Consumir huevos no aumenta el riesgo cardiovascular

Consumir huevos no sólo no aumenta el riesgo cardiovascular –la posibilidad de sufrir un infarto o un ictus- sino que es bueno para la salud. Y, por tanto, la sugerencia de restringir su consumo hecha por muy diversos organismos nacionales e internacionales desde hace décadas no se justifica salvo en el caso de los diabéticos. Tal es la principal conclusión de una investigación llevada a cabo en la Universidad de Navarra por un equipo dirigido por el Dr. Miguel Ángel Martínez-González -catedrático de Medicina Preventiva- que acaba de publicarse en European Journal of Clinical Nutrition tras analizar durante seis años la dieta, estilo de vida y patologías de 14.185 voluntarios adultos jóvenes e inicialmente sanos a quienes se sometió a diversos análisis durante ese tiempo. Según los resultados finales quienes consumen cuatro o más huevos por semana no tienen más riesgo cardiovascular que los que toman menos de uno por semana. Es más, su consumo podría reducir ese riesgo al ser ricos en vitaminas del grupo B, enzimas, ácido fólico y minerales. Y es que según esos investigadores es la principal fuente de colesterol dietético de la alimentación -200 miligramos por unidad- y aporta además proteínas de alta calidad y muy poca grasa.
Hasta aquí la noticia. Nosotros debemos añadir que empezamos a estar hartos de la cantidad de investigaciones absurdas e inútiles con las que se despilfarra el dinero de los ciudadanos. Hemos explicado numerosas veces –y así se recoge en La Dieta Definitiva– que los huevos de gallina ni elevan el colesterol ni contribuyen a producir arterosclerosis… salvo que se ingieran fritos. Porque freír los alimentos –huevos incluidos- produce radicales libres que además de destruir las grasas esenciales del mismo pueden dañar las células y –entonces sí- aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares además de destruir muchos micronutrientes, acelerar el proceso de envejecimiento y poder provocar cáncer. El grado de daño potencial depende del tipo de aceite, de la temperatura a la que friamos y del tiempo que utilicemos para ello. Obviamente el aceite menos dañino a la hora de freír es el de oliva ya que los demás aceites así como las margarinas vegetales se oxidan mucho más rápidamente y se convierten en las indeseables grasas “trans”. Luego no conviene freírlos nunca; ni siquiera con aceite de oliva salvo que se haga de forma excepcional.Es más, en la obra de nuestro director ya citada se explica también que “el consumo de huevos enteros ayuda a reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares y ataques al corazón porque sus proteínas retrasan la coagulación sanguínea y demoran la conversión del fibrinógeno en fibrina, base estructural de los coágulos de sangre”. Pero ni de esto ni de la inconveniencia de freírlos hablan esos investigadores. Es más, nuestro director contradice en su libro parte de sus conclusiones. “En todo caso no es bueno consumir muchos huevos –explica en La Dieta Definitivapor varias razones. Una, en el caso de consumir la clara cruda porque tiene una proteína llamada avidina que interfiere en la absorción de las vitaminas (afortunadamente, se destruye con el calor). Otra, porque no es conveniente ingerir proteínas en exceso. Y la tercera, porque pueden sobrecargar el hígado y afectar a los riñones. La necesidad de moderar su consumo no se debe pues a su contenido en colesterol ya que el nivel del mismo en sangre depende más de la ingesta de grasas saturadas y carbohidratos refinados que de éste. Hay numerosos estudios que demuestran que el nivel de colesterol no sube aun cuando uno tome dos huevos diarios durante varios meses. Y hay casos mucho más explícitos, como el de una persona que tomó más veinticinco huevos diarios durante tres lustros sin que su nivel de colesterol en sangre se alterara. De hecho, en las unidades que quemados se llega a dar hasta 40 huevos diarios a los pacientes sin que les suba por ello el nivel de colesterol. La yema contiene además una buena cantidad de ácido linoleico, fundamental para las membranas celulares y las vainas de mielina. Pero que no suba el colesterol no implica que no tenga otros potenciales efectos negativos. Por tanto, siga nuestro consejo y no tome más de cuatro o cinco huevos a la semana”.