Congreso en Madrid sobre la importancia de los omega-3 en la salud

 

Cerca de 200 profesionales del mundo de la salud –entre ellos especialistas en Cardiología, Neurología, Pediatría, Endocrinología, Oncología, Medicina Interna, Atención Primaria y expertos en Farmacia y Farmacología así como naturópatas- se reunieron en Madrid a finales del pasado mes de noviembre en el simposio Los omega-3: en la salud y en la enfermedad para conocer los últimos avances en la investigación de estos ácidos grasos por iniciativa de la plataforma Expertomega3 constituida por profesionales de la Medicina, la Farmacia y la Bioquímica que cuenta con el apoyo de Ferrer Grupo -laboratorio de prestigio y amplia trayectoria en la investigación de los beneficios del omega-3- y de Solutex -empresa española con proyección internacional especializada en concentrados de EPA y DHA-. ”Hoy sabemos –nos diría el Dr. Xavier Pintó, miembro de la citada plataforma- que los efectos beneficiosos de los ácidos grasos omega-3 no se limitan al sistema cardiovascular y al metabolismo del colesterol y los triglicéridos sino que inciden sobre el sistema osteoarticular y neurológico así como sobre las enfermedades inflamatorias y degenerativas”.
El simposio tuvo como ponentes a investigadores y científicos de instituciones tan prestigiosas como la Universidad de Harvard, la Facultad de Medicina de la Universidad Wayne State, el Centro Médico de la Universidad de Tufts –todos ellos de Estados Unidos- y el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) además de importantes centros investigadores de nuestro país. La conclusión principal del encuentro es que el consumo de ácidos grasos omega-3 es útil en las enfermedades inflamatorias, en las patologías neurodegenerativas y en cáncer.
El Dr. Charles Serhan -profesor de Anestesiología, Perioperativa y Medicina del Dolor en la Universidad de Harvard- aseguraría que los omega-3 son antiinflamatorios porque influyen en mecanismos moleculares que disminuyen la capacidad proliferativa celular y la síntesis de sustancias mediadoras en los procesos inflamatorios. “Hemos identificado nuevas familias de potentes mediadores bioactivos derivados de los lípidos -nos explicaría Serhan-, nuevos mediadores especializados en favorecer la resolución de procesos inflamatorios. Estos hallazgos incluyen tres familias de mediadores químicos -resolvinas, protectinas y maresinas- que son biosintetizados a partir de ácidos grasos esenciales omega-3 (EPA y DHA) y poseen múltiples y potentes acciones antiinflamatorias y antimicrobianas en modelos murinos de sepsis”.
El Dr. Kenneth Honn -profesor del Departamento de Patología y Química en la Facultad de Medicina de la Universidad Wayne State– aseguraría por su parte que los omega-3 consiguen modular las enzimas implicadas en el desarrollo de la inflamación y de algunos cánceres (como el de próstata). Honn remarcó el importante desequilibrio actual de la dieta occidental aseverando que ingerimos muchos más omega 6 que omega 3. Según explicó se ha pasado en poco tiempo de la razonable proporción de seis omega 3 por cada omega 6 a la de 20 omega 6 por cada omega 3, algo muy perjudicial para la salud. “Los estudios nos han mostrado –comentó Honn- que el aumento de la ingesta diaria de ácidos grasos esenciales omega-3 en un modelo de cáncer de próstata de ratón permitían reducir el índice de proliferación celular en comparación con los ratones alimentados con ácidos grasos omega-6. Hay que tener en cuenta que el ácido araquidónico es un prominente ácido graso omega-6 cuyos metabolitos se han relacionado con el cáncer y los procesos que apoyan la progresión de la enfermedad tales como la angiogénesis y la metástasis”. De ahí que Honn concluya que las dietas ricas en omega-3 permiten prevenir múltiples patologías.
