Acusan a 5 personas -entre las que hay dos catedráticos- de estafar a enfermos de cáncer

Los catedráticos de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) Pablo Escribá y Xavier Busquets fueron puestos a disposición judicial en marzo pasado por agentes de la Policía Nacional junto a tres personas más acusadas de estafa por haber obtenido 611.000 euros vendiendo un “falso medicamento” al que atribuían propiedades para curar el cáncer y utilizar las instalaciones universitarias tanto para sus investigaciones como para su síntesis. A los cinco detenidos se les imputa un delito continuado de estafa agravado utilizando para ello una fundación sin ánimo de lucro.

El producto en cuestión es el ácido hidroxioleico que, curiosamente, está patentado por la propia universidad balear y licenciado a                 la empresa Lipopharma. Según la acusación el envasado y remisión para su venta se efectuaba en dependencias universitarias informándose en ellas a los interesados de sus propiedades. La agencia de noticias Europa Press afirma que además llevaron a cabo “campañas publicitarias en las que ensalzaban su milagroso producto anticancerígeno” y que “realizaron distintas acciones en redes sociales con ‘hashtag’ -que lograron viralizar- con la finalidad de recaudar fondos para la investigación y publicitar su venta”.

El caso lo llevan el Juzgado de Instrucción nº 9 de Palma de Mallorca y la Fiscalía de las Islas Baleares posicionándose inmediatamente contra los investigados el Colegio de Médicos de Baleares y la propia universidad que acordó suspender cautelarmente las labores de docencia de ambos.

La empresa Lipopharma respondería rápidamente afirmando que no ha comercializado jamás ningún producto de los que tiene en investigación –Minerval incluido- y que nunca se ha administrado a paciente alguno fuera de los estudios clínicos realizados en hospitales de reconocido prestigio con protocolos diseñados de acuerdo a las normativas vigentes. Añadiendo en cuanto a su eficacia que recientemente ha concluido “con resultados muy positivos” un estudio clínico en pacientes adultos con tumores sólidos avanzados, incluido el glioma maligno. El comunicado de Lipopharma termina diciendo que “se reserva el derecho de adoptar las correspondientes acciones legales” asegurando ser “completamente ajena a las actuaciones que han aparecido en los medios de comunicación”.

Hasta aquí la noticia tal como se ha difundido, valoraciones subjetivas calumniosas aparte. Por nuestra parte debemos agregar que puestos en contacto con Pablo Escribá éste nos dijo que estaba tranquilo, que es absolutamente falso que él y sus compañeros se hayan lucrado con ese u otros productos, que la fundación a cuyo patronato pertenece dedica todo su dinero a becas y proyectos de investigación y que no podía darnos de momento más información por indicación de su abogado pero que está dispuesto a contar en la revista todo lo acaecido en cuanto el asunto se zanje judicialmente lamentando que tan pocos profesionales hayan tenido en cuenta la presunción de inocencia, algo que empieza a ser habitual en España.