Ahora quieren vender antiinflamatorios para “prevenir” y “tratar” el cáncer

 

Determinadas compañías farmacéuticas decididas a ganar dinero con cualquier excusa han elaborado una estrategia para convencer a los oncólogos de que como “cada vez son mayores las evidencias científicas que asocian las enfermedades inflamatorias crónicas con el cáncer” –“evidencias” que ellos se encargan de plantear-“para curar y prevenir ciertos tipos de tumores hay que pensar en atajar las causas que generan la inflamación por ser agentes inductores del proceso tumoral". Es decir, proponen prevenir y tratar el cáncer dando antiinflamatorios. Y se han quedado tan frescos.
¿Y cuáles son tales “evidencias”? Según ellos las afecciones bacterianas y, sobre todo, víricas causan inflamación crónica y ello genera la producción y liberación de factores que “activan la aparición de mutaciones celulares”, algo que puede desembocar en un cáncer. ¿La “prueba”? Que son más los enfermos de hepatitis, pancreatitis o colitis ulcerosa –el sufijo “itis” significa precisamente “inflamación”- que terminan teniendo cáncer que entre las personas sanas. En otras palabras, que las “enfermedades inflamatorias” –como si la inflamación fuese una enfermedad- afecta negativamente el microambiente celular dañándolo y facilitando el desarrollo del cáncer. Otra de las “pruebas” de tal teoría es que el tabaco provoca inflamación crónica en los tejidos del pulmón y es eso, unido a los compuestos tóxicos que contiene, lo que favorece la aparición de un tumor.
Que haya médicos que se traguen este cuento es inaudito. Los antiinflamatorios ni evitan ni previenen el cáncer. La inflamación es un mecanismo de defensa y curación del organismo y salvo rarísimas y contadísimas excepciones combatir la inflamación es una estupidez. Ya está bien…