Constatada la presencia de tóxicos en los alimentos, sobre todo en los pescados y el marisco 

 

Un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona -en colaboración con la Universidad de Barcelona y el apoyo del Departamento de Sanidad de la Generalitat- se ha dedicado a analizar durante algo más de dos años los alimentos que en ese tiempo se vendieron en siete poblaciones catalanas para constatar si estaban o no contaminados y en qué medida. Para lo cual acudieron al mercado y, como cualquier otra persona, compraron los alimentos típicos de la dieta sin tener en cuenta la procedencia de los productos. Los investigadores -coordinados por el catedrático de Toxicología José Luis Domingo– analizaron dioxinas, PCB's (policlorobifenilos), PCNs (policloronaftalenos) y metales pesados.

¿El resultado? Que es en las partes grasas del pescado y el marisco donde se acumula mayor cantidad de contaminantes orgánicos. El informe explica que el mar se ha convertido en un auténtico “vertedero global”, en un punto de “bioacumulación de contaminantes” por lo que “era esperable que fueran los pescados y mariscos más grasos los productos que presentaran mayor acumulación de contaminantes”.
La ingesta diaria de dioxinas a través de la dieta se estima en 95,4 picogramos diarios, de los que al pescado y al marisco corresponde el 31%, a los lácteos el 25%, a los cereales el 14% y a la carne el 13%.
En cuanto a la presencia de PCB's (policlorobifenilos) -se analizaron vegetales, frutas, cereales, legumbres, pescado, marisco, carne, embutidos, huevos, lácteos, aceites y mantequilla- los resultados muestran que cada persona ingiere al día 150,13 pg de los que la mayoría proceden de pescados y mariscos (82,87 pg), de lácteos (29,38 pg) y, en menor medida, de cereales (11,36 pg). Los 26 pg restantes se reparten entre el resto de alimentos.
Las mayores concentraciones de policloronaftalenos (PCNs) se encontraron, por su parte, en las grasas y aceites (447 pg/gramo) seguido por los cereales (71pg/g), el pescado y el marisco (39 pg/g) y los lácteos (36 pg/g). Constatándose que son los niños los que más PCNs ingieren (1,65 nanogramos por kilo de peso al día) y los ancianos los que menos (0,54 nanogramos por kilo de peso y día). El problema es que para los PCNs -que se suponen parecidos a los PCBs- aún no se han establecido “umbrales de tolerancia” ni se conoce bien su comportamiento.
Por último, en lo que se refiere a los metales pesados -cadmio, mercurio, plomo y arsénico- también el pescado y el marisco aportan la mayor concentración aunque la ingesta media diaria está por debajo del umbral de tolerancia.
¿Deben preocupar estas concentraciones? La respuesta es afirmativa. La OMS establece como umbral de tolerancia para las dioxinas entre 1 y 4 pg por kilo de peso por lo que en una persona de 70 kilos el máximo tolerable está entre 70 y 280 picogramos. El problema está en que si se suman los 95,4 pg de dioxinas diarias que ingerimos diariamente, los 150,13 pg de PCBs, los 100 nanogramos de PCNs y los metales pesados… la cifra de contaminantes que ingerimos cada día sólo con la alimentación es considerable.