Afirman que entre el 10 y el 20% de los niños y adolescentes españoles sufren ¡trastornos mentales!

La afirmación de que uno de cada cinco niños españoles sufre un “trastorno mental” es de tal calado que a quienes hacemos esta revista nos parece incomprensible que no haya abierto durante varios días los informativos de radio y televisión y ocupado las portadas de todos los medios de información escritos. Si fuera verdad, para preguntarse cómo es posible tamaño drama. Si no lo es, para pedir explicaciones y procesar judicialmente a quien la ha hecho por crear una gravísima alarma social injustificada. Obviamente no va a pasar ni una cosa ni otra porque vivimos en un país donde lo único que parece claro es que la salud mental de los psiquiatras es similar a la de nuestros representantes políticos y sindicales (de todo signo); sin embargo ninguno de ellos ha sido aún encerrado –incomprensiblemente- en un psiquiátrico.
¿Y quién ha hecho tamaña aseveración? Pues es la conclusión a la que llegan los autores de un estudio titulado El trastorno mental grave en niños y adolescentes en la sanidad pública española elaborado por personas que desarrollan su labor en centros de salud mental españoles dependientes de hospitales universitarios que va a ser presentado en el XXV Congreso de Salud Mental que la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN) celebrará del 6 al 9 de junio en Adeje (Tenerife).
“Se tiende a pensar que los niños no padecen enfermedades mentales y que de tenerlas serán leves pero  la prevalencia de los trastornos mentales en niños y adolescentes en España se encuentra entre el 10 y el 20%“, afirma Encarnación Mollejo Aparicio, Jefa del Servicio de Salud Mental del distrito de la madrileña población de Arganda del Rey que en el citado congreso dictará precisamente una ponencia titulada Trastorno mental grave en la infancia y adolescencia.
Y es que según los psiquiatras la incidencia y prevalencia de estos “trastornos” ha aumentado en los últimos años debido a una “mejor y mayor detección y diagnóstico”, expresión que parece denotar un “avance” cuando lo único que indica es que comportamientos díscolos absolutamente normales en niños y adolescentes han sido catalogados por los psiquiatras como “patológicos” –enfermedades a tratar- a fin de tener clientes y se puedan vender muchos fármacos para ellos.
Otra cosa es que al parecer los llamados trastornos del espectro autista” afecten ya a 6 de cada 1.000 niños solo que eso se debe a la brutal intoxicación química que sufrimos hoy, incluida la producida en buena medida por las vacunas y otros fármacos iatrogénicos. Las mismas causas que las de otros “trastornos mentales graves” hoy masivamente diagnosticados entre niños y adolescentes; como las llamadas psicosis de inicio en la infancia, la esquizofrenia, los trastornos afectivos graves, el estado paranoide, el trastorno límite de personalidad, el trastorno de personalidad antisocial, etc. En suma, en la mayor parte de los casos enfermedades inexistentes e inventadas por personas carentes de ética y escrúpulos que encima tienen la caradura de decir que “la atención a los trastornos mentales graves en la infancia y adolescencia en el sistema sanitario español está insuficientemente desarrollada y dotada de recursos” por lo que piden más dinero público para vivir de esta estafa tantas veces denunciada en la revista (invitamos al lector a leer los numerosos artículos que llevamos publicados al respecto y que tiene agrupados en la sección Enfermedades mentales de nuestra web: www.dsalud.com).
En suma, la petición de “un diagnóstico precoz y un tratamiento temprano intensivo, especializado, continuado, coordinado e integrado” no es más que una falacia para que el negocio a costa de los niños aumente. Por eso el Presidente de la Asociación Canaria de Neuropsiquiatría, Francisco Pulido, pide también que se apruebe la especialidad de Psiquiatría y Psicología Infanto-juvenil. Una iniciativa a la que se ha adelantado la diputada deCoalición Canaria Ana Oramas quien en febrero pasado presentó en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputadosuna Proposición No de Ley en la que insta al Gobierno a crear las especialidades de Psicología Clínica de Infancia y Adolescencia y Psiquiatría del Niño y del Adolescente.
En suma, estamos hartos de los psiquiatras y de la industria química y farmacéutica. Porque es cierto que cada vez hay más niños con problemas mentales pero la solución está en evitarlo y no en medicarlos, en exigir a las autoridades que dejen de envenenarnos a nosotros y a nuestros hijos. Recordemos que numerosos psiquiatras honestos –pocos pero los hay-, psicólogos clínicos, médicos de familia, psicoanalistas y trabajadores sociales -entre otros profesionales- crearon recientemente un movimiento bautizado como STOP DSM cuyo objetivo es denunciar el intento de incluir en el nuevo Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales todo tipo de malestar emocional o psicológico para que se consideren a partir de su publicación una “enfermedad” que requiere medicación. Lo que hay que hacer con ese manual es prohibirlo. Los problemas mentales de nuestros hijos –y los de los adultos- tienen su origen en los tóxicos que nos está envenenando y en las radiaciones electromagnéticas que alteran nuestros ADN. Exijamos pues su prohibición y se evitarán el 99% de las patologías mentales… y de los farmacopsiquiatras.