#CoNprueba: lamentable campaña gubernamental contra las “pseudoterapias” y “pseudociencias”

La aún ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social María Luisa Carcedo y el aún ministro de Ciencia, Innovación y Universidades Pedro Duque presentaron a finales de febrero una campaña que bautizaron como #CoNprueba que según explicaron constaba de distintas acciones de “comunicación” y “sensibilización” cuyo objetivo es trasladar “información veraz y accesible” a la sociedad. Campaña que forma parte de su llamado Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias algunas de cuyas acciones ya hemos podido degustar con los sonrojantes y churriguerescos videos emitidos en las cadenas de televisión que tanta indignación han producido a cualquier persona medianamente seria y formada.

Pues bien, en ese mismo acto los ministros dieron a conocer el “resultado preliminar” del “primer trabajo” que -dicen- se ha elaborado con informes de la Red Española de Agencias de evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (REDETS) tras analizar ésta ¡139 técnicas terapéuticas! Habiendo bastado unas pocas semanas para ello. Claro que lo único que han hecho es consultar en Pubmed -motor de búsqueda de referencia de la base de datos Medline– si se han publicado sobre ellas ensayos clínicos aleatorizados, revisiones sistemáticas y metaanálisis entre 2012 y 2018 descartando todas las décadas anteriores.

Decisión criticable poco ecuánime, subjetiva, no profesional y acientífica… y aún así se encontraron con que sobre 66 de ellas sí los había. La lista proporcionada (respetamos el orden alfabético pero destacamos algunas en negrita por haber sido las más demonizadas y estar entre las más usadas) es ésta: Abrazoterapia, Acupresión, Acupuntura, Aromaterapia, Arteterapia, Auriculoterapia, Ayurveda, Biodanza, Hipoterapia, Chi-Kung o Qi-Gong, Constelaciones Familiares, Cromoterapia, Crudivorismo, Drenaje Linfático Manual, Enfermería Naturista, Fitoterapia, Gestalt, Hidroterapia, Hipnosis, Homeopatía, Kinesiología, Kundalini Yoga, Linfodrenaje, Luminoterapia, Macrobiótica, Magnetoterapia, Masaje ayurvédico, Masaje estructural profundo, Masaje tailandés, Medicina Naturista, Medicina Tradicional China, Meditación, Moxibustión, Musicoterapia, Naturopatía, Osteopatía, Panchakarma, Pilates, Programación Neurolingüística (PNL), Psicoterapia Integrativa, Quiromasaje, Quiropraxia, Reflexología Podal, Reiki, Respiración consciente integrativa, Risoterapia, Sanación Espiritual Activa, Seitai, Shiatsu, Sonoterapia, Tai Chi, Técnica Alexander, Técnicas de Liberación Emocional, Técnicas de Relajación, Terapia Sacrocraneal, Terapia de polaridad, Terapia Floral de Bach, Terapia Floral de Bush, Terapia Herbal, Terapia Humoral, Terapia Nutricional, Vacuoterapia, Visualización, Yoga de polaridad, Yoga y Zero Balancing.

En cuanto a las 73 sobre las cuales no encontraron publicaciones durante esos seis años -de 2012 a 2018- aunque eso no signifique que no existan son éstas: Análisis Somatoemocional, Análisis Transaccional, Ángeles de Atlantis, Armónicos, Arolo tifar, Ataraxia, Aura Soma, Biocibernética, Breema, Cirugía Energética, Coaching Transformacional, Constelaciones Sistemáticas, Cristales de cuarzo, Cromopuntura, Cuencos de cuarzo, Cuencos tibetanos, Diafreoterapia, Diapasones, Digitopuntura, Esencias marinas, Espinología, Fascioterapia, Feng Shui, Flores del alba, Frutoterapia, Gemoterapia, Geobiología, Geocromoterapia, Geoterapia, Grafoterapia, Hidroterapia del colon, Hipnosis ericksoniana, Homeosynthesis, Iridología, lama-fera, Masaje babandi, Masaje californiano, Masaje en la energía de los chacras, Masaje metamórfico, Masaje tibetano, Medicina Antroposófica, Medicina de los mapuches, Medicina Ortomolecular, Metaloterapia, Método de orientación corporal Kidoc, Método Grinberg, Numerología, Oligoterapia, Urinoterapia, Oxigenación biocatalítica, Piedras calientes, Pirámide Vastu, Plasma marino, Posturología, Pranoterapia, Psicohomeopatía, Psychic Healing, Quinton, Radiestesia, Rebirthing, Sincronización Core, Sofronización, Sotai, Tantra, Técnica fosfénica, Técnica Metamórfica, Técnica Nimmo de masaje, Terapia Bioenergética, Terapia Biomagnética, Terapia de Renovación de Memoria Celular (CMRT), Terapia Floral de California, Terapia floral orquídeas y Terapia Regresiva.