Respecto de la prevención de las patologías cardiovasculares -primera causa de muerte en España que sólo en el 2007 representó el 32% de los fallecimientos- el Dr. Emilio Ros -Jefe de la Unidad de Lípidos del Hospital Clínic de Barcelona y miembro del CIBER (Centro de Investigación Biomédica en Red) de Obesidad y Nutrición– informó de las evidencias encontradas en estudios prospectivos y clínicos que sugieren que con dosis diarias de entre 0,5 y 1,8 gramos de ácidos grasos omega-3 EPA (eicosapentaenoico) y DHA (docosahexaenoico) es posible reducir significativamente los episodios cardiacos isquémicos -la angina de pecho o el infarto de miocardio- porque ayudan a mantener los niveles de presión arterial dentro de los límites normales. “El efecto cardioprotector de los ácidos grasos omega-3 –nos diría- se debe mayormente a sus propiedades antiarrítmicas, que explican la notable disminución de muerte súbita cardiaca con su consumo pero también depende en parte de su capacidad para reducir los triglicéridos. En dosis de 2 gramos al día son tan eficaces como los fibratos en el tratamiento de la hipertrigliceridemia; careciendo de efectos secundarios”.
Por su parte, el Dr. Jaume Dalmau –Jefe de la Sección de la Unidad de Nutrición y Metabolopatías del Hospital Infantil La Fe de Valencia- sostuvo en el encuentro que los ácidos grasos omega-3 tienen efectos beneficiosos en la infancia y en la adolescencia. “Actualmente –diría- se sabe que la calidad de la grasa influye en muchas funciones -además del crecimiento- que abarcan desde la prevención primaria de la aterosclerosis en niños y adolescentes hasta una óptima agudeza visual y, quizás, un mejor desarrollo cognitivo en niños prematuros y recién nacidos. Asimismo hay una serie de enfermedades -diversos errores innatos del metabolismo y fibrosis quística del páncreas, entre otras patologías- en las que muy probablemente haya que dar suplementos de ácidos grasos omega 3 de cadena larga”.
En el ámbito de las patologías neurodegenerativas el profesor Jan Palmbald -del Instituto Karolinska de Estocolmo- señaló que aunque en sus estudios no había detectado ninguna mejoría en los pacientes con alzheimer tras la ingesta de suplementos de omega-3 las investigaciones sí apuntaban a la posibilidad de beneficios en los primeros momentos de la enfermedad sobre los que se debería profundizar en el futuro. También alertó del riesgo de mitificar a los omega-3 como sustancia buena para todo.
Para conseguir un efecto preventivo real, según se señaló a lo largo de este encuentro internacional, los estudios más recientes sostienen que es clave tomar un gramo diario de ácidos grasos omega-3 con una concentración mínima del 70-80% de EPA y DHA. Respecto a consumos más altos se señaló que no parece que puedan producir efectos secundarios pero apenas hay estudios con altas dosis. El Dr. Pintó señaló, no obstante, la cifra de 4 gramos diarios como techo máximo a la vista de los conocimientos adquiridos hasta el momento. A este respecto hay que recordar que el organismo humano no puede producir ácidos grasos EPA y DHA por lo que deben incorporarse a través de alimentos como el pescado azul, los aceites de lino y krill o suplementos especialmente purificados a fin de evitar las alteraciones que pueden presentarse en algunas especies marinas por factores ambientales como la contaminación. En esta línea el Dr. Emilio Ros apuntó que la disponibilidad de suplementos de ácidos grasos omega 3 purificados y de alta calidad exentos de contaminantes es “un importante prerrequisito para su prescripción y su uso extensivo en la práctica clínica”.
La iniciativa de la plataforma Expertomega3 fue en suma un éxito y sirvió para resaltar aún más la importancia de los ácidos grasos omega-3 de los que hemos hablado ya ampliamente en la revista (lea en nuestra web –www.dsalud.com- el artículo que bajo el título Los ácidos grasos DHA en el tratamiento del alzheimer y los problemas de memoria publicamos en el nº 109 y el titulado Dos ácidos grasos omega-3 eficaces en el tratamiento del cáncer que apareció en el nº 86 además de todo lo publicado en nuestra sección de Noticias).