Asocian el metamizol –principio activo del Nolotil y la Neo-Melubrina- a la muerte a diez turistas británicos

A principios del pasado mes de noviembre todos los medios de comunicación españoles -y gran parte de los europeos- informaron de la muerte en España de diez turistas británicos que habían tomado Nolotil -fármaco comercializado por Boehringer Ingelheim- achacándolo de inmediato a una posible “predisposición genética”. Excusa infantil para justificar su presencia en muchos países ya que al menos en cuarenta está prohibida su venta; entre ellos, el Reino Unido.

La propia Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) se “protegía” limitándose a decir que el principal riesgo de su ingesta es padecer neutropenia -también conocida como agranulocitosis o granulocitopenia-, bajada del nivel de granulocitos en sangre que predispone a contraer infecciones al disminuir mucho el número de neutrófilos. Aconsejando por ello a los médicos no recetar metamizol a los pacientes que no sea posible controlar periódicamente como es el caso “de la población flotante”; es decir, que no se lo receten a los turistas.

Lamentable. Aunque lo es más el hecho de que la alerta no la dio el Sistema Español de Farmacovigilancia sino una traductora española llamada Cristina García del Campo que tras investigar el asunto encontró pronto más de 100 casos entre los que -muertes aparte- había personas que habían tenido que ser sometidas a horribles amputaciones. Afirmando además haber constatado personalmente que aunque para dispensar el fármaco se precisa receta ¡muchas farmacias lo entregan sin ella!

En fin, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios emitió rápidamente una nota afirmando que la agranulocitosis es efectivamente un efecto secundario del medicamento pero “muy raro”; por lo que no se plantea retirarlo del mercado.

Pues bien, ya en el nº 108 de nuestra revista -correspondiente a septiembre de 2008- publicamos un extenso reportaje titulado Metamizol: un analgésico prohibido en muchos países (con el antetítulo Principio activo de productos como Nolotil y Neo-Melubrina) en cuya entradilla afirmábamos: ”El metamizol o dipirona –principio activo de productos como el Nolotil que comercializa el laboratorio Boehringer Ingelheim España o como Neo-Melubrina de Sanofi Aventis- es otro de esos fármacos sintéticos que abundan en nuestros botiquines y que según el prospecto ‘se utiliza para el tratamiento del dolor agudo post-operatorio o post-traumático, dolor de tipo cólico y dolor de origen tumoral’ y ‘en los casos de fiebre alta que no responda a otros antitérmicos’. Y al igual que otros analgésicos se considera un fármaco seguro pero la verdad es que puede provocar -incluso a dosis terapéuticas- numerosas reacciones negativas que pueden llevar –aunque sea en casos muy raros- a la muerte. De hecho este fármaco está prohibido en casi cuarenta países”.

Añadiendo luego que el metamizol puede asimismo afectar negativamente al sistema inmune, al sistema linfático, al sistema vascular o circulatorio, al sistema renal y al sistema tegumentario. Y que el riesgo de una reacción anafilactoide cuando se toma metamizol es especialmente elevado entre quienes padecen asma por intolerancia a los analgésicos, asma bronquial, urticaria crónica, intolerancia a algunos colorantes y conservantes e, incluso, al alcohol.

¿De verdad hay que restringir su consumo solo a los “turistas”?