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| CÓMO LUCIR UNOS DIENTES MÁS
BLANCOS |
La propia genética, el paso de los años,
la mala higiene bucal, el consumo excesivo de sustancias como
el café o el tabaco, o la ingesta de medicamentos -como la tetraciclina-
son sólo algunos de los factores que favorecen que nuestros
dientes pierdan de forma progresiva su color natural. Y todos
sabemos que una dentadura blanca aporta a quien la luce un aspecto
cuidado y saludable. Afortunadamente la Odontología moderna
pone a nuestro alcance distintas técnicas de blanqueamiento
dental, una herramienta con la que es posible volver a sonreír
sin miedo a mostrar un esmalte sucio y con manchas.
Qué
duda cabe de que una amplia y agradable sonrisa es una excepcional
tarjeta de presentación en casi cualquier circunstancia. Pero
si además la acompañamos de unos dientes blancos y cuidados nuestro
éxito social estará prácticamente asegurado. De ahí que cada vez
más personas se decidan a acudir al dentista para someterse a
un tratamiento de blanqueamiento dental con el que devolver en
poco tiempo, de forma indolora y con buenos resultados el color
natural a sus dientes. Eso sí, sea consciente de que con los métodos
que describimos a continuación únicamente conseguirá tener unos
dientes más blancos porque hoy por hoy no existe ningún método
que permita a lucir unos dientes inmaculados... salvo que ya los
tenga aunque sea ocultos bajo una capa de suciedad. Que no le
engañen. Lo máximo que se consigue actualmente es limpiar el esmalte
y blanquearlo. Tal es lo que los profesionales llaman "buenos
resultados"... que lo son si tenemos en cuenta que con las diferentes
técnicas de blanqueamiento dental se consigue solucionar temporalmente
un problema que afecta a un gran número de personas y que, más
allá de la mera cuestión estética, permite también mejorar su
autoestima.
EL COLOR DE LOS DIENTES
El tono de los dientes constituye una característica
innata de cada uno de nosotros al igual que lo es el color de
nuestra piel ya que básicamente viene condicionado por la genética.
Tonalidad que, en cualquier caso, depende del grosor y calidad
del esmalte (que es prácticamente transparente) y del color y
calidad de la dentina de cada diente. Es decir, que el color final
de las piezas dentarias es la expresión de la calidad y tonalidad
de las estructuras anatómicas que lo constituyen. Dichos elementos
están integrados por unas sustancias orgánicas cromóforas que
son las que le dan el color natural al diente. Y precisamente
esas sustancias son las que permiten el blanqueamiento artificial
de los dientes ya que durante el proceso de blanqueamiento los
productos químicos empleados por los dentistas atacan los dobles
enlaces de los cromóforos y los convierten en moléculas y partículas
oxidadas con color menos intenso. Pero esto lo explicaremos después.
Ahora añadiremos que aunque la naturaleza nos dote de una excepcional
y nívea dentadura existe una extensa lista de factores que pueden
influir en que ese color inicial se altere. Entre ellos uno inevitable,
los años, pero también existen otros que podemos prevenir de forma
relativamente sencilla. Por ejemplo, la mala higiene bucal mantenida
en el tiempo es una de las causas de la aparición de manchas sobre
el esmalte y, por tanto, del oscurecimiento de la dentadura. Cepillarse
los dientes tras cada comida y usar seda dental y colutorios ha
de convertirse en un hábito si se quiere evitar ese antiestético
trastorno. Además deberemos evitar el abuso del café, del tabaco,
del chocolate, del vino tinto o de las bebidas gaseosas, sustancias
todas ellas que pueden afear nuestros dientes. Por último, sepa
que algunos medicamentos -por ejemplo los que contienen tetraciclina-
cuentan entre sus efectos secundarios el oscurecimiento de la
dentadura. Téngalo en cuenta si lo está tomando. Sepa asimismo
que complejos vitamínicos a base de hierro o colutorios compuestos
por clorhexidina pueden hacer que aparezcan manchas en la cara
externa de los dientes.
Obviamente, si ya no es tiempo de prevenir sino más bien de tratar
sepa que tiene a su alcance diferentes técnicas para conseguir
el blanqueamientos de sus dientes. Las diferencias básicas entre
unas y otras radican en el número de sesiones que se precisan
para conseguir el objetivo y, por tanto, en el desembolso que
tendrá que hacer. Además podrá elegir entre hacer el tratamiento
en casa, en la consulta del odontólogo o de forma combinada. Así
de fácil.
