Cada vez más niños sufren la llamada “enfermedad inflamatoria intestinal”

Entre 1996 y 2009 se ha triplicado el número de menores de 18 años que sufre la llamada Enfermedad inflamatoria intestinal –nombre que se emplea para referirse a una serie de problemas que afectan predominantemente al intestino y producen una inflamación crónica que no tiende a la curación (como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa)- según denunció el Dr. Fernando Gomollón -presidente del Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (GETECCU)- durante la reunión de Join the Fight Against IBD recientemente celebrada en Viena (Austria). "La incidencia ha aumentado de 0,97 a 2,8 casos nuevos por cada 100.000 habitantes” explicaría en ella añadiendo que “la media de edad en el momento del diagnóstico es de 12,3 años". Los datos pertenecen al trabajo Spanish Pediatric IBD Retrospective study of Incidence Trends (SPIRIT) que coordinado por el Dr. Javier Martín de Carpi se realizó en España analizando a 2.107 pacientes menores de 18 años con esa enfermedad.
Hasta aquí la noticia. Lo que en esa reunión no se ha analizado sin embargo -cuando es lo que importa- es por qué se producen esas patologías –los “expertos” alegan como excusa que “se desconoce la causa”- y cómo prevenirlas cuando es algo de lo que en la revista nos hemos ocupado en numerosos artículos; las patologías agrupadas en la llamada Enfermedad inflamatoria intestinal tienen en la inmensa mayoría alguna –o algunas- de estas causas: el deterioro de la flora intestinal, la hipermeabilidad de los intestinos, el estreñimiento crónico, alguna úlcera, un déficit nutricional o la presencia de parásitos o microbios patógenos. Lo que puede deberse a una contaminación alimentaria –incluyendo el agua y los alimentos genéticamente modificados- o a la ingesta de sustancias tóxicas: fármacos, pesticidas, aditivos alimentarios, metales pesados…