¡Constatado: las frutas y verduras protegen del cáncer!

Ha sido constatado: las frutas y verduras frescas protegen del cáncer; al menos, en boca, esófago, estómago y colon. Un grupo de científicos británicos así lo afirma en un estudio que explica cómo y por qué sucede así. Las investigaciones se han venido desarrollando en el Institute of Food Research de Norfolk (Inglaterra) y marcan además una nueva pauta al comprobar que no son componentes aislados de las frutas y verduras los que tienen efectos específicos de protección contra el cáncer sino una mezcla de varios. Consecuentemente, no existe ningún compuesto alimenticio o extracto que pueda sustituir al consumo de frutas y verduras.
El profesor Ian Jonson, miembro del mencionado instituto, comenta: "Si observamos los hábitos de comida de países como el Reino Unido y vemos que hay personas que consumen hasta cinco piezas diarias de fruta o verdura y otras que no la  comen prácticamente veremos que las primeras, que forman aproximadamente el 25% de la población, tienen la mitad de riesgo de contraer cáncer de estómago o de colon que las pertenecientes al 25% que no comen fruta ni verdura". Importante dato teniendo en cuenta que la cuarta parte de las muertes por cáncer corresponden a cánceres del aparato digestivo.
El estudio indica que para conseguir la máxima protección es necesario consumir al menos 5 raciones de 80 gramos diarios de fruta o verdura. Y como aún no se sabe qué combinación de frutas y verduras es la idónea lo mejor es consumirlas con la mayor variedad posible.
No está muy claro tampoco por qué las sustancias contenidas en las frutas y verduras protegen contra el cáncer aunque la respuesta más probable es paradójica: se basa en el hecho probado de que, a lo largo de millones de años, las plantas han ido evolucionando y creando potentes insecticidas que las protejan contra las plagas. Como todas las defensas naturales, estos insecticidas son potentes y eficaces. A diferencia de los animales, las plantas no pueden huir de sus enemigos sino que deben defenderse de ellos por otros medios. Y es posible que las plantas que han sobrevivido al proceso evolutivo lo deban a que poseen mejores defensas contra las plagas.
Nuestro metabolismo nos permite asimilar además esos insecticidas naturales sin que nos afecten negativamente, al menos la mayoría de ellos. Antes bien, como esos plaguicidas son relativamente tóxicos para nosotros estimulan la producción por el hígado de enzimas que actúan como protectores naturales contra las sustancias tóxicas, entre ellas las cancerígenas.
Así pues, los plaguicidas naturales que ingerimos con las frutas y verduras frescas no sólo no nos afectan negativamente sino que estimulan la producción de enzimas naturales. Mayor nivel de enzimas que nos protege contra los productos tóxicos que ingerimos o respiramos. Por tanto, comiendo frutas y verduras elevamos el nivel de nuestras defensas y, consecuentemente, reducimos sustancialmente la probabilidad de contraer cáncer.
La investigación ha descubierto también que entre los plaguicidas naturales que tienen ese efecto están los glucosinolatos que se encuentran en gran cantidad en verduras como la berza en sus distintas variantes, entre ellas el brécol. Los productos de la descomposición de los glucosinolatos del brécol elevan el nivel de nuestras defensas naturales al estimular la producción de enzimas protectoras.
Ahora, en un nuevo proyecto de investigación, los científicos del instituto han cultivado brécol con mayor efecto protector y se lo han suministrado a voluntarios con el fin de saber qué cantidad de glucosinolatos es necesaria para inducir una elevación apreciable del nivel de defensas del cuerpo. Se espera así obtener información para crear nuevas variedades de verduras que protejan más eficazmente aún del cáncer.
En el laboratorio del profesor Johnson se desarrollan otras investigaciones para saber si las frutas y verduras protegen contra el cáncer también de otra manera. Por ejemplo, se sabe que la inflamación crónica de los tejidos del aparato digestivo puede aumentar considerablemente el riesgo de desarrollar cáncer. Pues bien, en colaboración con médicos del hospital universitario de Norfolk y Norwich el equipo de Johnson ha demostrado que hay otro componente de las frutas y verduras, la quercetina, que suprime la inflamación mucho más eficazmente que los antiinflamatorios no esteroideos como la aspirina, lo que supone reducir por otra vía el riesgo de cáncer.
Es curioso que estos nuevos descubrimientos en biología y genética molecular empiecen a explicar por qué la dieta es tan importante para la salud en un momento como el actual en el que el exceso de alimentos artificiales está provocando más enfermedades que el hambre.