Campos
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