Acusan de engaño a los profesores del Instituto Karolinska Anders Ahlbom y María Feychting

La Fundación Sueca para la Protección de la Radiación Stralskyddsstiftelsen publicó el pasado 8 de febrero en su web un extenso y documentado artículo en el que revelan los engaños y mentiras de la parte del informe sobre cuestiones de salud ambiental dado a conocer en 2017 por la Agencia de Salud Pública de Suecia que estaba dedicada a los riesgos de las radiaciones electromagnéticas de baja frecuencia y las radiofrecuencias que firmaron los profesores del Instituto Karolinska Anders Ahlbom y María Feychting. Y lo grave es que se trata de quienes coordinaron en ese país todas las evaluaciones sobre sus riesgos entre 2003 y 2011 y siguen siendo expertos de confianza para la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho son parcialmente responsables de los valores de referencia que la mayoría de los países aplican para limitar la exposición a las radiaciones electromagnéticas.

Pues bien, resulta que ambos reciben fondos de la industria de las telecomunicaciones para sus investigaciones -claro conflicto de interés- y Anders Ahlboms es además miembro de la International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection (ICNIRP) -Comisión Internacional de Protección de Radiación no Ionizante-, entidad no pública vinculada a la industria. La web sueca revela asimismo que su hermano, Gunnar Ahlbom, fue durante mucho tiempo lobista en Bruselas del gigante sueco de telecomunicaciones Telia (anteriormente TeliaSonera).

En cuanto a las declaraciones engañosas detectadas está la de que “aún no ha sido posible identificar ningún mecanismo biológico que pueda explicar cómo los campos magnéticos débiles podrían explicar la aparición de leucemia o cualquier otra enfermedad”; flagrante mentira porque como bien recuerda la fundación sueca “se ha estudiado en adultos -principalmente en las décadas de los ochenta y noventa- la relación entre la exposición a campos magnéticos de baja frecuencia con un gran número de enfermedades que incluyen el cáncer, enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer, el parkinson y la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), las patologías cardiovasculares y algunas enfermedades psiquiátricas además de afectar al embarazo”.

La fundación agrega que son igualmente falsas sus afirmaciones de que las radiaciones de las estaciones base de telefonía son 1.000 veces más bajas que las de un móvil, que no hay riesgo de que los móviles provoquen tumores cerebrales, que ese riesgo no es mayor en los niños y jóvenes, que los estudios epidemiológicos no han constatado conexión entre la exposición a las radiofrecuencias y el cáncer, que la incidencia de tumores cerebrales no ha aumentado desde la introducción de los teléfonos móviles, que no hay datos que confirmen que las radiaciones electromagnéticas causan o contribuyen a muy diversos problemas de salud, que éstas no son las responsables de la hipersensibilidad electromagnética que cada vez más personas padecen, que no hay riesgos para la salud en las radiofrecuencias cuando su nivel está por debajo de los valores de referencia aprobados y que no hay razón científica alguna para sospechar que pudiera haber problemas ni en caso de exposiciones más prolongadas. En suma, se limitan a negar sin más con total desfachatez los resultados de decenas de trabajos científicos elaborados por expertos en la materia de todo el mundo.

El lector tiene a su disposición el artículo de esa fundación en www.stralskyddsstiftelsen.se/wp-content/uploads/2017/12/granskning-_felaktigmiljohalsorapport_2017_11_10.pdf