Amianto: dieciséis años de cárcel para el dueño y un administrador de la empresa suiza Eternit

Un tribunal de Turín (Italia) presidido por el juez Giuseppe Casalbore ha condenado a 16 años de cárcel y al pago de 170 millones de euros de indemnización –que irán a las familias de los 4.500 afectados personados- al magnate suizo Stephan Schmidheiny -ex propietario del grupo Eternit– y al belga Jean-Louis Marie Ghislain de Cartier de Marchienne- administrador de la filial italiana de la empresa- por “desastre doloso” y “omisión dolosa de medidas de seguridad” ya que el polvo de amianto procedente de las cuatro fábricas que la compañía tenía en sendas localidades italianas hizo enfermar de cáncer a miles de personas entre 1976 y 1986 -bien porque trabajaban en ellas, bien porque vivían cerca- llevando a muchas a la muerte. La sentencia abre el camino a reclamaciones similares en la Unión Europea. En España hay de hecho casos similares pendientes de sentencia en los tribunales; entre ellos la demanda de 40 trabajadores de Uralita contra su empresa por las fábricas que la misma tenía en Getafe y Ciempozuelos (Madrid).
Lo cierto es que numerosos colectivos ecologistas llevan décadas reclamando que se prohíban el amianto y el mercurio -entre otras sustancias tóxicas- en la industria. El amianto sería finalmente prohibido en la Unión Europea en 2005 pero no en el resto del mundo donde se sigue –criminalmente- utilizando. Y es que las grandes multinacionales siguen haciendo en buena medida lo que les da la gana. De ahí que Ecologistas en Acción haya recientemente exigido –no pedido- la inmediata creación de un Tribunal Internacional que pueda “juzgar las responsabilidades de las empresas multinacionales que convierten el trabajo en lugares de inseguridad, enfermedad y muerte así como el medioambiente en un vertedero”, una instancia ante la que las víctimas puedan presentar sus denuncias y demandas de justicia, individuales y colectivas. Pidiendo asimismo la reforma de la Corte Penal Internacional para que se amplíen sus competencias y pueda ocuparse de los crímenes contra el medio ambiente además de los ya previstos contra los derechos humanos.
De hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de reconocer que uno de cada cinco europeos muere de alguna enfermedad asociada al medio ambiente. Y que cada europeo pierde ya 8,6 meses de esperanza de vida. Así se afirma en el informe sobre inequidades en salud medioambiental en Europa elaborado por el Centro para el Medio Ambiente y la Salud  de la Oficina Regional europea de la OMS.