Asegura haber descubierto una vacuna para el Sida

Victor Anomah Ngu, médico e investigador camerunés, afirma haber descubierto una autovacuna contra el Sida a la que ha dado el nombre de Vanhivax. Y todo indica que funciona. Aunque lo más notable es que al contrario de las vacunas corrientes, que son meramente preventivas, ésta es curativa. Además se hace con una muestra de virus del propio paciente por lo que hablamos de una vacuna personalizada. La noticia, que ha sido publicada por New African, nos la  ha hecho llegar José Gonzalo, miembro de CIDAF.
El descubridor es un cirujano formado en Nigeria y en el Reino Unido, ex jefe de la Organización de Investigación Científico-Técnica de Camerún y ex Ministro de Sanidad. En la actualidad está oficialmente jubilado pero sigue activo en su clínica privada, la Clinique de l’Espoir (Clínica de la esperanza) de Yaundé, donde se produce y administra el Vanhivax.
Según Anomah Ngu, Vanhivax elimina progresivamente el virus en la corriente sanguínea mientras va incrementando el nivel de CD4, uno de los principales indicadores de la salud del sistema inmune. Si el paciente ha perdido peso comienza a recuperarlo. Sin embargo, advierte que los enfermos con el sistema inmune destrozado o con Sida declarado en avanzado estado son difíciles de curar.
Su trabajo ha sido recientemente valorado con satisfacción por un equipo de científicos norteamericanos de la Emory School que dirige el profesor Ansari. Para el profesor Ansari el Vanhivax es único por ser individualizado, al contrario que las demás posibles vacunas que están siendo probadas en el mundo ya que sólo apuntan a dos tipos de virus cuando existen realmente varias cepas.
El descubrimiento del Vanhivax data en realidad de 1989 y ha sido empleado ya en el tratamiento –que dura sólo entre dos y tres meses- de centenares de enfermos de Sida de los que, según el profesor Ngu, buen número de ellos siguen vivos y en buen estado de salud.
El pasado 25 de noviembre el profesor Ngu firmó con el Ministro de Sanidad Urbain Olanguena un «acuerdo de cooperación» por el que el Estado camerunés aportará financiación y otros recursos logísticos y humanos.