Aseguran que las muertes por Covid-19 en las UCI se deberían a trombosis provocadas por una coagulación intravascular diseminada

Las numerosas autopsias realizadas en las ciudades italianas de Milán y Bérgamo a personas que murieron en las unidades de cuidados intensivos (UCI) indican que muchas no fallecieron por  problemas pulmonares sino debido a múltiples microtrombosis provocadas por una coagulación intravascular diseminada a consecuencia de la respuesta inflamatoria del organismo. Y eso implica que a las personas más graves no se las debería tratar poniéndoles respiradores sino dándoles antiinflamatorios, corticoides y, en algunos casos, anticoagulantes como la heparina.

Así lo afirma el profesor Alessandro Mascitelli, jefe del Centro Flebológico de Villa Tirrena en Livorno (Italia), tras comprobar la eficacia de esa terapia. En cuanto a su sorprendente afirmación de que la heparina es útil diría que ayuda mucho aunque solo si se usa inmediatamente bajo supervisión médica o durante la aparición de los primeros síntomas.“Hasta la OMS empieza a estar convencida de ello porque el profesor de la Universidad de Pesaro Pietro Muretto me confirmó que la heparina es un medicamento básico en la lucha contra el virus del Covid-19. El especialista en enfermedades infecciosas de Bérgamo Enrico Bombana y la profesora Patrizia Pavei de Padua me han dicho que también ellos utilizaron heparina en algunos pacientes durante varios días y se redujo de forma clara la evolución negativa”.

El director de la Unidad de Farmacología Clínica del Policlínico de Catania y miembro de la unidad de crisis Covid-19 de la Sociedad Farmacológica Italiana Filippo Drago ha impulsado ya de hecho un estudio sobre el uso de heparina de bajo peso molecular porque también entiende que los pacientes no mueren tanto por insuficiencia pulmonar severa como por eventos tromboembólicos.

La tesis la apoya asimismo el doctor Alberto Zangrillo, director de Anestesia General y Reanimación del Hospital San Raffaele de Milán, quien asegura que las tomografías computarizadas de todo el cuerpo hechas a los pacientes indican que muchos han sufrido una “tormenta inflamatoria” que se da en los pulmones pero también en otros órganos y sistemas afectando especialmente al endotelio (la parte interna de los vasos); de ahí que apoye el uso de la cortisona al ser antiinflamatoria e inmunomoduladora. 

Y hay más médicos que así lo creen. Es por ejemplo el caso de los doctores argentinos Mauricio Esteban y Juan Luis Bernava que han publicado un documento titulado Respuesta Inmune Trombótica Asociada a COVID-19 (RITAC) en el que explican que los pacientes más graves presentan múltiples episodios trombóticos que van desde isquemia periférica y tromboembolismo pulmonar hasta coagulación intravascular diseminada. Según agregan los datos clínicos y de laboratorio de estos enfermos son compatibles con el Síndrome de Activación Macrofágica (SAM), reacción inflamatoria sistémica caracterizada por exceso de ferritina en sangre y de ahí que postulen incorporar a los tratamientos el metotrexato como antiinflamatorio y la heparina como anticoagulante. Están persuadidos de que  contribuiría a disminuir la necesidad de respiradores y haría descender la mortalidad entre los pacientes más graves.

Otro médico que está en la misma línea es el doctor de Bolonia Sandro Giannini. Profesor de Ortopedia y Traumatología así como de Medicina Física en la Universidad de Bolonia y autor de más de 400 artículos en revistas científicas asegura que las reanimaciones e intubaciones no sirven de nada si antes no se previenen los tromboembolismos. Según él si mueren 9 de cada 10 pacientes en las UCI es porque el problema es cardiovascular y no respiratorio, son los microtrombos venosos y no la neumonía lo que determina la mortalidad. Lo primero que hay que hacer a su juicio es darles antiinflamatorios para que no se formen trombos así como antibióticos ya que el problema principal no es el virus sino la reacción inmune que destruye las células por donde éste se introduce.