Aprueban una proposición de ley para que la Homeopatía sólo la ejerzan los médicos

La Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de los Diputados ha aprobado por unanimidad una proposición no de ley del grupo socialista que insta al Gobierno a que “adopte las medidas necesarias para que el ejercicio de la Homeopatía se realice exclusivamente por licenciados en Medicina y Cirugía". Asimismo piden que los medicamentos homeopáticos con indicación terapéutica –es decir, todos- sean dispensados sólo en las farmacias. La iniciativa partió de la diputada socialista Mercedes Coello que la justificó por el constante aumento de personas que acuden a los homeópatas y el cada vez mayor consumo de productos homeopáticos agregando luego que se pretende además acabar así con el “intrusismo”. Cabe recordar que en el 2008 la Federación Española de Médicos Homeópatas y la Sociedad Española de Médicos Homeópatas logró que la Comisión Deontológica y Visado de la Organización Médica Colegial propusiera que el ejercicio de la Homeopatía se considerara un "acto médico".
Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte no nos resistimos a hacer una serie de comentarios. Ante todo debemos decir que el hecho de que la Organización Médica Colegial española pueda hoy aceptar la Homeopatía como una forma útil y eficaz de abordar las patologías cuando se ha pasado décadas burlándose de ella y de quienes la practicaban es un significativo avance que nos congratula. Pero que un grupo de políticos pretenda aprovechar el asunto para impedir su ejercicio a quienes optaron por esa opción cuando los médicos rechazaban la disciplina y tuvieron que buscarse la vida para aprenderla –buena parte yéndose al extranjero- nos parece indecente. Hay que respetar sus derechos y su conocimiento. Y deben hacerlo quienes además de homeópatas son médicos por pura ética. Otra cosa es que si el día de mañana se acuerda formar en Homeopatía a los alumnos de las facultades de Medicina se otorgue más adelante a los nuevos licenciados la exclusividad del ejercicio de tal disciplina. Solo que para eso hay que modificar los planes de estudio de esos centros y “desprogramar” previamente a muchos catedráticos a quienes el simple hecho de tener que reconocer la Homeopatía les va a producir urticaria.
Lo mismo que antes o después tiene que pasar con la Acupuntura, disciplina que hoy ya se imparte de forma habitual… pero en cursos de postgrado. Lo explicamos ya en la Editorial de la revista del nº 43 –correspondiente a noviembre del 2002- que apareció con el título La necesidad de reciclar a los médicos y en la que nuestro director decía: “La Comunidad Europea se apresta a regular las llamadas ‘medicinas alternativas’. Es decir, pretende ‘ordenar’ –¿no querrán decir ‘controlar’?- el ámbito de las diferentes maneras de entender la salud y la enfermedad así como las terapias que han dado lugar a ello. Pero, ¿cómo va a hacerlo? ¿Desde la óptica de la Medicina alopática, farmacológica, convencional y oficial? Imposible. Y es que hay piensa que de lo que se trata simplemente es de llevar esas enseñanzas a las facultades de Medicina a fin de que se impartan en ellas algunas disciplinas sueltas que expliquen someramente sus fundamentos y complementen la formación académica de los estudiantes de la Medicina alopática. Es decir, incorporarlas a la enseñanza universitaria para que sean luego los mismos médicos alópatas formados en ellas quienes ejerzan tales terapias. Una idea que podría tener sentido… si el fondo que las anima fuera el mismo. Algo que no ocurre hoy día. Porque, ¿cómo va a aceptar un estudiante o un médico alópata que la acupuntura funciona sin asumir previamente la existencia de los chacras, nadis y meridianos energéticos del organismo? ¿Y cómo va a seguir poniendo sin más en práctica sus conocimientos alopáticos sabiendo que existen maneras de afrontar la enfermedad que chocan con lo que han enseñado? ¿Va a asumir realmente que es mucho más efectivo para tratar la mayoría de los cánceres una terapia regresiva que varias sesiones de quimioterapia y radioterapia? ¿Y quién le va a enseñar además eso a los futuros alumnos? ¿Los mismos catedráticos que, en su ignorancia, se ríen de esa posibilidad por muy real que sea? ¿Van a ser esos mismos profesores los que tendrán que explicarle a los alumnos –creyéndoselo- que “el agüita perfumada” de las flores de Bach -que para ellos no es más que un placebo sin propiedades terapéuticas- puede ayudar a sanar a un enfermo? ¿Van a validar los remedios homeopáticos diciéndoles a sus alumnos que sus facultades curativas son mayores y menos yatrogénicas que las de los de los fármacos alopáticos? ¿Van a aceptar que es más útil combatir muchas infecciones bacterianas con equinácea que con los nuevos fármacos de “última generación”? ¿Y que otro tanto ocurre con otros muchos productos naturales? ¿Van a aceptar que se puede curar a un enfermo resolviendo una interferencia energética? ¿O que el cáncer se lo “provocó” a aquella mujer la muerte de su hijo pequeño en un accidente? ¿O que las piedras tienen poderes curativos? ¿O que el color cura? Porque todo eso y muchísimo más está demostrado… aunque ellos lo ignoren o no lo acepten. No, no se pueden “regular” las llamadas medicinas alternativas o complementarias desde la óptica de la Medicina alopática o convencional. Para eso primero hay que reciclar a los médicos convencionales dotándoles de unos conocimientos de los que carecen. Especialmente, en el caso de la mayoría de los catedráticos de las facultades de Medicina ya que serían quienes  presuntamente deberían transmitir esos conocimientos. Y no se puede enseñar lo que no se conoce. La verdad, veo difícil que algo tan sencillo lo entienda la actual ministra de Sanidad –entonces era Ana Pastorteniendo en cuenta que también ella se formó en una de las anquilosadas y obsoletas facultades de Medicina actuales. Estaremos pendientes. Se avecina una guerra muy larga y dura. Al tiempo”.
Como el lector puede comprobar se trata de un texto que no ha perdido actualidad y de ahí que hayamos decidido reproducirlo íntegro.