El
cupping se puso de
moda entre las estrellas de Hollywood cuando
Francis
Ford Coppola incluyó una sesión terapéutica
en la segunda parte de
El Padrino (1974)
pero no se trata precisamente del "último grito"
en terapias alternativas ya que es una técnica milenaria.
De hecho las primeras referencias a su utilización
se remontan a la China de hace más de 3.000 años.
También los egipcios dejaron constancia escrita
de su uso e
Hipócrates y
Galeno -en
Grecia y Roma, respectivamente- fueron defensores
de sus numerosos beneficios. En Europa y América
los médicos empezaron a utilizarla a principios
del siglo XIX y desde entonces ha venido confirmándose
clínicamente lo que la observación había mostrado
desde hace más de tres milenios: que el
cupping
-de
cup, "taza" en inglés- o
"terapia
de las tazas chinas" aporta numerosos beneficios,
tanto físicos como psíquicos, a la persona que recurre
a ella.
¿Y EN QUÉ CONSISTE?
Pues en algo aparentemente tan simple como aplicar
tazas o vasos a modo de ventosa sobre determinados
puntos energéticos del cuerpo que normalmente se
localizan en la espalda o el abdomen. La succión
que ejercen los vasos logra, según los especialistas,
desbloquear los puntos energéticos obstruidos para
restaurar el flujo de energía o
qi, eliminar
toxinas del cuerpo y devolverle la salud al organismo.
Lo normal es que se utilice en combinación con otras
terapias como la Acupuntura -de la que muchos consideran
que el
cupping es una variante-, la Moxibustión
o distintos tipos de masaje.
¿Y qué es ese
qi? Para la Medicina Tradicional
China se trata de la energía vital que fluye por
todo el cuerpo y a través de los chacras, nadis
y meridianos energetiza órganos y tejidos. Es tal
su importancia que la simple interrupción, bloqueo
o estancamiento de ese flujo -junto con el de la
sangre y otros líquidos corporales como la linfa-
produce desequilibrios, disfunciones y enfermedades
tanto físicas como psíquicas. Y el
cupping
está considerada una de las mejores técnicas para
desobstruir los canales de energía que recorren
el cuerpo y que pueden bloquearse por diferentes
motivos, entre los que cabe citar una lesión, el
estrés, la escasez de riego sanguíneo, un resfriado,
una infección, etc.
Pues bien, una sesión de
cupping tradicional
se realiza con calor ya que éste ayuda a que los
poros de la piel se abran y se obtengan mayores
beneficios de la terapia. Para generar ese calor
se quema una bola de algodón previamente empapado
en alcohol en el interior de las tazas que se vayan
a emplear. La combustión del oxígeno crea así un
vacío de aire en la taza que al colocarla sobre
la piel -normalmente sobre alguno de los cinco meridianos
que recorren la espalda- hace que se "pegue" a ella
sin caer ejerciendo además una amplia succión hacia
el interior.
Una vez situadas las tazas -entre cuatro y seis
normalmente- el paciente -que estará sentado o tumbado-
empezará a sentir que su piel y sus tejidos son
literalmente "succionados". Entonces caben dos opciones.
La primera consiste en colocar las tazas y dejarlas
inmóviles sobre la piel entre 10 y 15 minutos. Así
se hace para tratar dolencias que cursan con tos,
algunos casos de asma y, en general, las enfermedades
respiratorias. Este sistema deja unas "decorativas"
marcas circulares a la altura de la espalda donde
están los pulmones -lugar donde se colocan las tazas
en este caso- por el hecho de que la sangre y las
toxinas han aflorado hacia la superficie de la piel
en esos puntos. Los fumadores experimentarán una
reacción especialmente fuerte en la epidermis por
la cantidad de desechos que saldrán por sus poros
pero en ningún caso esas marcas durarán más de una
semana.
La otra opción -que es la más practicada por los
terapeutas- consiste en hacer deslizar cada pocos
minutos las tazas por la espalda mientras se mantiene
el efecto ventosa. Para ello, antes de colocarlas,
se aplica aceite sobre la piel a fin de facilitar
los movimientos. Y mientras lo extiende el terapeuta
aprovecha para ir localizando con sus dedos los
puntos de tensión, congestión o bloqueo y colocar
primero en ellos las tazas.
Terminada la sesión se quitan las tazas y se practica
un masaje profundo de los tejidos de toda la espalda
incidiendo con los dedos en los puntos de mayor
dolor o rigidez muscular.
Las personas que lo han probado afirman que los
suaves movimientos de las tazas generan una profunda
sensación de calor y un agradable hormigueo que
persiste incluso algún tiempo después de concluido
el tratamiento. También sostienen que unos pocos
minutos de
cupping resulta incluso más efectivo
y beneficioso que media hora de masaje general.
Veamos, pues, cuáles son esos beneficios.
BENEFICIOS FÍSICOS Y EMOCIONALES
El primero y más evidente es una mejora de la circulación
de la sangre y de otros fluidos corporales en general
y, en concreto, en la zona donde se han colocado
las tazas. De hecho la primera reacción física que
se puede observar a simple vista es que la piel
succionada se tiñe de rojo por la afluencia de sangre.
Este incremento de la circulación local permite
que las células y tejidos reciban más alimento y
oxígeno y que las toxinas que almacenan sean eliminadas
de forma más eficaz a través de las venas. Es decir,
se pone en marcha un tren de drenaje linfático que
limpia las toxinas depositadas en arterias, músculos,
órganos, etc. De ahí que, por ejemplo, esta técnica
sea empleada en el campo de la estética para despegar
adipocitos, movilizar grasas localizadas y drenar
elementos de desecho en personas que sufren de celulitis,
sobrepeso, acné, retención de líquidos, etc. Además
la succión activa el sistema nervioso autónomo o
vegetativo encargado de regular las funciones y
la correcta actividad de los órganos, los músculos
-incluido, claro está, el corazón- y algunas glándulas
de tal forma que se ponen en marcha innumerables
pequeños resortes que acaban devolviendo al cuerpo
la salud y al individuo la sensación de bienestar
ya que esta terapia ayuda a mitigar el dolor, a
reducir las inflamaciones, a reforzar nuestro sistema
inmunitario, a expectorar las mucosidades, a relajar
los músculos anquilosados, etc.
(vea en el recuadro
adjunto las propiedades terapéuticas de esta técnica).
Pero además de ser útil para tratar numerosas dolencias
físicas a las tazas chinas también se les atribuyen
beneficios emocionales ya que ayudan a liberar endorfinas
que combaten el estrés, la ansiedad y los estados
depresivos o de agotamiento mejorando nuestro ánimo.
En cualquier caso, más allá de sus utilidades terapéuticas
para tratar numerosas dolencias -dolores musculares,
articulares, menstruales o de cabeza, alergias,
problemas respiratorios, enfermedades digestivas
o intestinales, insomnio, hipertensión, sobrepeso,
etc.
(incluimos más en recuadro aparte)-
muchos profesionales de la salud que han practicado
esta terapia o que, al menos, conocen sus excelentes
resultados la recomiendan por considerarla un eficaz
método preventivo de muy diversas dolencias del
que pueden beneficiarse personas de cualquier edad
y del que no existen referencias negativas en la
literatura científica.
SÓLO CON UN BUEN PROFESIONAL
En suma, más de 3.000 años de historia avalan la
efectividad y seguridad de esta técnica y, por tanto,
lo único que puede restarle eficacia es que quien
la aplique no sea un experto. Por eso si quiere
probar la técnica asegúrese de que se pone en manos
de un buen profesional -en España algunos médicos
chinos la aplican desde hace más de 15 años- ya
que existen una serie de efectos secundarios -muy
leves, eso sí- y una serie de contraindicaciones
que han de tenerse en cuenta. Por ejemplo, uno de
los efectos secundarios más evidentes es que el
tratamiento deja sobre la zona tratada unas marcas
circulares parecidas a hematomas que desaparecen
en aproximadamente una semana. Otro de esos efectos
indeseables es un ligero mareo tras la aplicación
de la terapia que se pasa en unos minutos y que
se deriva de las numerosas y potentes reacciones
orgánicas que el propio tratamiento estimula. En
cuanto a las contraindicaciones las absolutas son
tener fiebre, estar embriagado y ser propenso a
padecer hemorragias. En caso de embarazo se recomienda
hacérselo saber previamente al terapeuta porque
en esta situación hay determinados puntos reflejos
del cuerpo que no deben ser estimulados. Además
el día en que se vaya a aplicar el tratamiento el
paciente deberá evitar las comidas pesadas o aplicárselo
durante la digestión. Por otro lado, resulta una
técnica muy adecuada para los niños porque se obtienen
resultados parecidos a los de la acupuntura pero
sin emplear las temidas agujas y porque todo el
proceso no suele durar más de media hora.
Se trata, en fin, de una terapia antiquísima poco
conocida que fue rescatada del olvido en Occidente
por estrellas del cine que no dudaron luego en aprovechar
su fama para hacer saber a millones de personas
las notables propiedades terapéuticas de unas simples
tazas manejadas sobre la piel por manos expertas.
Laura Jimeno
Propiedades terapéuticas del
cupping
A lo largo de miles de años de utilización se ha
podido comprobar que el "efecto ventosa" que se
obtiene con las tazas chinas consigue:

