¡Ahora dicen que para adelgazar hay que comer antes de las 15.00 horas!

Un equipo de la Universidad de Murcia acaba de publicar en International Journal of Obesity un estudio con 420 personas de ambos sexos (50%/50%) que intentaban adelgazar llegando a la conclusión de que si se come antes de las 3 de la tarde –15:00 hora española- se logra una pérdida de peso más significativa. Según los “investigadores” –entre quienes estaban la catedrática de Fisiología Marta Garaulet y el doctor José María Ordovás- quienes almorzaron antes de las 3 lograron reducir su peso un 12% –de media- frente al 8% de quienes comieron más tarde; lo que supuso una diferencia de unos cuatro kilos. Según aseguran todos los participantes comían lo mismo, hacían el mismo ejercicio y dormían las mismas horas. Asimismo analizaron algunos de los genes que se han relacionado con la obesidad y el funcionamiento de nuestro reloj interno constatándose que entre quienes suelen comer más tarde es más frecuente tener el alelo menor del 'gen clock' implicado en la activación del ritmo circadiano. Aclarando: "Esta variante genética ya se relacionó en un estudio previo con sujetos más vespertinos, es decir, que suelen acostarse más tarde, dormir peor y tener más tendencia a la obesidad".
Hasta aquí la noticia de un trabajo que parece inconsistente. Porque, ¿en qué quedamos? ¿Se adelgaza si se come antes de las 15:00 o se debe a que genéticamente se está más predispuesto a ello? Y si la causa es genética, ¿por qué no adelgazaron en la misma proporción todos quienes tienen ese alelo… comieran antes o después de las 3? ¿Y por qué algunos de los que no tienen ese alelo adelgazaron más solo por comer después de las 3? Es más, ¿cómo saben esos investigadores lo que realmente comieron los participantes, el ejercicio que hicieron y el tiempo que durmieron? ¿Por qué así se lo pidieron y ellos les aseguraron que les habían hecho caso o porque estaban vigilados las 24 horas del día? Porque es evidente que si quienes se comprometieron a algo no cumplieron su palabra ¡no iban a confesarlo! En fin, hay estudios que carecen del más mínimo rigor y por tanto es mejor desecharlos. Porque lo que sí está demostrado es que para adelgazar sí es conveniente cenar antes de la puesta del sol… o, sencillamente, cenar de forma frugal o no hacerlo.