40º aniversario del agua dialítica

 

Se cumple este año que comienza el cuadragésimo aniversario del descubrimiento por el sacerdote español José Ignacio Martín Artajo de un singular método que permite convertir agua corriente en agua dialítica y que hoy es conocido como Slackstone II. Invento que como ya contamos en un artículo aparecido en la revista nº 44 de noviembre del 2002 -puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com- mereció el debido reconocimiento en el Salón Internacional de Inventores de Ginebra de 1978 y desde hace años es utilizado para tratar diversas dolencias, especialmente la gota o artropatía úrica así como las litiasis renal y biliar. Y es que el consumo de agua dialítica logra disolver los cálculos de riñón y vesícula facilitando su expulsión y evitando que se formen de nuevo además de reducir los niveles de ácido úrico. Es más, también ayuda a prevenir los depósitos cálcicos en las arterias y, por ende, un claro factor de riesgo en casos de arteriosclerosis. Sin efectos secundarios y a un precio económico.
El método es simple: basta introducir en un recipiente con agua una ampolla de cristal que contiene cristales de cloruro de sodio y cloruro de litio debidamente tratados para que merced a los pequeños campos electrostáticos que éstos generan se “descoloquen” ligeramente en el agua corriente los átomos de hidrógeno y oxígeno dando así lugar al agua dialítica. Como en su momento se explicó la nueva posición de los átomos da al agua mayor energía, una mayor constante dieléctrica y mayor poder para disminuir las fuerzas de cohesión de los elementos cristalinos que se encuentren en el organismo en el que se introduce así como mayor capacidad para disolver sales minerales. Tras ingerirla el agua dialítica se incorpora al torrente circulatorio y se desplaza formando parte de la sangre y de los fluidos del organismo. Si éstos están concentrados la utilización de agua dialítica potencia el gran disolvente universal que es el agua mejorando la solubilidad que de por sí ésta tiene. Se ha constatado que esa “agua con átomos descolocados” es capaz de:
-Disgregar los pequeños cálculos -agregados cristalinos- que existan en el organismo (cálculos renales, biliares, etc.).
-Eliminar las capas más superficiales e indefensas de los cálculos -los vértices y aristas- favoreciendo su expulsión.
-Romper los cálculos grandes en piedras más pequeñas y después en arenilla que puede ser expulsada sin apenas dolor.
-Liberar las células de los endotelios que recubren los conductos urinarios de los depósitos microscópicos de sales cálcicas evitando que al perder elasticidad aparezcan más cálculos.
-Aumentar la solubilidad de las sales minerales que circulan por la sangre y la orina -especialmente las cálcicas- evitando que precipiten y constituyan nuevos cálculos o incrementen el grosor de los existentes.
No está de más recordarlo en tan señalada fecha y justo cuando en este mismo número hablamos de nuevo de la importancia que tiene para afrontar cualquier patología desintoxicar a fondo el organismo y muy especialmente las vías de eliminación de desecho entre las que están el hígado y el riñón.
Las personas interesadas en obtener más información pueden entrar en www.slackstone.com