El acné suele aparecer en las
mujeres hacia los 11-12 años y en los varones hacia
los 14-15 siendo entre éstos por lo general de mayor
severidad y duración (de 4 a 7 años). Localizándose
principalmente en frente, mejillas, mentón, espalda
y hombros; es decir, en las zonas más seborreicas.
Pues bien, para la
Academia Española de Dermatología
y Venereología (AEDV) se trata de
"una enfermedad
inflamatoria crónica" de
"carácter multifactorial",
definición con la que pretende justificarse el tratamiento
farmacológico. Y, sin embargo, ni es una enfermedad,
ni una patología inflamatoria, ni es necesario en
absoluto el uso de fármacos... salvo en casos puntuales
a causa de una inadecuada alimentación y/o una deficiente
higiene que provoque infección.
El acné se produce al obturarse los poros de los
folículos -pequeños conductos formados por glándulas
sebáceas y, en la mayoría de los casos, por glándulas
sudoríparas y pelo- que llegan hasta la superficie
de la piel cuando durante la pubertad se incrementa
la producción de andrógenos -hormonas sexuales masculinas-
tanto en los varones como en las mujeres. Hormonas
que hacen que las glándulas sebáceas secreten una
cantidad excesiva de sebo -sustancia compuesta por
triglicéridos, ésteres de cera, escualeno y esterolesteres-
que el organismo intenta eliminar. Pues bien, a
veces -no siempre- esas mismas hormonas hacen aumentar
el grosor de la queratina que se encuentra en las
paredes del folículo y entonces el sebo tiene dificultades
para salir al estrecharse el conducto. Es decir,
se forma un tapón que obstruye el paso del sebo
hacia el exterior. En tales casos el poro -la salida
del folículo- se oscurece siendo eso lo que conocemos
como espinilla o comedón.
El hecho no es problemático... salvo que por falta
de higiene la espinilla se infecte. Bien porque
el "tapón" se rompe, bien porque se hace a propósito
sin las debidas precauciones para intentar sacar
el sebo acumulado. Se han encontrado tres bacterias
-la
propionebacterium acnes, la
staphylococcus
epidermidis y la
pityriosporum ovale-
que aprovechan ese momento para acceder al conducto
del folículo provocando inflamación y dando lugar
a lo que conocemos como pápula. Se habla entonces
de acné papuloso. Si luego la pápula se llena de
pus, escuece y duele estaremos ante una
pústula
y el denominado
acné pustuloso (que puede
dejar cicatrices). Si la infección avanza aún más
aparecen ya en la piel nódulos dolorosos que afectan
al conjunto del folículo polisebáceo convirtiéndose
en
quistes y dando lugar al llamado
acné
quístico (si son pequeños acné microquístico).
En suma, la gravedad de las lesiones hace que el
acné se califique como leve, moderado o severo y
se trate según su virulencia.
Llegados a este punto hay que plantearse dos cosas.
Primero, si es posible evitar el acné. Segundo,
cómo tratarlo si no hemos podido evitar su aparición.
Pues bien, tras consultar a nuestros expertos entendemos
que el acné puede prevenirse -y tratarse una vez
manifestado- de la siguiente manera:
-Mediante una higiene adecuada. No se debe tocar
la piel con las manos sucias durante la pubertad.
Y debe limpiarse sólo con productos neutros a los
que no se haya añadido productos químicos. No deben
tampoco usarse cremas cosméticas ni maquillaje.
-Beba un mínimo de dos litros de agua al día (agua,
no otros líquidos).
-En cuanto a la alimentación se debe evitar ingerir
grasas saturadas, azúcares, leche y productos lácteos
e hidratos de carbono refinados aumentando en cambio
el consumo de frutas y verduras. Y no ingerir nunca
alimentos fritos o que contengan grasas hidrogenadas
(lea las etiquetas).
