CONOZCAMOS MEJOR NUESTRO CORAZÓN

 

Aunque a lo largo de la historia se ha considerado siempre al corazón como el centro de las emociones, los científicos lo han tenido más bien como una mera bomba que impulsa la sangre oxigenada a lo largo y ancho de todo el cuerpo. Sin embargo, parece que los antiguos tenían razón: el corazón tiene su propio sistema nervioso independiente del cerebro que, en efecto, responde a las emociones.
Así lo asegura cuando menos el doctor Alan Watkins, ex profesor de Medicina e investigador de la Universidad de Southampton, quien acaba de publicar un libro sobre Medicina Psicosomática en el que asegura que hasta ahora hemos subestimado la importancia que tiene el corazón en la salud emocional. Según afirma, el corazón es un centro de energía que produce 50 veces más electricidad y mil veces más energía electromagnética que el cerebro. Y añade que la intensidad de los campos magnéticos del corazón controla el ritmo biológico de todos los demás órganos del cuerpo a través de un proceso llamado “armonización”, método natural de sincronizar el ritmo de los distintos órganos que ha sido estudiado ya en muchos sistemas biológicos.
Por ejemplo, los pájaros que vuelan en manada lo hacen de modo sincronizado aun cuando cada uno de ellos responda con total independencia a cualquier síntoma de peligro. Pues bien, el Dr. Watkins cree que este fenómeno se produce no sólo entre distintos individuos sino dentro de cada uno y que el “director” de la acción es el corazón. Y que es en él donde se inicia el estado emocional positivo que genera el equilibrio y la armonización de los relojes internos del cuerpo humano.
En ese estado de armonía, el cerebro, el sistema inmunitario y hormonal funcionan mejor. Empero, si se produce alguna alteración -como la muerte de un ser querido o cualquier otro disgusto-, la armonía se convierte en caos. “Cuando esto sucede -dice el Dr. Watkins-, afecta a los mensajes que envía el corazón al cerebro y el pensamiento se obnubila”.
Ya existían pruebas de que algunas emociones afectan negativamente al corazón. Por ejemplo, la depresión se asocia ya a algún problema cardiaco. La arritmia es una de las manifestaciones de la depresión y se sabe también que puede ser el preludio de alguna enfermedad cardiaca o de arterioesclerosis.
Hay que decir, en todo caso, que son muchos los científicos que no concuerdan con lo que opina el doctor Watkins a pesar de que sus investigaciones confirman lo que dijeron muchos poetas, desde Shakespeare hasta Keats, quienes hablaron de la importancia emocional del corazón.
En suma, todo apunta a que, lejos de ser un frío mecanismo que bombea la sangre, el corazón puede ser el centro de las emociones del ser humano, el que regula el buen funcionamiento de los demás órganos y, en suma, el responsable de la felicidad.

Para más información dirigirse a:
Dr. Alan Watkins. University of Southampton. Highfield, Southampton. United Kingdom, SO17 1BJ. Tfno. +44 1703 59 50 00.