BLANQUEAMIENTO DENTAL: NO TODOS PODEMOS
El blanqueamiento
dental es uno de los procedimientos que más se ha beneficiado
de las investigaciones llevadas a cabo en los últimos años en
el campo de la Odontología. Por eso hoy se la considera una técnica
sencilla de realizar que no requiere muchas sesiones, que no daña
los dientes y respeta sus tejidos y que ofrece resultados contrastados
y duraderos.
Ahora bien, el hecho de que sea una herramienta meramente estética
no significa que no sea necesario tomar una serie de cautelas
previas a la realización del propio tratamiento. De estas precauciones
nos hablaría el doctor Abdul Fattah Nasimi, odontólogo
y especialista en blanqueamiento dental del madrileño Centro
Clínico Menorca: "Como en todo tratamiento ha de hacerse una evaluación
precisa del paciente antes de llevar a cabo el blanqueamiento
dental. Así, por ejemplo, hay que comprobar que las encías estén
sanas y confirmar la ausencia de caries y/o de infección en alguna
pieza ya que en estos casos no será posible llevarlo a cabo. También
hay que valorar el estado de los dientes por si tienen alguna
fisura pues si así fuera tampoco se podrá a proceder al blanqueamiento.
Habrá que ver si hay grietas, traumatismos, grandes reestructuraciones,
empastes, etc., a fin de hacer una composición global del estado
dental. Asimismo se valorarán la calidad y grosor del esmalte
al igual que el grado de tinción, entre otros parámetros. Debe
tenerse en cuenta, por otra parte, que este tratamiento tiene
unas contraindicaciones absolutas como es el caso de la mujer
embarazada o en periodo de lactancia, los menores de 13 años -ya
que sus dientes son aún muy jóvenes-, los mayores de 60 -por el
motivo contrario- y las personas con diabetes o enfermedades cardiacas.
Es decir, que algunas personas deberán sanear su dentadura antes
de poder blanquearla y otras simplemente no son aptas para someterse
a este tratamiento".
También advierten los profesionales que los agentes químicos que
se utilizan para provocar el blanqueamiento dental -principalmente
peróxido de carbamida para los tratamientos ambulatorios y peróxido
de hidrógeno para los que se hacen en clínica- no producen dolor
pero sí pueden generar en algunas personas problemas de hipersensibilidad
dentaria que son transitorios y que se solucionan haciendo enjuagues
con una solución fluorada que nos recomiende el dentista. No son
trastornos graves pero sí molestos y le deben advertir de ello
antes de iniciar el tratamiento.
Otra dificultad -ésta más seria, como nos aclararía el doctor
Nasimi- la suponen los empastes y coronas que podamos llevar ya
que ningún sistema de blanqueamiento logra aclarar las resinas
o los materiales cerámicos con que están hechos de tal forma que
para conseguir una tonalidad uniforme en toda la dentadura quizá
sea necesario reempastar los dientes con un color más claro y
cambiar también las coronas. Por otro lado, en dientes manchados
por tetraciclina el resultado es incierto y, en algunos casos,
no se produce ninguna mejora. En cambio no ofrecen estas dificultades
los dientes con endodoncia -es decir, aquellos en los que se ha
eliminado la pulpa o "se ha matado el nervio"- ya que en ellos
el blanqueamiento puede hacerse desde el interior del diente aplicando
el gel blanqueador en la cavidad dejada por la pulpa dentaria.
Pues bien, hechas estas consideraciones previas y valorados debidamente
los parámetros oportunos, el paciente considerado "apto" puede
optar entre realizar el tratamiento en casa o en el clínica. ¿Cómo?
Lo explicamos.
¿EN CASA O EN LA CONSULTA DEL DENTISTA?
Siempre que el paciente conserve todos sus
dientes vitales -es decir, que tengan su pulpa y, por tanto, estén
"vivos"- podrá decidir entre hacerse el tratamiento en casa y
visitando al dentista cada cierto tiempo o hacerlo exclusivamente
en la clínica dental. Salvo los pacientes que tienen endodoncias
que sólo tienen esta última opción.
Salvo por esta excepción, el mecanismo de actuación es siempre
el mismo. Consiste en la oxidación de las sustancias cromóforas
de los dientes. Para hacerlo se emplea una sustancia química blanqueante
que, de forma natural, tardará unas 3 semanas en blanquearlos,
sólo tres horas si se la activa con láser o luz halógena y sólo
30 minutos si la sustancia empleada es el ozono.