Y hemos destacado de nuevo algunas en negrita porque su inclusión entre las que no cuentan con estudios o trabajos publicados es ridícula. Claro que la propia lista de 139 técnicas es esperpéntica y demuestra una sola cosa: la inaudita ignorancia de los que la han elaborado y de quienes las dieron por buena: los dos ministros y los miembros de la Organización Médica Colegial (OMC) que dirige el Dr. Serafín Romero. Son incapaces siquiera de distinguir entre medicinas, disciplinas y técnicas. Y tan ignorantes que diferencian la Medicina Ortomolecular de la Oligoterapia como si ésta no perteneciese a la primera.

Y qué decir de la Medicina Tradicional China muchos de cuyos métodos y técnicas -algunas de las cuales ni conocen- son consideradas disciplinas distintas propias; nos referimos -y no mencionamos todas- a la Acupuntura, la Auriculoterapia, el Chi Kung o Qigong, la Moxibustión, la Digitopuntura, la Tuina, el Tai Chi Chuan, la Ventosaterapia, la Fitoterapia china, la Dietética china, la Rinofaciopuntura o la Craneopuntura.

“La verdad es que los autores de ese informe –explica el director de esta revista, José Antonio Campoy– han hecho un ‘gazpacho’ con 139 palabras y expresiones la mayoría de las cuales apenas les suenan e ignoran de qué van y las han puesto en Internet a ver qué aparece sobre ellas. Tal es la ‘seriedad’ y ‘rigor’ del informe presentado por tan ignorantes ministros que tienen la desfachatez de afirmar que #CoNprueba va a ‘promover el pensamiento crítico y racional’, a ‘combatir la desinformación y los bulos sobre ciencia y salud en internet’ y a promover ‘guías de apoyo’ para periodistas sobre las prácticas pseudocientíficas. Es decir, van a explicarnos en qué y quiénes debemos todos creer y en qué y quiénes no. Y a tal imposición de ‘verdades oficiales’ van a intentar someternos. Si pueden, con ayuda de las fuerzas de seguridad y de los jueces”.

