Cientos de personas mueren en Angola por un virus similar al Ébola

 

Cientos de personas –en principio se comunicó la muerte de 150, el 75% menores de cinco años- han muerto en la provincia angoleña de Elige desde el pasado mes de Octubre infectadas por el virus Marburg. Éste, al igual que el virus del Ébola, provoca fiebres agudas y hemorragias severas. Y no existe cura.
Lo malo es que al principio los síntomas pueden ser confundidos con los de la malaria, la fiebre amarilla o la fiebre tifoidea: tos, dolor de garganta, pecho, pulmones o abdomen, náuseas, vómitos y diarrea severa. Luego, a los cinco o seis días, muchos sufren hemorragias pulmonares o gastrointestinales a la vez que aparece un sarpullido característico que puede afectar a todo el cuerpo. Lo único que sabe hacerse por los afectados es intentar aliviar sus síntomas con oxígeno y evitar que caiga la tensión arterial.
Ni siquiera se está seguro de las vías de transmisión aunque se sospecha que el contagio se produce a través del contacto directo con el enfermo y sus fluidos corporales (sangre, orina y heces). Así que los afectados han sido aislados y se ha pedido a sus allegados que no toquen los cadáveres. La población intenta protegerse limpiando su entorno con lejía.
El virus Marburg se identificó por primera vez en 1967cuando varias personas realizaban una serie de estudios de laboratorio con monos. Los infectados vivían o trabajaban en las ciudades alemanas de Marburg –de ahí su nombre- y Frankfurt registrándose también casos en Belgrado (Yugoslavia). El mayor número de muertos hasta la fecha se dio en a República Democrática del Congo entre 1998 y el 2000 costando la vida a 123 personas.
La OMS descarta una posible epidemia porque "la cadena de transmisión de la enfermedad no es larga" explicando que si una persona con el Ébola puede contagiar a unas 12 personas una infectada con el Marburg sólo puede contagiar aproximadamente a cuatro.
De su origen nadie dice nada. Pero muchos investigadores apuntan a determinada multinacional farmacéutica. Como tantas otras veces.