Condenan a Johnson & Johnson a pagar 8.000 millones por los efectos secundarios del Risperdal

Deberá abonar tal cantidad ¡a un solo afectado!

La multinacional Johnson & Johnson (J&J) ha sido condenada a pagar 8.000 millones de dólares de indemnización a un hombre por los efectos negativos que le provocó el Risperdal. La decisión la tomó en octubre pasado un jurado de Filadelfia (Estados Unidos) y ha dejado en shock a la farmacéutica porque más de 13.000 afectados la han demandado ya por la misma razón: tomaron ese fármaco siendo niños y su ingesta les provocó una ginecomastia, es decir, un agrandamiento de las glándulas mamarias. La multinacional lo sabía pero decidió ocultarlo y no reflejarlo en la ficha técnica. Hablamos de un  neuroléptico que se comercializa para tratar el trastorno bipolar, la esquizofrenia y la irritabilidad asociada al autismo que comercializó ese laboratorio en exclusiva hasta 2008.

La verdad es que la lista de interacciones, contraindicaciones y efectos secundarios del mismo hace injustificable su presencia en el mercado pero a pesar de ello sigue vendiéndose en todo el mundo… y los médicos recetándolo. Y es que puede provocar debilidad repentina, entumecimiento de cara, dedos, brazos o piernas,  discinesia, coágulos en las venas, fiebre, rigidez muscular, sudoración, disminución del nivel de consciencia, erección prolongada o dolorosa, reacción alérgica grave, bajada de la tensión arterial somnolencia, insomnio, parkinson, dolor de cabeza, neumonía, bronquitis, resfriado común, sinusitis, infección del tracto urinario, infección del oído, aumento de prolactina, «hinchazón» de los pechos en hombres, dificultad en tener o mantener erecciones, disminución del deseo y otras disfunciones sexuales,  secreción de leche por las mamas, pérdida de períodos menstruales y otros problemas con el ciclo o problemas de fertilidad en las  mujeres, aumento o pérdida de peso, trastornos del apetito, irritabilidad, depresión, ansiedad, inquietud, distonía, mareos, discinesia, temblor, visión borrosa, infección de ojos, latido rápido del corazón, aumento de la presión arterial, respiración entrecortada, dolor de garganta, tos, sangrados nasales, congestión nasal, dolor abdominal, malestar abdominal, vómitos, náuseas, estreñimiento, diarrea, indigestión, sequedad de boca, dolor de muelas, erupción, enrojecimiento de la piel, espasmos musculares, dolor de huesos y músculos, dolor de espalda, dolor de las articulaciones, incontinencia, hinchazón del cuerpo, brazos y piernas, dolor de pecho, debilidad, fatiga, caídas,  infecciones en las vías respiratorias y  la vejiga,  amigdalitis, infección de las uñas por hongos, infección de la piel,  inflamación cutánea causada por ácaros, disminución del número de glóbulos blancos, rojos y plaquetas, anemia,  aumento del número de eosinófilos, reacción alérgica, diabetes o empeoramiento de la misma, euforia (manía), confusión, nerviosismo, pesadillas, disminución del nivel de consciencia, convulsiones, desmayos, trastornos del equilibrio, coordinación anormal, alteración de la atención, problemas con el habla, pérdida o alteraciones del gusto, disminución de la sensibilidad de la piel al dolor o al tacto, sensación de hormigueo, pinchazos o entumecimiento de la piel, hipersensibilidad de los ojos a la luz, sequedad de ojos, aumento del lagrimeo, enrojecimiento ocular, vértigo, zumbido en los oídos y dolor, fibrilación auricular, anomalías en la actividad eléctrica del corazón, palpitaciones, disminución de la presión arterial, infecciones de estómago e intestino, incontinencia fecal, dificultad para tragar, flatulencia, urticaria, picores, pérdida de pelo, engrosamiento de la piel, eccemas, sequedad y decoloración de la piel, acné, piel o cuero cabelludo escamoso y con picor, trastorno de la piel, lesión de la piel, aumento de la creatina fosfoquinasa en sangre, una enzima que algunas veces se libera con la degradación muscular, rigidez e hinchazón de las articulaciones, debilidad muscular, dolor de cuello… y un larguísimo número de problemas más.