En este sentido cabe recordar que a primeros del
2003
Loren Cordain -profesora de Biología
Evolutiva en la
Universidad de Colorado (EEUU)-
publicó una investigación en
Archives of Dermatology
según la cual el alto consumo de alimentos refinados
provoca un aumento de la producción de insulina
y del factor de crecimiento de la insulina (también
llamado IGF-1), dos sustancias que pueden agravar
el acné. Aumento de insulina que provoca a su vez
un aumento de la producción de hormonas masculinas
siendo eso lo que estimularía la segregación de
sebo por parte de los poros. El IGF-1, por su parte,
multiplica la producción de queratinocitos, células
de la epidermis que constituyen una de las principales
huellas de identidad del acné.
-Se deben evitar los alimentos en conserva -especialmente
los de lata- por su contenido en conservantes, colorantes,
saborizantes, apelmazantes, aromatizantes, endulzantes,
etc.
-Debe evitarse el consumo de fármacos, muy especialmente
los corticoides. Y no seguir tratamientos hormonales.
Hoy hay terapias más eficaces e inocuas para cualquier
patología.
Dicho esto conviene saber que hay otros factores
que pueden contribuir a la aparición o agravamiento
del problema. Son estos:
Factores
hormonales.
La secreción de sebo depende de los andrógenos,
bien gonadales bien suprarrenales, que controlan
el tamaño de la glándula y la cantidad de grasa.
Por otro lado, el inicio del ciclo menstrual hace
disminuir la secreción de grasa pero su nivel se
incrementa hacia la mitad del ciclo lo que hace
que las lesiones del acné se agraven. El uso de
píldoras anticonceptivas y el embarazo también hacen
descender o aumentar, respectivamente, la producción
de sebo.
Factores
emocionales.
El estrés puede modificar la secreción hormonal
y aumentar la producción de andrógenos contribuyendo
a la generación de un brote acnéico.
Factores
ambientales.
Los ambientes húmedos y calurosos favorecen un incremento
de la secreción de grasa y la proliferación de bacterias.
También el uso de cosméticos -especialmente los
grasos y derivados del petróleo- pueden obstruir
los poros y contribuir a la aparición de lesiones
acnéicas. Por otro lado, durante el invierno decrece
la producción de sebo mientras en verano aumenta
aunque las lesiones del acné mejoran, probablemente
por el beneficioso efecto del sol tomado con moderación
y la protección necesaria así como por el agua de
mar.
En suma, hemos visto cómo evitarlo; pero, ¿cómo
tratarlo si finalmente aparece?
¿CÓMO TRATARLO?
En primer lugar la clave es no dejarse llevar por
los anuncios con que nos bombardean desde televisión
y ponerse en manos de un buen profesional. Hay cremas
muy conocidas que llevan décadas vendiéndose muy
bien a pesar de que no han demostrado jamás servir
para algo. Veamos las actuales opciones de tratamiento:
Tratamientos
tópicos.
Hablamos de cremas, geles, lociones, etc., recomendadas
para los tipos de acné más leves. Afirman poseer
acción queratolítica -inhibirían la formación de
espinillas-, antiséptica y antibacteriana. La verdad
es que obtienen escasos resultados y provocan descamación
e irritación de la piel. Suelen llevar retinoides
tópicos (moléculas derivadas de la vitamina A),
peróxido de benzoilo, ácido azelaico y antibióticos
de uso tópico como la clindamicina o la eritromicina.
Cabe añadir en todo caso que el peróxido de benzoilo,
un simple antiséptico, permite tratar el acné con
la misma eficacia que los antibióticos. Lo demostró
un grupo de investigadores de las universidades
de Nottingham y Leeds (Reino Unido) en un trabajo
publicado en
The Lancet tras comparar cinco
tratamientos distintos en 649 jóvenes a los que
se dividió en grupos. Al primero se le dio
tetraciclina
oral; al segundo minociclina también oralmente;
al tercero una crema de peróxido de benzoilo al
5%; al cuarto una crema peróxido de benzoilo más
eritromicina y al quinto eritromicina en crema por
la mañana y peróxido de benzoilo por la tarde. En
todos los casos se les dio también un placebo: oral
cuando se ponían una crema y crema -sin actividad-
cuando se trataba de un antibiótico oral. Pues bien,
los resultados demostraron que la eficacia es similar
en todos los casos... sólo que la efectividad de
la tetraciclina depende de la posible resistencia
bacteriana que puede surgir en quien la toma y la
terapia con minociclina es 12 veces más cara que
una crema con peróxido de benzoilo. Sin olvidar
que ambos antibióticos produjeron a veces efectos
secundarios en el tracto gastrointestinal y en el
sistema nervioso central mientras que lo máximo
que provocaron las cremas fue irritación de la piel.