activar
la circulación de la sangre y de los fluidos corporales.

regular
y mejorar las funciones del sistema nervioso autónomo
o vegetativo.

aliviar
el dolor.

liberar
las toxinas depositadas en arterias, músculos, órganos,
etc.

activar
el sistema linfático.

limpiar
los bloqueos del colon.

limpiar
las venas, arterias y capilares.

eliminar
las inflamaciones y retenciones de líquidos.

activar
la piel.

mejorar
las varices.

relajar
los músculos y tendones anquilosados o entumecidos.

mejorar
la peristaltismo intestinal y la secreción de jugos
digestivos.

estimular
la secreción hormonal.

retrasar
el proceso de envejecimiento al eliminar las toxinas
que podrían acelerarlo.

activar
la secreción de líquido sinovial mejorando el funcionamiento
de las articulaciones.

movilizar
las grasas localizadas.

calmar
el estrés y la ansiedad.

mejorar
el estado de ánimo.

mejorar
la sensación de bienestar general.
Indicaciones
Esta terapia se ha utilizado con éxito para tratar
diferentes dolencias, entre ellas alergias, algunos
casos de asma, atrofias musculares, celulitis, ciática,
depresión, ansiedad y problemas emocionales, dolencias
de la piel, dolencias musculares y articulares,
dolor menstrual, dolores abdominales, estreñimiento
y otras patologías digestivas e intestinales, estrés,
fatiga, hipertensión, inflamaciones, insomnio, jaquecas,
problemas circulatorios, problemas respiratorios
(resfriados, tos, congestión, etc.), sobrepeso y
varices.