La diferencia radica en la rapidez con que conseguimos el resultado,
en el número de visitas a la consulta que nos ahorramos y, obviamente,
en el precio pero el mecanismo de actuación es el mismo y los
resultados idénticos -incluso con láser- ya que de media todos
consiguen aclarar entre 2 y 3 tonos el color de los dientes cuando
se inicia el tratamiento.
Pues bien, como decimos existen varias opciones para someterse
a un tratamiento de blanqueamiento dental. Son éstas:
Tratamiento
en casa. Si se decide a hacerlo en su propio hogar
hágalo en todo caso bajo la supervisión de un profesional y acudiendo
a su consulta al menos una vez por semana. Se trata del blanqueamiento
convencional y se realiza con peróxido de carbamida en concentraciones
de entre el 10 y el 16%. Esta sustancia blanqueante, al igual
que el peróxido de hidrógeno -que es mucho más efectivo pero también
mucho más irritante- es capaz de desprender moléculas de H2O2
(agua oxigenada) que se filtran a través del esmalte de los dientes
mediante los túbulos dentarios. Así la dentina -que es el tejido
que da color a los dientes- sufre un proceso de oxidación que
se traduce en un blanqueamiento dental. Para poder aplicar el
blanqueador el dentista tomará unos moldes de nuestra dentadura
y con ellos fabricará una férula acrílica que encaje exactamente
con cada arcada dental. A estas férulas se les aplica el gel de
peróxido de carbamida y se colocan sobre los dientes. Como quiera
que el paciente deberá llevar estas fundas unas 6 horas diarias
durante dos o tres semanas se recomienda que lo haga por las noches.
Así, mientras duerme este gel va aclarando el color de los dientes.
Y lo hace -según afirma la Asociación Dental Americana-
sin efectos perjudiciales para las piezas ya que se trata de un
procedimiento que no causa debilitamiento del diente aunque sí
puede ocasionar una hipersensibilidad de la pieza o de la encía
en la primera hora posterior a retirarse el molde. Esta hipersensibilidad
se debe a que la glicerina que contiene el gel blanqueador deseca
el diente pero la situación se aliviará rápidamente enjuagándose
la boca con flúor. Por lo demás, si la férula está correctamente
colocada y si no se rellena en exceso con el producto blanqueador
la encía no sufrirá irritación ni daño alguno. Por otro lado,
la Asociación Dental Americana recomienda también que durante
la duración del tratamiento se evite el consumo de cítricos, té,
café, colas, chocolate, vino tinto, bebidas gaseosas y tabaco.
Por lo demás, sepa que el color definitivo no es el que se ve
cuando se quita el molde una vez transcurridas las tres semanas
de tratamiento sino el que queda a los quince días de concluido
el mismo. El color que obtenga se mantendrá unos cuatro años dependiendo
del cuidado que tenga en mantener una buena higiene dental y en
evitar sustancias que puedan dañar su dentadura. En cuanto al
precio, ronda los 300 euros.
Tratamientos
en clínica. Con estas técnicas los resultados son más
inmediatos e, incluso, se pueden conseguir en una sola visita
a la consulta del dentista. Eso sí, no son mejores ni peores.
Sólo iguales que con el peróxido. Básicamente, las posibilidades
son dos:
Blanqueamiento
dental con luz halógena de arco de plasma.
Se hace directamente con peróxido de
hidrógeno aunque en este caso al 25 o 35% de concentración.
Lo que se hace es colocar esa sustancia sobre los dientes
mediante unas fundas plásticas y luego se aplica calor
por lo que se hace necesario proteger las encías a fin
de evitar posibles quemaduras. Hay que dejar claro que
esta luz halógena, al igual que la del láser -método del
que hablaremos a continuación- ayudan a acelerar la reacción
química descrita anteriormente facilitando la penetración
de la sustancia blanqueadora en el diente pero que, por
sí solas, no producen blanqueamiento. Aclarado esto sepa
que con esta técnica normalmente se necesitan 3 sesiones
de unos 50 minutos para conseguir aclarar los dientes.
El desembolso necesario rondará los 420 euros.
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Blanqueamiento
dental con láser.
Es un sistema similar al anterior que
se realiza en una única sesión de aproximadamente hora
y media. Ofrece la ventaja de la rapidez pero los resultados
son similares a los conseguidos con otros procedimientos.