En cambio, también de uso tópico pero de origen
natural -y sin efectos secundarios indeseables-
son el aloe vera, el alga roja marina y el aceite
del árbol del té. Con estos tres productos se han
conseguido muy buenos resultados en el tratamiento
del acné leve o moderado gracias a sus propiedades
bactericidas y purificadoras de la piel.
Tratamientos
sistémicos.
Si a pesar del tratamiento tópico el
acné persiste o se agrava los dermatólogos suelen
prescribir antibióticos de amplio espectro. Los
más utilizados son las tetraciclinas, la minociclina
y los mencionados anteriormente pero en su presentación
sistémica. Debe saber que pueden provocar importantes
efectos secundarios -especialmente en mujeres embarazadas-
por lo que sólo se justifica su toma bajo estricto
control médico. Y lo mismo puede decirse de los
antiandrógenos y anticonceptivos que algunos médicos
prescriben para reducir la producción de sebo. Para
casos severos -como el acné quístico, por ejemplo-
hoy se receta isotretinoina, un retinoide sintético
cuyo principal efecto es reducir la secreción sebácea
produciendo una atrofia temporal pero completa de
dichas glándulas. Su efecto secundario más frecuente
es la sequedad de piel y de mucosas pero el mayor
riesgo potencial es que puede producir defectos
en el feto por lo que las mujeres que lo estén tomando
deben evitar el embarazo durante el tratamiento.
Medicina
Ortomolecular.
Según esta disciplina lo más conveniente en caso
de acné es incluir en nuestra dieta fruta por su
conocida actividad depurativa. En concreto, el limón
es además antibiótico y alcalinizante, y su zumo
se puede usar de forma tópica. También se debe comer
soja (porque sus fitoestrógenos promueven el equilibrio
hormonal), cereales integrales (su contenido en
fibra mejora los estados acnéicos), hortalizas (porque
son depurativas y fuente de vitamina A que reduce
la secreción de sebo), germen de trigo, frutos secos,
aguacates y levadura de cerveza -porque contienen
vitamina E que actúa de forma muy eficaz junto a
la A para el tratamiento del acné-. Además la dieta
debe complementarse con vitaminas A, B6, E, selenio,
zinc, cromo y ácidos grasos esenciales. Y se ha
de evitar la ingesta de grasa animal, de leche y
derivados o aceites hidrogenados, alimentos fritos
y bebidas azucaradas
(tiene más información en
la sección de Medicina Ortomolecular de nuestra
web: www.dsalud.com).
Limpieza "quirúrgica".
El doctor
Luis García Cremades -director
médico del madrileño
Centro Médico Keron 10-
aplica un tratamiento llamado limpieza "quirúrgica"
en casos de acné microquístico. Consiste en eliminar
los microquistes o pequeñas bolsas de grasa que
se ven bajo la piel y que no tiene ninguna forma
de salir al exterior. Cuando esas bolsas se infectan,
por efecto de algún microorganismo presente en la
piel, la única forma de eliminarlas es pinchándolas
con un bisturí. Después, una vez extraído el contenido
de los microquistes se aplica sobre la zona donde
se ha hecho la microscópica incisión (para la que
no se requiere ningún tipo de anestesia porque la
piel que recubre el microquiste es prácticamente
insensible) una sustancia desinfectante que destruye
los gérmenes y, al mismo tiempo, cauteriza la piel
de modo que la herida cicatriza sin marcas. A esta
limpieza se une un tónico facial que regula el exceso
de grasa. De hecho, según el doctor, controlar la
grasa es la clave para hacer desaparecer los brotes
acnéicos. La experiencia que acumula le permite
asegurar que en dos meses, a razón de una sesión
por semana -y presuponiendo la constancia del paciente-
puede controlarse el acné.
