Ayunar ayuda a regenerar el sistema inmune

Un ayuno prolongado ayuda a recuperarse al sistema inmune incluso permitiendo su regeneración por las células madre; al menos así parece haberlo constatado en ratones un equipo de científicos de la Universidad de Carolina del Sur (EEUU) coordinado por Valter Longo en un estudio que acaba de publicarse en Cell Stem Cell. Como se sabe cuando se ayuna de forma prolongada se fuerza al organismo a utilizar como combustible el glucógeno y grasa acumulados dando lugar como subproducto a la aparición de cuerpos cetónicos a la vez que se produce una degradación de parte de los leucocitos con disminución de la enzima PKA y los niveles de IGF-1. Y paralelamente las células madre se activan y empiezan a regenerar el sistema inmune.

La noticia confirma pues lo que en Discovery DSALUD ya publicamos en el nº 162 -puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com– con el título  Eficacia del ayuno terapéutico, texto en el que de forma amplia explicamos que los cambios metabólicos que produce el ayuno generan una auténtica endofarmacia de moléculas antiinflamatorias y reparadoras al tiempo que potencian la actividad del sistema inmune. De hecho hace bajar los niveles de colesterol total así como el del llamado “malo” aumentando el del “bueno”, reduce el nivel de triglicéridos, baja la glucemia, la insulinemia y la resistencia a la insulina, disminuye la hipertensión y el ritmo cardiaco, hay menos probabilidad de sufrir ateroesclerosis, mejora el sistema inmune, disminuye la cantidad de tejido adiposo y aumenta la resistencia neuronal a las toxinas además de aumentar la longevidad. En suma, ayunar protege al corazón y además es una ayuda eficaz -entre otras dolencias- en casos de hipertensión, ateroesclerosis, artritis, enfermedades inflamatorias intestinales –incluido el colon irritable-, anorexia, bulimia, asma, lesiones medulares, diabetes, lumbalgia, cáncer y trastornos mentales como la depresión, la ansiedad, el trastorno de conversión (histeria) y otras neurosis. Hasta aumenta la segregación de dos hormonas del crecimiento -la somatotropina y la somatomedina- que podrían desempeñar un papel fundamental en la regeneración tanto de las neuronas como de las envolturas de mielina.