China y Rusia reconocen manipular también la ionosfera

China y Rusia han realizado conjuntamente varios experimentos para manipular la ionosfera mediante ondas de radio de alta frecuencia. Los rusos mediante una instalación denominada Calefacción Ionosférica Sura -construida en tiempos de la URSS para investigar las turbulencias del plasma de la ionosfera- y los chinos a través de la Seismo-Electromagnetic Satellite, misión espacial conjunta efectuada en colaboración con Italia.

Así lo explica la revista Earth and Planetary Physics según la cual las ondas de radio emitidas por los rusos provocaron cambios en 126.000 kilómetros cuadrados del entorno de la ciudad de Nizhni Nóvgorod -al oeste de Rusia- siendo la zona más afectada la situada a 500 kilómetros de altitud de Vasilsursk, localidad a apenas 500 kilómetros de Moscú. Se afirma que las ondas de radio aumentaron ¡en más de 100 grados! la temperatura del plasma orbital de la zona y provocaron un pico de electricidad cargada con diez veces más partículas negativas que en las regiones anexas.

El diario South China Morning Post de Hong Kong cuenta por su parte que se realizaron cinco experimentos cuyos resultados confirmó el satélite chino de observación electromagnética Zhanzheng-1 y que el objetivo sería controlar las telecomunicaciones globales en caso de conflicto bélico.

La ionosfera -zona de la atmósfera situada entre la mesosfera y la exosfera que va aproximadamente de los 80 a los 600 kilómetros de altitud- está permanentemente ionizada debido a la radiación solar y es crucial para las comunicaciones por radio por lo que controlar las partículas iónicas que la forman permitiría aumentar o bloquear las señales radiofónicas de largo alcance facilitando las comunicaciones propias e impidiendo las de otros países.

Cabe añadir que Europa cuenta también con un “calentador ionosférico” en Troms (Noruega) que forma parte de la European Incoherent Scatter Scientific Association y asimismo estudia las alteraciones en la ionosfera y la magnetosfera.

Lo mismo que Estados Unidos que en su día desarrolló el High Frequency Active Auroral Research Program (HAARP) -en español Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia– instalando para ello en catorce hectáreas cercanas a Gakona (Alaska) 180 antenas. Financiado por la Fuerza Aérea y la Marina, la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA) y la Universidad de Alaska tenía como presunto objetivo estudiar las propiedades de la ionosfera a fin de mejorar las radiocomunicaciones y usarla en los sistemas de vigilancia estratégica (como los sistemas de detección de misiles). De hecho el dispositivo principal de la Estación HAARP -que empezó a funcionar en 1993 -era el Ionospheric Research Instrument (IRI), potente radiotransmisor de alta frecuencia puesto en marcha en 2007 empleado para modificar las propiedades electromagnéticas en una zona limitada de la ionosfera.

Oficialmente se afirma que la manipulación de la ionosfera no pone en riesgo ni la estabilidad del planeta ni la salud de sus habitantes pero son cada vez más los expertos que afirman que puede modificar el clima, alterar gravemente las comunicaciones, ser causa de muchos de los actuales desastres “naturales”  y afectar negativamente a nuestro organismo, especialmente al cerebro.