Hay un tratamiento que consiste en la aplicación de peróxido
de carbamida durante las tres noches previas a la intervención.
Ya en la consulta, el proceso de oxidación -en este caso
con peróxido de hidrógeno al 40%- se acelera por efecto
del láser (normalmente de diodo). En este caso es necesario
proteger las encías y los labios además de los ojos para
evitar quemaduras ya que el láser hace elevar la temperatura
del material colocado sobre el diente hasta aproximadamente
60º C. La operación se realiza diente a diente -desde
el segundo premolar izquierdo al segundo premolar derecho,
que son los estéticamente más importantes y los que se
blanquean mediante estas técnicas- y por lo general se
repite hasta tres veces deteniéndose unos treinta segundos
por diente y barrido. El precio, en este caso, no bajará
de los 600 euros y puede llegar a los 900.
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Tratamientos
mixtos. Se trata de combinar sesiones en clínica con
el blanqueamiento en el domicilio. Primero se aplican una o dos
sesiones breves de láser o de luz halógena y se prosigue el resto
del tratamiento en el domicilio. La ventaja es que desde el primer
momento el paciente puede ver ya un cierto blanqueamiento en los
dientes tratados. "En el Centro Clínico Menorca -explica el
doctor Nasimi- estamos obteniendo resultados muy buenos con un
sistema mixto de tratamiento. Se trata de una técnica -conocida
por el nombre comercial Rembrandt- que combina dos sesiones de
láser con doce días más de tratamiento en casa con peróxido de
carbamida. En este caso, el precio ronda los 500 euros".
Pues bien, opte por la opción que opte su dentista le recomendará,
entre otras cosas, que un mes antes del blanqueamiento deje de
utilizar pastas dentífricas o enjuagues que contengan flúor así
como líquidos o pastas desensibilizantes a base de nitrato potásico
porque estos componentes pueden interferir en el resultado final
del tratamiento.
Una vez terminado éste algunos pacientes -entre el 3 y el 20%-
pueden notar ligeras molestias ocasionadas por la hipersensibilidad
-por ejemplo, al frío- que se solventarán mediante el uso de enjuagues
o pastas dentífricas a base de flúor. Asimismo se recomienda que
durante un mes no se consuman bebidas carbónicas ni cualquier
producto o alimento que provoque manchas ni alimentos ácidos -especialmente
frutas como naranja, limón, kiwi o piña- ya que durante este primer
mes post-tratamiento el diente es muy propenso a "mancharse" de
nuevo. Ni que decir tiene que si es usted fumador deberá dejar
los cigarrillos durante el tratamiento y también durante este
primer mes posterior.
"Siguiendo estas pautas y manteniendo una correcta higiene bucal
-apostilla el doctor Nasimi- el color obtenido tras el blanqueamiento
puede mantenerse inalterado durante un tiempo que oscilará entre
los 2 y los 7 años -lo normal es 4-, dependiendo de cada paciente,
de la calidad de sus dientes, del color base que tengan, del tipo
de tinción que los afectara y de los cuidados que les dispense".
Pasado este tiempo o una vez que empiece a decaer el efecto
del blanqueamiento el diente empezará a perder su blancura pero
siempre quedará más blanco que antes de iniciarse el tratamiento.
Llegados a este punto es conveniente someterse a una sesión de
recordatorio del blanqueamiento.
LO
MÁS NOVEDOSO: EL BLANQUEAMIENTO CON OZONO
Desde que el ozono
fuera descubierto en 1840 por el químico alemán Christian Frederick
Schonbein se le han dado muchos usos a este gas tóxico. También
la Medicina se ha beneficiado de sus propiedades pero para poder
emplearlo para fines médicos se debe usar una mezcla de -cómo
máximo- 5 partes de ozono puro y 95 partes de oxígeno. A esto
es a lo que se llama "ozono médico" y se emplea también en Odontología
para llevar a cabo tratamientos de blanqueamiento dental aprovechando
su alto poder oxidante (de hecho, este gas es considerado por
los químicos como el elemento oxidante más poderoso de la naturaleza).