En fin, los abogados de Johnson & Johnson se pasan ya la vida en los tribunales. Unos días antes habían aceptado pagar veinte millones y medio en Ohio para evitar un proceso federal sobre sus calmantes Duragesic y Nucynta, en agosto 572 millones de dólares en Oklahoma por la crisis de los opiáceos y en abril -esa vez su filial Janssen Pharmaceuticals– a pagar a medias junto a Janssen Pharmaceuticals 775 millones de dólares a las aproximadamente 25.000 personas que en Estados Unidos tomaron su anticoagulante Xarelto (rivaroxabán)..

A finales de 2018 Johnson & Johnson sería condenada a pagar 4.690 millones por entender un jurado que el asbestos que contiene su polvo de talco causa cáncer. De ellos 4.140 millones como sanción y 550 millones para indemnizar a 22 mujeres -seis de las cuales fallecieron- que alegaban que les provocó cáncer de ovario. La compañía recurrió el fallo porque de inmediato se anunciaron más de 5.000 demandas más solo en Estados Unidos.

Cabe asimismo recordar que a finales de 2013 la Comisión Europea impuso a las empresas suizas Janssen-Cilag -subsidiaria de Johnson & Johnson– y Sandoz -filial de Novartis– unas multas de 10,8 y 5,5 millones de euros respectivamente «por beneficiarse del sufrimiento de los enfermos de cáncer» al no lanzar un fármaco –Fentanyl– para mitigar el dolor «cien veces más eficaz que la morfina». Y es que Janssen-Cilag pagó a Sandoz -desde 2005- grandes sumas para que ésta no sacara al mercado el producto aceptando ésta porque le daban más de lo que de hecho esperaba sacar por su producto. Según el entonces vicepresidente de la Comisión y Comisario Europeo de Competencia, Joaquín Almunia, el acuerdo secreto duró 17 meses; hasta que una tercera empresa empezó a vender un análogo de Fentanyl aún más barato.

Lo grave que llueve sobre mojado porque Johnson & Johnson había llegado hace años a un acuerdo con las autoridades estadounidenses y abonó más 2.200 millones de dólares para no tener que ir a juicio y se retiraran las denuncias presentadas contra ella por promocionar sus fármacos Risperdal, Invega y Natrecor como seguros y eficaces en usos no aprobados sobornando para ello a numerosos médicos. Según el propio Departamento de Justicia estadounidense el acuerdo permitió a los responsables librarse de posibles cargos ya que a cambio no se les pedirían más “responsabilidades civiles y criminales”.

Terminamos recordando que Johnson & Johnson distribuyó en 70 hospitales públicos y privados españoles prótesis de cadera defectuosas comercializadas como ASR hasta agosto de 2010 aun cuando un año antes la FDA las había rechazado por no considerarlas seguras. Es más, vendió cerca de 93.000 unidades en todo el mundo a través de su filial Johnson & Johnson DePuy. En Gran Bretaña hubo incluso que amputar piernas debido a tan lamentable producto según los abogados del bufete Irwin Mitchell que representaba a los afectados británicos y españoles. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios se limitó sin embargo a emitir una alerta en octubre de 2010 explicando simplemente que la prótesis puede aflojarse en los cinco años siguientes a su implantación pero no exigió su retirada. Al parecer la fricción que genera su uso provoca que restos de la aleación cromo-cobalto pasen a la sangre contaminándola y provocando inflamaciones y necrosis.

Por supuesto, los españoles afectados por todos esos fármacos no verán ni un céntimo gracias a nuestras autoridades sanitarias, siempre dispuestas a proteger a la industria.