Confirmado: la canela combate la obesidad

La canela combate la obesidad y se debe a que uno de los principios del aceite esencial que le da su sabor -el cinamaldehído- activa varios de los genes y enzimas -como las proteínas Ucp1 y Fgf21- que aumentan la termogénesis de los lípidos en los adipocitos; así acaba de constatarlo un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan (EEUU) coordinado por Jun Wu en un trabajo con ratones publicado en Metabolism.

Cabe agregar que se trata de una especia que estimula asimismo la plasticidad neuronal en el hipocampo -zona del cerebro que organiza y almacena la memoria- mejorando las funciones cognitivas de aprendizaje y memoria como constató en otro estudio murino un equipo de neurólogos del Rush University Medical Center de Chicago (EEUU) coordinado por Kalipada Pahan cuyo trabajo se publicó en 2016 en Journal of Neuroimmune Pharmacology. Y lo hace porque al ser metabolizada se produce benzoato de sodio, sustancia química que por eso se utiliza como tratamiento farmacológico en las lesiones cerebrales e incrementa los niveles de la proteína CREB disminuyendo los de la proteína GABRA5. Hallazgo que se añade a uno anterior del mismo equipo según el cual la canela es igualmente eficaz en el parkinson.

En suma, los estudios científicos empiezan a corroborar lo que de esta especia se sabe desde épocas inmemoriales: que es afrodisíaca, analgésica, antiácida, antiagregante, antibacteriana, antiesclerótica, antifúngica, antiinflamatoria, antioxidante, antitrombótica, antitusiva, antivomitiva, aromática, astringente, carminativa, cicatrizante, emenagoga, estimulante, expectorante, hipercolesterolemiante, relajante, sudorífica, tónica a nivel digestivo y vasodilatadora. De hecho se emplea para prevenir o tratar -entre otras dolencias- la tos, las anginas, la bronquitis, la faringitis, la laringitis, los problemas dentales, las úlceras de boca, el mal aliento, el hipo, los procesos febriles, las infecciones en general, los resfriados, las indigestiones, la falta de apetito, la flatulencia, la hinchazón del vientre, la acidez estomacal, la dispepsia, el dolor de estómago, las náuseas, los vómitos, la candidiasis, la diabetes tipo II, la incontinencia nocturna, la infección de orina, la mala circulación periférica, la inapetencia sexual y la vulvovaginitis. Y además se está investigando su posible utilidad en dolencias como la obesidad, la artritis, los problemas cardiovasculares, el alzheimer y el ovario poliquístico.

Propiedades que se explican porque la canela contiene un aceite esencial rico en benzalhehido, eugenol, farnesol, gamma-terpineol, geraniol, isoeugeneol, cariofileno y cineol, terpenos (alfa-pineno, alfa-terpineno, alfa-ylangeno, beta-pineno, limoneno y linalol), mucílagos, cumarinas, taninos, alcanfor, furfural, fibra, sacarosa, vitaminas A, B1, B3 y C, ácido palmítico, ácido p-cumérico y minerales como boro, calcio, cloro, cobalto, cobre, cromo, estroncio, fósforo, hierro, magnesio, níquel, potasio, sodio, yodo y zinc. Además es rica en proantocianidinas, flavonoides antioxidantes a los que se reconocen sus propiedades para el correcto funcionamiento del tracto urinario, combatir las infecciones de orina y actuar de forma similar a la insulina. Es más, en 2006 investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) comprobaron que la canela –y otras seis especias (anís, menta, jengibre, regaliz, nuez moscada y vainilla)- es uno de los alimentos de mayor capacidad antioxidante por su elevada concentración en compuestos fenólicos.