Confirman la peligrosidad e ineficacia de los fármacos psiquiátricos recetados a niños y jóvenes

Los medicamentos psiquiátricos recetados a niños y jóvenes son ineficaces además de muy peligrosos para la salud. Lo llevamos años denunciando y ahora acaba de corroborarlo un trabajo coordinado por Joanna Le Noury -investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Bangor (Reino Unido)- publicado en septiembre pasado en The British Medical Journal sobre dos de ellos con el título Revisión del estudio 329: eficacia de la paroxetina y la imipramina en el tratamiento de la depresión mayor en la adolescencia. El objetivo era revisar el Estudio 329 coordinado por Martin Keller que financiado por SmithKline Beecham -hoy Glaxo SmithKline (GSK)- se publicó en 2011 en la revista de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente según el cual la paroxetina y la imipramina son seguros y eficaces. Algo grave porque tal estudio ha sido fuente de referencia para quienes apoyan el uso de antidepresivos en adolescentes constatándose ahora la inconsistencia de los datos del ensayo.

Y es que éste fue cuestionado por un grupo de investigadores perteneciente a la iniciativa denominada Restauración de ensayos invisibles y abandonados (RIAT por sus siglas en inglés) -movimiento surgido en 2013 en respuesta al grave problema de la ocultación y/o manipulación de datos en los ensayos clínicos- que en junio de 2013 preguntó a GSK si tenía intención de publicar la versión corregida de los ensayos a lo que ésta respondió negativamente alegando que “reflejan con precisión los puntos de vista de los investigadores clínicos” y “no está de acuerdo en que el artículo sea falso, fraudulento o engañoso”. Ante la negativa del laboratorio los investigadores decidieron examinar los datos disponibles procedentes de diversas fuentes según las recomendaciones establecidas por RIAT y la pormenorizada revisión es concluyente: “Contrariamente al informe original de Keller y sus colegas nuestro análisis del Estudio 329 no muestra ventaja alguna ni de la paroxetina ni de la imipramina sobre el placebo cuando se usa en adolescentes con síntomas de depresión. En ninguna de las variables previamente especificadas”. Y lo que es aún peor: los eventos adversos son mucho mayores de lo reconocido provocando especialmente ideas suicidas entre quienes ingieren paroxetina y problemas cardiovasculares entre los que toman imipramina. El equipo de investigación ha pedido a las autoridades reguladoras que exija a la multinacional el acceso a los datos y protocolos que se niega a proporcionar. Sin comentarios.