La primera sesión de las dos que serán necesarias consiste en
acudir a la consulta del dentista para que, además de hacer la
pertinente exploración e historia clínica del paciente, elabore
una férula adaptada a las dos arcadas de dientes que se van a
tratar. Será en la segunda sesión cuando se haga el blanqueamiento
propiamente dicho. Para empezar se limpian las superficies dentales
con el fin de eliminar cualquier agente que pudiera interferir
en la eficacia del tratamiento. Después se aplica lo que se llama
un "dilatador" para abrir los poros y posteriormente acetona para
deshumidificarlos completamente y facilitar la penetración del
ozono. Hecho esto se coloca la férula sobre los dientes del paciente.
A este molde se conectan cuatro tubos de silicona unidos a su
vez a sendas salidas de ozono procedentes de un aparato eléctrico
que va produciendo este gas a partir del oxígeno medicinal que
se va introduciendo en el dispositivo. De esta forma, una vez
se ha comprobado que la férula se adapta perfectamente al paciente
y que no existe posibilidad alguna de que el gas escape se procede
a la ozonización dental durante un periodo mínimo de treinta minutos.
Para terminar la sesión -y el tratamiento- se aplica un fijador
de color para reforzar la acción del ozono. Es normal que durante
el resto del día -e incluso durante dos o tres días- la boca tenga
un gusto metálico, signo de la actividad oxidativa del ozono.
En cuanto a las recomendaciones posteriores al tratamiento son
las mismas que hemos descrito para los otros procedimientos. Eso
sí, añadiremos que en el caso del blanqueamiento con ozono se
aconseja someterse a una sesión -ésta de tan sólo 10 minutos-
cada seis meses para mantener los resultados obtenidos el primer
día. Además el dentista puede considerar oportuno que tras la
ozonización el paciente emplee peróxido de carbamida en casa para
mantener durante más tiempo los resultados obtenidos con la ozonización
o, incluso, hacerlos definitivos.
Por lo que respecta a sus ventajas cabe decir que en la experiencia
clínica recogida hasta la fecha no se han descritos casos de sensibilidad
dentaria ni de ulceraciones o quemaduras en mucosas al utilizar
este tratamiento. Es más, la ozonificación beneficia a los tejidos
blandos de la boca ya que elimina los patógenos anaerobios que
se encuentran, por ejemplo, en las encías.
Se trata, en suma, de un procedimiento barato, efectivo, sencillo
y rápido que muchos especialistas creen que puede llegar a forzar
una revisión completa de la práctica odontológica. Sólo el tiempo
lo dirá. Hoy es una alternativa muy útil para los pacientes que
rechazan los geles blanqueadores por falta de eficacia en sus
casos o por resultarles insufribles sus efectos secundarios (ulceraciones
y sensibilidad transitorias, principalmente).
BLANCOS
SÍ, PERO SIN ABUSAR
Cabe añadir que
existe la creencia de que cuanto más blancos estén los dientes...
mejor. Y eso sólo es verdad ¡a medias! Porque cuando una persona
se blanquea demasiado los dientes puede sobrepasar el punto de
saturación del color del diente y su dentadura dejará de parecer
natural. Aunque lo peor es que una vez sobrepasado ese punto la
pieza dentaria adquiere una apariencia mate que no se puede revertir.
Tenga cuidado pues con algunos de los productos blanqueadores
que se encuentran en el mercado porque pueden dañarle el esmalte-.
Y no se obsesione con su blancura -igual que no debe hacerlo con
la palidez de su piel ya que ambas son características innatas
de su cuerpo- y déjese asesorar por un experto ya que el dentista
es el único que le puede aconsejar una terapia de blanqueamiento
dental adecuada para usted. Haga caso. No se juegue la sonrisa.
Laura
Jimeno Muñoz
Cuidados
de la boca
No
siempre es posible evitar el oscurecimiento de los dientes pero
sepa que existen una serie de recomendaciones básicas que le ayudarán
a mantenerlos sanos y nacarados durante más tiempo:
Cepíllese
los dientes después de cada comida. Hágalo concienzudamente y
durante al menos tres minutos procurando limpiarlos en todas sus
dimensiones.
Emplee
hilo dental y utilice colutorios tras cada cepillado.
No
abuse de los autollamados "dentífricos blanqueadores" porque no
blanquean más que los normales y, en cambio, pueden dañar su esmalte.
Lo que sí existe en las farmacias son geles dentífricos que contienen
peróxido de carbamida. Pregunte a su farmacéutico.
Evite
en lo posible el consumo de café, alcohol, tabaco, vino tinto
y, en fin, sustancias que puedan dañar el esmalte.
Visite
al dentista y hágase una limpieza bucal como mínimo una vez al
año.
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