Acusan a Raymond Hilu de no ser médico

El pasado 18 de marzo el programa En el punto de mira emitió en Cuatro un presunto reportaje de “investigación” titulado El fraude de los  falsos médicos, al descubierto en el que al final solo se habló de dos casos: el de un fisioterapeuta llamado Víctor Manuel Yeste que se hizo pasar por médico, trabajó en un servicio de ambulancias que colabora con el Hospital General de Castellón y fue acusado hace cuatro años de grabar en los servicios a enfermeras y cuyo juicio aun no se ha celebrado -noticia que intentaron hacer pasar por “actual” localizándole en Perpignan sin conseguir una sola declaración suya- y el de  Raymond Hilu, profesional que el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Málaga acreditó como médico hace décadas estando colegiado y ejerciendo desde entonces en consultas y centros que cuentan con todos los permisos y registros sanitarios.

Pues bien, el programa se limitó a decir que según una investigación policial en la que intervino Interpol los títulos que se le convalidaron en España no son auténticos sino falsos, algo que el interesado niega. Y nuevamente se trata de un informe emitido en 2014 a pesar de lo cual Raymond Hilu sigue ejerciendo en su consulta. Ni se le ha retirado la licencia ni se han cerrado sus centros. Sigue ejerciendo como médico y el juicio sigue sin celebrarse. Algo insólito si realmente no es médico. Cabe añadir que el Dr. Hilu está acusado por siete personas de mala praxis -como muchísimos médicos a la mayoría de los cuales luego se les ha absuelto-  y que el proceso judicial lleva sin resolverse varios años.

El resto del programa de televisión  -había que “rellenar” casos tan antiguos con algo escandaloso- fue un burdo y patético intento más de descalificar las disciplinas, métodos, terapias y aparatos no bendecidos por el sistema y la industria farmacéutica a pesar de ser todos legales y usarlos muchísimos otros profesionales en todo el mundo, principalmente médicos. Es más, resultó llamativa la ignorancia del “investigador” del programa porque en esta revista entendemos que alguien se haga eco de la posibilidad de que Raymond Hilu pueda no ser médico como afirma la Policía pero eso no implica que lo que hace -él y miles de profesionales más en todo el planeta- sea por tanto una engañifa. Es no ya lamentable sino vergonzoso que se haga tal extrapolación irracional.

Como irracional o al menos difícil de asumir es que un ministerio como el de Educación y Ciencia haya podido convalidar un título falso, que un colegio médico pueda haber admitido sin más a alguien sin conocimientos validados y, aún más, que siga ejerciendo si la acusación es cierta, algo sobre lo que nosotros no nos pronunciamos por deber valorarlo los correspondientes organismos del estado.

Queda añadir que puestos en contacto con Raymond Hilu éste se comprometió a pasarnos toda la documentación que refuta la acusación de que su título es falso. Daremos pues cuenta de sus explicaciones en el próximo número ya que en el momento de escribir estas líneas la revista estaba a punto de imprimirse.