Cierra la ONG financiada por Coca-Cola

para ocultar los efectos dañinos de sus bebidas

Global Energy Balance Network, la organización no gubernamental financiada supuestamente por Coca-Cola para "combatir la obesidad" aunque en realidad se dedicaba a subvencionar a científicos y organismos que se dedicasen a desmentir los efectos perjudiciales de sus bebidas fue fulminantemente cerrada el pasado 30 de noviembre por la propia multinacional alegando ¡falta de recursos! Y es que ya se sabe que esa empresa carece de dinero…

Como nuestros lectores habituales recordarán Discovery DSALUD dedicó a este escándalo un amplio reportaje titulado Coca-Cola, acusada de subvencionar a científicos para que desmientan los efectos perjudiciales de sus bebidas que se publicó en el pasado nº 187 y puede leer en nuestra web -www.dsalud.com– en el que explicamos de forma amplia y detallada cómo Coca-Cola había sido acusada en Estados Unidos de financiar a esa organización que agrupaba a científicos de muy diversos países- para que desviasen la atención del peligro de las bebidas azucaradas y responsabilizar de los graves problemas de obesidad y diabetes actuales a la mera falta de ejercicio físico. Una falacia que treinta y seis conocidos científicos encabezados por Michael F. Jacobson -presidente del Center for Science in the Public Interest- y Walter Willett -presidente del Departamento de Nutrición de la Harvard T. H. Chan School of Public Health– denunciaron en una carta que publicó el New York Times en la que calificaban la postura del organismo ahora cerrado de “indignante” y sus aseveraciones de “disparate científico”.

Coca-Cola, consciente de que no tenia defensa plausible, ha optado por intentar minimizar daños cerrando el organismo abruptamente criticado aunque con la absurda excusa que lo hace por "falta de recursos".

Terminamos esta noticia recordando una vez más que los refrescos, colas, gaseosas, bebidas energéticas y zumos de fruta industriales azucarados son muy dañinos para la salud, especialmente en el caso de los niños; de hecho se calcula que causan unas 183.000 muertes al año en el mundo.