También nos contaría el director de
Keron 10
que para los acnés más rebeldes está probando el
tratamiento con frecuencias propuesto por la doctora
Hulda Clark -de la que ya hemos hablado en
varias ocasiones en la revista- quien utiliza la
corriente eléctrica como terapia antibacteriana
y antiparasitaria. Al parecer el
Zapper -que
es así como se llama el dispositivo ideado por la
doctora Clark- resulta muy efectivo para tratar
el acné ya que emite una frecuencia que entra en
resonancia con la del microorganismo que provoca
este trastorno y lo logra destruir de forma rápida
y definitiva. Aún está en fase de experimentación
pero lo observado hasta la fecha hace pensar que
el Zapper podría ser una excelente herramienta para
combatir este trastorno.
Peelings
químicos.
Consiste en la aplicación sobre la piel acnéica
de sustancias que producen una microdermoabrasión.
Los
peelings más superficiales -unos utilizan
ácido glicólico y otros alfa hidroxiácidos- están
indicados para mejorar el acné mientras los más
profundos -que se componen de fenol- pueden aplicarse
para tratar las cicatrices. En todo caso se trata
de exfoliar la capa más superficial de la piel para
eliminar las células muertas, regular el trabajo
de las glándulas sebáceas y mejorar la distribución
del colágeno en la dermis. Los resultados y su duración
dependerán de la sustancia utilizada para provocar
la quemadura pero lo que se puede observar nada
más terminar la sesión de peeling es una piel renovada
sin rastros de acné o piel grasa.
Láser
para tratar y láser para reparar.
Por lo que respecta al láser algunos se emplean
para tratar el acné y otros únicamente para paliar
las cicatrices que puede dejar sobre el rostro.
En el primer caso el láser -uno de los más utilizados
es el sistema
Smooth Beam- se emplea para
destruir las bacterias responsables de acné pero,
al mismo tiempo, la energía emitida consigue atrofiar
la glándula sebácea con lo que se tiende a la normalización
de la piel del paciente. El número de sesiones dependerá
del estado de la piel y de la gravedad de las lesiones
pero lo normal es que oscilen entre las 6 y las
20 a razón de una por semana.
En cuanto a la utilidad del láser como técnica reparadora
existen varias posibilidades que dependen del tipo
de secuelas que haya dejado el acné. Por ejemplo,
el doctor
Ángel Martín -director médico del
Centro Clínico Menorca de Madrid- utiliza el
láser Vbeam para blanquear las manchas rojas
que suele dejar el acné sobre la cara pero si se
trata de daños más importantes se recurre a la microdermoabrasión
con un láser de CO2. Lo que hace este láser es exfoliar
las capas más externas mejorando así el estado de
la piel. Además el aumento de temperatura en las
capas profundas de la dermis produce una proliferación
de las fibras de colágeno que aumenta el espesor
de la piel y la hace más tersa. Los resultados son
óptimos gracias a la precisión y control que permite
el láser durante todo el proceso de exfoliación.
CUESTIÓN DE PACIENCIA
Terminamos diciendo que el resultado final de todo
tratamiento -preventivo o curativo- depende en buena
medida de la actitud y contribución activa de quien
sufre el problema. Éste debe llevar una dieta adecuada
(recuerde las normas que indicamos antes pues no
sirven sólo para prevenir sino para mejorar notablemente
el problema una vez manifestado) y siga las indicaciones
del profesional a rajatabla. Recordando que tocarse
la cara con la manos sucias o reventarse las espinillas
y granos es siempre una pésima idea. El resto es
cuestión de paciencia, de constancia para evitar
recidivas y de elegir un buen profesional que nos
ayude en todo el proceso.
