Ahora dicen que las grasas saturadas pueden no ser malas para la salud

Glen D. Lawrence, miembro del Departamento de Química y Bioquímica de la Universidad de Long Island en Nueva York (EEUU), publicó en mayo pasado en Avances en Nutrición un trabajo titulado Grasas en la dieta y salud: recomendaciones dietéticas en el contexto de la evidencia científica según el cual la evidencia de que las grasas saturadas son malas para la salud es “insuficiente”. "Aunque algunos estudios iniciales –afirma en sus Conclusionesinfirieron que las dietas ricas en grasas saturadas con niveles muy bajos de ácidos grasos poliinsaturados aumentan en suero el nivel de colesterol y otros estudios que un nivel alto de éste incrementa el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria la evidencia de que las grasas saturadas alimentarias incrementan el riesgo de sufrir una enfermedad arterial pudiendo llevar a la muerte prematura es en realidad débil. Los nuevos datos revelan que los ácidos grasos saturados dietéticos pueden no estar asociados con la enfermedad arterial coronaria y otros efectos adversos -en el peor de los casos están asociados de forma débil en algunos análisis- por lo que ésta puede estar provocada otros factores que se hayan pasado por alto”.
El estudio incluso pretende echar abajo la mala fama de los lácteos –en cuanto a la grasa se refiere- y los aceites de palma y coco: “Análisis recientes indican que los ácidos grasos saturados -sobre todo los presentes en los productos lácteos y el aceite de coco- pueden incluso ser beneficiosos para la salud”.
En cambio sí apoya la bondad de los ácidos grasos omega 3 para contrarrestar los efectos de los omega 6: “Lo que sí sigue aumentando es la evidencia de que los ácidos grasos poliinsaturados omega-6 promueven la inflamación e incremento de muchas enfermedades mientras los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 parecen contrarrestar tales efectos adversos”.
El estudio añade luego que “la sustitución en la dieta de las grasas saturadas por hidratos de carbono -especialmente azúcares- se ha traducido en un aumento de la obesidad y de las complicaciones de salud asociadas a ella” y que “hay otros muchos factores que aumentan el riesgo de sufrir patologías del corazón”; factores, explican, como los conservantes que se utilizan en la carne.
El trabajo finaliza asegurando que “los efectos adversos para la salud que en el pasado se asociaron a las grasas saturadas pueden deberse a factores distintos. Esta revisión requiere una reevaluación racional de las actuales recomendaciones dietéticas que se centran en minimizar la ingesta de ácidos grasos saturados porque la evidencia de que éstos son negativos para la salud es insuficiente”.
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