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Teniendo en cuenta que su peligrosidad está científicamente demostrada…

El sinsentido de usar químicos tóxicos en las pastas de dientes y colutorios

Eliminar los restos alimentarios que puedan haber quedado adheridos a las encías o encajados entre los dientes y muelas con un cepillo manual de cerdas de dureza suave o media y enjuagarse luego bien con agua es suficiente para mantener una buena salud bucal y dental. Sin embargo, la industria sanitaria lleva décadas convenciéndonos de que eso es insuficiente y ha creado un gigantesco negocio alrededor de la salud bucal que, en lugar de ayudarnos, está perjudicándonos, a veces de forma muy grave. Lo ha hecho utilizando en sus productos cientos de sustancias químicas innecesarias y creando dispositivos cada vez más sofisticados totalmente prescindibles. De hecho, hoy se comercializan para el cuidado e higiene dental tantas cosas que se han agrupado en cuatro categorías en función de su propósito y composición: medicamentos, productos sanitarios, productos de cuidado personal y productos cosméticos. Eso explica que el mercado esté inundado de todo tipo de dentífricos, hilos dentales, cepillos (manuales, eléctricos, interdentales o interproximales), colutorios, elixires, enjuagues bucales, chicles, limpiadores linguales, irrigadores dentales, etc. Es más, la industria ha convencido a la sociedad de que las pastas de dientes y los colutorios deben llevar principios activos antisépticos, es decir, antibacterianos, antifúngicos y antivíricos además de antiinflamatorios, antiálgicos y hasta anestésicos. Y para ello han decidido incluir –a veces por necesidad industrial pero otras por mera estrategia marquetiniana– conservantes, espesantes, emulsionantes, estabilizadores, humectantes, colorantes, tensioactivos, agentes abrasivos, aromatizantes, blanqueantes, formadores de espuma, aceites, esencias, calmantes, fragancias, antimicrobianos… Basta leer las etiquetas para comprobar que la lista de principios activos utilizados es enorme. Y el problema es que muchos de ellos son peligrosos para la salud. Algunos son tan tóxicos que se usan en proporciones pequeñísimas, como si de verdad existieran dosis seguras para los venenos. La realidad, sin embargo, es que muchas de esas sustancias son dañinas –incluso a dosis ínfimas– y por eso a lo largo de los años muchas fueron –y aún hoy están siendo– retiradas. Eso sí, de forma discreta, sin que los ciudadanos se hayan enterado de que sus problemas de salud –o los de sus familiares y amigos- pueden haberlos causado esos productos y, por supuesto, sin que ninguno de los responsables pague por ello: ni los empresarios, ni los funcionarios involucrados, ni las autoridades sanitarias. Y no crea el lector que hablamos de pequeñas molestias que se solucionan dejando de usar el producto o con sencillas medidas higiénicas. Hablamos de patologías que pueden ser graves –e incluso muy graves–, entre ellas problemas neurológicos, cardiovasculares, endocrinos, metabólicos, inmunológicos, digestivos, urológicos o musculoesqueléticos. En este artículo mencionamos de hecho algunos de los múltiples problemas constatados que provocan las sustancias usadas para proteger –dicen– la salud bucodental y, entre ellos, están manchas y defectos en el esmalte, inflamación de la mucosa bucal, úlceras, aftas dolorosas y rojez en las encías y la lengua, sensibilidad dental extrema al frío y al calor, erosión del esmalte, daños en la dentina, las coronas, los implantes y los empastes, aumento de sarro, alteraciones del gusto, náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, babeo, temblores, alteraciones cardiacas, debilitamiento óseo, disfunción tiroidea, disrupciones hormonales, alteraciones en el sistema nervioso central que afectan a la memoria y el aprendizaje, intestino irritable, microlesiones en el intestino grueso y el colon, bloqueo de la respiración, daños en riñones e hígado, hinchazón, malestar abdominal, daño en los cromosomas, cáncer… ¿Cómo se explica tamaña estupidez? Pues bien, si quiere saber detalladamente qué llevan los productos de higiene dental, cuáles son los más peligrosos y qué puede provocar cada uno de ellos, lea este artículo. No va a encontrar esta información en ningún otro medio de comunicación.