Laura Jimeno
Cuidados antiacné
-Lávese la cara por la mañana y por la noche con
un jabón antiséptico suave. Pero no se obsesione
tampoco con ello porque en algunos casos un lavado
excesivo puede empeorar la situación. Una limpieza
demasiado agresiva o frecuente puede generar un
efecto rebote que haga que las glándulas sebáceas
produzcan cantidades adicionales de grasa. No se
restriegue tampoco la cara al secarse. Use siempre
una toalla limpia o un pañuelo de papel mediante
suaves toques.
-Evite que el cabello le roce la cara especialmente
si es de tipo graso y no está bien limpio. Asimismo
procurar que no toque la piel si lleva espuma, gominas,
etc.
-Utilice compresas cálidas o vapor para abrir los
poros obstruidos y facilitar su limpieza y drenaje.
-Recurra a astringentes locales para eliminar el
exceso de grasa.
-Prescinda del maquillaje y destierre los cosméticos
grasos y no naturales pues pueden bloquear los poros
y facilitar la aparición de espinillas.
-Sea cuidadoso al afeitarse y hágalo sólo cuando
sea estrictamente necesario.
-No toque, rasque, frote o reviente las espinillas.
Puede no sólo empeorar el problema sino dañar la
piel y favorecer la aparición de cicatrices.
-Procure no apoyar la cara entre o sobre las manos.
Puede irritar la piel y aumentar el riesgo de infección.
-Evite exponer la piel al calor o frío intensos
y al exceso de luz solar. El sol mejora el acné
pero algunos de los productos que se utilizan para
combatirlo pueden fotosensibilizar la piel y como
consecuencia una mínima cantidad de sol puede provocar
quemaduras y lesiones graves.
-Haga una dieta variada y rica en frutas y verduras
reduciendo la ingesta de azúcares, carbohidratos
refinados, grasas saturadas e hidrogenadas y lácteos.
No fría los alimentos. Y beba abundante agua evitando
el alcohol, el tabaco y los excitantes.
-Sea paciente y tenaz. Los resultados no se consiguen
de la noche a la mañana.
El acné en cifras
Según estudios estadísticos realizados por distintos
expertos el acné...
...es la dolencia más común de cuantas afectan a
la piel
...afecta al 85% de las personas entre 12 y 25 años
aunque sólo el 20% lega a requerir tratamiento.
...puede aparecer a cualquier edad -incluso antes
de los 10 años- aunque lo más frecuente es que lo
haga entre los 11 y los 17.
...afecta al 1% de los varones y al 5% de las mujeres
de más de 40 años.
...es más intenso en los varones pero afecta a ambos
sexos.
...aparece en todas las razas aunque predomina en
la blanca.
Baños de vapor
Uno de los procedimientos más eficaces y naturales
para purificar la piel y abrir los poros sin peligro
son los baños de vapor, método que además relaja
los músculos, estimula las glándulas y el sistema
linfático, y aumenta la circulación despejando los
conductos nasales. Combinando el agua con hierbas
la aplicación resulta mucho más efectiva. Eso sí,
las pieles secas o sensitivas deberán aplicarse
baños de vapor de lavanda, manzanilla, geranio o
rosa; las pieles normales, de lavanda, romero y
menta; la piel grasa obtendrá sus mejores resultados
con vapores de romero, limón o eucalipto; y para
la piel con acné resulta más que recomendable el
vapor de té verde o tomillo.
Lámpara de luz contra el acné
Un dermatólogo del hospital Hammersmith de Londres,
el doctor
Tony Chu, inventó hace unos años
un método denominado
DermaLux para tratar
el acné. Para ello utiliza una lámpara especial
que emite dos ondas luminosas independientes: una
de luz azul que mata al
propionibacterium acnes
y otra roja que facilita la cicatrización. Y
asegura que carece de efectos secundarios. Bastan
15 minutos diarios entre una y ocho semanas. El
trabajo demostrándolo se publicó en
The Lancet.
Según se explicaba en él se administró a 31 adultos
con acné facial leve o moderado una sola dosis de
laserterapia por pulsos (PDL) y los brotes de acné
al cabo de tres meses se habían reducido a la mitad.
Más información en
www.hygienecontrol.com.