Campoy agregaría: “En fin, ya puestos que añadan otras muchas que ni mencionan porque no deben conocerlas. Como el Aikido, la Apiterapia, la Anatheóresis, la Antigimnasia, la Astrobiología, la Ayunoterapia, la Biodinámica, la Bioespinología, el Biofeedback, la Biofotonterapia, los Biorritmos, la Core Energética, la Crioterapia, el Chamanismo, el Do‑In, la EFT (Técnica de Liberación Emocional), el EMDR (Eye Movement Desensibilization and Reprocessing), la EMF Balancing Technique, la ENET (Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea), la Ergonomía, la Euritmia, la Espagiria, la Fibrotomía, la Haptonomía, la Hipertermia, el Higienismo, la Homeopatía Prenatal, la Homotoxicología, la Ionocinesis, la Iontoféresis, la Laserterapia, la Liberación Somato-Emocional, la Linfología, la Medicina Biológica, la Medicina Celular, la Medicina del Alma, la Medicina Holística, la Medicina Integral, la Medicina Integrativa, la Medicina Ergonómica, la Medicina Sistémica, la Microinmunoterapia, el Método Feldenkreis, el Método Gordon, el Método Tomatis, el Mindfulness, la Moraterapia, la Noesiterapia, la Neuralterapia, la Ozonoterapia, el Photoreading, el Par Biomagnético, el Psicodrama, la Psicoinmunología, la Psicología Humanística, la Psicotrónica, la Psicorrespiración Trascendente, la Psicosíntesis, la Psicoterapia interpersonal, la Psicotrónica, el Quiroanálisis, la Radiónica, la Reeducación Postural Global, la Reflexología Facial, la Respiración Holotrópica, el Rolfing, la Sanación Reconectiva, la Sanación mediúmnica, la Sanación pránica, la Sanación tibetana, la Terapia Gerson, las Sales de Schüssler, la Stiperpuntura, la Terapia de Aceptación y Compromiso, la Terapia Breve, la Terapia Conductual-Contextual, la Terapia Dialéctica Conductual, la Terapia Sistémica, la Terapia Primal, la Vibración Inducida, el Veganismo, la Vegetoterapia, el Yan Xin Do, el Zen, la Zooterapia y la Zumoterapia entre otras. Y aclaro que sobre la mayoría ni hemos hablado ni nos hemos pronunciado. Constato solo que existen y no las mencionan porque son tan incompetentes que ni con tantos medios a su alcance saben hacer un simple listado de las técnicas y métodos terapéuticos que hoy se ejercen. Y digo métodos y técnicas porque ni siquiera puede hablarse de medicinas complementarias y alternativas ya que muchas de ellas, aunque minoritarias, se ejercen en el seno de las distintas medicinas sanitarias o de la Psicología. Es un asunto muy complejo y calificar pues todo lo que no pertenece a la Medicina convencional farmacológica de pseudoterapia o pseudociencia es una completa majadería propia de ignorantes. Entre otras cosas, porque la Medicina convencional tampoco es una medicina ‘científica’ como falazmente se afirma. La mayoría de sus protocolos de actuación jamás se han validado, solo se han impuesto desde el poder”.

Afirmación que nuestro director justificaría: “Lo hemos explicado muchas veces: hace ya varios años el British Medical Journal -revista médica semanal de la Asociación Médica Británica- decidió averiguar la eficacia real de los tratamientos convencionales poniendo en marcha una iniciativa denominada Clinical Evidence para responder básicamente a tres cuestiones: cuántos de los tratamientos comúnmente utilizados se apoya en evidencias de peso, cuántos no deberían utilizarse o hacerlo sólo con mucha precaución y cuáles son las principales lagunas del conocimiento médico. Y para responder a esas preguntas analizaron uno a uno ¡2.500 tratamientos médicos convencionales! Terminada la investigación el resultado fue devastador porque resulta que de esos 2.500 tratamientos analizados solo el 13% son claramente beneficiosos, el 23% pueden ser algo beneficiosos, el 8% están entre beneficiosos y dañinos, el 6% es poco probable que sean beneficiosos y el 4% pueden ser ineficaces y/o dañinos. De los supuestos beneficios del 46% restante no se sabía ¡nada! Ni siquiera si son inocuos o peligrosos. Solo que esos datos fueron luego ampliados y actualizados analizando el British Medical Journal no 2.500 sino 3.000 tratamientos convencionales siendo estos los resultados: solo el 11% son claramente beneficiosos, el 24% pueden ser algo beneficiosos, el 7% están entre beneficiosos y dañinos, el 5% es poco probable que sean beneficiosos y el 3% pueden ser ineficaces y/o dañinos. Del otro 50% no se sabe ¡nada! Así que, ¿de qué presume la autodenominada medicina ‘científica’ cuando en España mueren mientras son tratadas en los hospitales más de 400.000 personas CADA AÑO (unas 112.000 de ellas de cáncer)? Porque ahí están las frías cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) que lo demuestran. Es más, en estos momentos los tratamientos médicos constituyen la tercera causa directa de enfermedad y muerte (al menos en Estados Unidos que es donde se hizo el estudio, no discutido por nadie). Y por si todo esto fuera poco la presidenta de la asociación El Defensor del Paciente, Carmen Flores, afirma que ellos no han recibido en 22 años ni una sola denuncia por negligencia contra profesionales de las medicinas no convencionales y sí decenas de miles contra médicos. El pasado año 14.335 denuncias, 810 de ellas con resultado de muerte. ¿Va a informarse de esto en  #CoNprueba? Téngase la seguridad de que no”.