6.500 millones de euros de multa por ocultar el riesgo de cáncer de un antidiabético

Un jurado de Lafayette (Luisiana, EEUU) ha condenado a dos laboratorios, Takeda Pharmaceuticals -la mayor farmacéutica asiática- y Eli Lilly, a pagar 9.000 millones de dólares (6.500 millones de euros) por no advertir que su antidiabético Actos -cuyo principio activo es la pioglitazona– aumenta el riesgo de padecer cáncer de vejiga. Evidentemente las dos farmacéuticas van a recurrir porque el precedente ha abierto la puerta a miles de demandas en el resto del país… y del mundo.
La Agencia Europea del Medicamento aprobó el fármaco en 2000 -en España se comercializan además varios genéricos con el mismo principio activo- pero en 2011 tanto ella como la FDA revisaron el balance riesgo-beneficio del fármaco y permitieron que se siguiera usando pero prohibiéndolo en las personas con antecedentes de cáncer de vejiga o hematuria.
Ahora bien, la pioglitazona puede provocar también náuseas, vómitos, pérdida de apetito, dolor de cabeza, dolor de garganta, dolores musculares, dolor de espalda, dolor abdominal, fracturas, problemas hepáticos, insuficiencia cardíaca congestiva, dificultad para respirar, hinchazón en brazos, manos, pies, tobillos y piernas, hinchazón o dolor en el estómago, falta de respiración durante la noche, tos frecuente en seco, sibilancias, dificultad para pensar con claridad, latidos rápidos del corazón, falta de energía, cansancio, problemas de visión que lleven a la ceguera, necesidad frecuente de orinar y dolor, sangre en la orina, coloración amarillenta de la piel y los ojos, sangrado o moretones inusuales… y muchos otros. Y todo porque -dicen- ¡aumenta la "sensibilidad a la insulina"!
Hasta aquí la noticia. Nosotros invitamos a leer en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título ¿Puede curarse la diabetes mellitus tipo 2 con una simple dieta hipocalórica? publicamos en el nº 171 en el que explicamos que según el profesor Roy Taylor -de la Universidad de Newcastle (Inglaterra)- una dieta de menos de 800 Kcal diarias hace que disminuya a nivel intracelular en hígado y páncreas la concentración de grasa -que según él es lo que impide el correcto funcionamiento de las células beta pancreáticas- llevando ello sin más a la normalización de la función insulínica y, por ende, a una adecuada regulación en sangre de la glucosa. Lo mismo, añadiremos nosotros, que se logra con una simple dieta cetogénica.