Adelgazar no es una cuestión de más o menos calorías

 

En Discovery DSALUD, haciéndonos eco de lo que afirma nuestro director José Antonio Campoy en su obra La Dieta Definitiva, llevamos años explicando que las dietas hipocalóricas –bajas en calorías- no sirven para adelgazar a pesar de lo que afirman la inmensa mayoría de los nutrólogos.
“(…) La teoría de que el sobrepeso y la obesidad se deben fundamentalmente al hecho de consumir más calorías de las que se gastan–explica Campoy en su obra- fue formulada en 1930 por Jonhnston y Newburgh -médicos de la Universidad de Michigan(EEUU)- en una aseveración que luego intentaron matizar sin ser escuchados. Y desde entonces todos los nutrólogos se basan en ese ‘axioma’. Así que buena parte de los ‘expertos’ sigue dando hoy a sus pacientes dietas hipocalóricas ‘equilibradas’ –entre 1.000 y 1.500 kilocalorías- en el convencimiento de que al reducir su aporte de energía por debajo del gasto energético adelgazarán. Sólo que es falso. Porque en todos esos casos –y sin entrar a comentar el tremendo esfuerzo de voluntad que supone seguir una dieta de este tipo- el organismo comienza perdiendo peso y volumen pero, poco a poco, éste va reduciendo paralelamente su gasto hasta igualarlo con la ingesta lo que interrumpe la pérdida de peso. Se estanca de forma prácticamente definitiva. Por mucho que uno continúe con la dieta baja en calorías a partir de un momento determinado no adelgaza más. Y no cuando ya está delgado, no, cuando aún le sobran muchos kilos. ¿Y a costa de qué además? Pues de utilizar menos energía en otras actividades biológicas. Con lo que, encima, la persona que sigue una dieta hipocalórica puede ver resentida su salud”.
Agregando más adelante: “Resumiendo: las dietas que se fundamentan en el control de las calorías no sirven para nada. En el mejor de los casos usted puede perder líquido y volumen así como algo de grasa pero lo normal es que vuelva a recuperar todo ello en cuanto deje la dieta. Ahora bien, no se equivoque: no le estoy diciendo con esto que, en consecuencia, puede usted ingerir tantas calorías como quiera. Lo que le digo es que no adelgazará restringiendo las calorías. En cambio, sí puede engordar si las ingiere en exceso. Ese es el problema”.
Pues bien, en un estudio de 12 semanas que acaba de concluir efectuado por un equipo de investigadores de la Universidad de Sydney (Australia) y publicado en Archives of Internal Medicine se valoraron cuatro tipos de dietas hipocalóricas –bajas en calorías- con 129 adultos con sobrepeso u obesos a los que se adscribió aleatoriamente a cada uno de ellos: en todos los casos de 1.400 calorías para las mujeres y de 1.900 para los hombres. La diferencia estaba en que dos eran ricas en carbohidratos pero una en hidratos de carbono asimilación rápida y la otra en hidratos de carbono de asimilación lenta. Las otras dos dietas eran ricas en proteínas: un 25% del total.
Todos perdieron algo de “peso” pero quienes lo hicieron en mayor proporción fueron los que ingirieron sólo carbohidratos de asimilación lenta, es decir, alimentos de bajo índice glucémico que se digieren más lentamente. Y también consiguieron reducir de forma más significativa sus niveles de colesterol total así como de colesterol “malo”. "Nuestros resultados sugieren pues –dice el informe- que el índice glucémico en la dieta y no sólo la ingesta calórica total, al menos a corto plazo, influye en la pérdida de peso y en el nivel de glucosa tras las comidas. Incluso reducciones moderadas de este índice aumentan la pérdida de grasas, especialmente entre las mujeres".
En otras palabras, no es disminuyendo la ingesta de calorías como se adelgaza –y no hablamos de mera pérdida de peso- porque si así fuera las personas de los cuatro grupos lo habrían conseguido. Es sabiendo combinar los alimentos como se logra. Y eso es precisamente -entre otras muchas cosas- lo que enseña La Dieta Definitiva. Dentro de unos cuantos años a alguien se le ocurrirá hacer otro trabajo de investigación –“científico”, por supuesto- y afirmará hacer descubierto lo que ya está descubierto. Como tantas otras veces.