Ahora dicen que una bajada de las defensas del sistema inmune es indicador de que la dosis de quimioterapia es "más adecuada"

Un grupo de investigadores italianos, tras revisar tres ensayos de tratamiento de quimioterapia en cáncer de pulmón de células pequeñas, ha llegado a la conclusión –el trabajo lo publica The Lancet– de que los enfermos sobreviven más tiempo cuanto mayor es la neutropenia –bajada de defensas del sistema inmune- que provoca la quimioterapia. En otras palabras, que la dosis debe ser lo suficientemente fuerte como para atacar a las células cancerosas y que una dosis menor es cierto que perjudica menos al sistema inmune pero hace que el tiempo de supervivencia sea también más corto. Concretamente, la media de supervivencia entre quienes recibieron dosis altas fue de 43 semanas frente a las 31 que sobrevivieron los que recibieron dosis más bajas. Por supuesto, en todos los casos se trataba de enfermos con una buena situación general inicial. La conclusión es que las dosis no deben pues bajarse en demasía.
Bueno, esa es su conclusión. La nuestra es que prácticamente todos los enfermos que padecen cáncer de células pequeñas y se someten a quimioterapia mueren. Unos en ochos meses y otros en once (de media). Los primeros con graves efectos secundarios y muy fastidiados, los segundos con efectos secundarios aún más graves y sufriendo todavía más. Sólo que eso a los oncólogos les importa un comino. De lo que se trata es de engordar la estadística de sobrevivencia aunque sea a costa del sufrimiento del enfermo.
Sólo nos queda añadir que según numerosos médicos y expertos -no oncólogos, por supuesto- el grado de supervivencia entre quienes en tales casos no se someten a quimioterapia es mucho mayor y encima con mejor calidad de vida que quienes sí lo hacen. Y, por supuesto, muchos de ellos se curan siguiendo métodos alternativos y dejando actuar al cuerpo (ayudándole a elevar las defensas). Pero eso se oculta.