Continúan las mentiras sobre el peligro real de las radiaciones electromagnéticas

Un autodenominado Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) presentó el pasado mes de abril a bombo y platillo un informe carente del más mínimo consenso internacional en el que se asevera de forma gratuita -una vez más- que las radiaciones electromagnéticas emitidas por las antenas de telefonía, los móviles, los Wi-Fi, los radares y muy distintos dispositivos son inocuas. La razón esta vez es la -criticada por muchos expertos- puesta en marcha masiva de la tecnología 5G, fruto de la creciente tecnificación de la sociedad.  ¿Con pruebas y trabajos científicos nuevos de algún tipo? En absoluto. No aporta nada y encima desdeña las numerosas advertencias efectuadas en tal sentido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y  la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (éste en su resolución 1815).

La verdad es que el 99% de los expertos del mundo entiende que hay motivos claros de preocupación y exigen que se aplique el Principio de Precaución. Así lo pidió por ejemplo el 11 de mayo de 2015 un grupo de más de 200 científicos independientes expertos en bioelectromagnetismo amparándose en más de 2.000 estudios (cifra muy superior a los 350 que dice haber revisado ese comité de amiguetes). Científicos según los cuales las radiaciones electromagnéticas “afectan a los organismos vivos muy por debajo de las directrices internacionales y nacionales” provocando “un aumento del riesgo de cáncer, estrés celular, aumento de radicales libres dañinos, daños genéticos, cambios estructurales y funcionales del sistema reproductor, déficit en el aprendizaje y la memoria, trastornos neurológicos y efectos negativos en el bienestar general de los seres humanos”.

En suma, los gobiernos siguen haciendo el juego a la industria minimizando riesgos que solo ponen en duda menos del 1% de los expertos. Claro que son a éstos a los que se nombran asesores gubernamentales y se les incluye en los comités oficiales que son tenidos en cuenta. Al 99% se les ningunea e ignora. Y la verdad se supedita a la verdad oficial que es la recogen los grandes medios de comunicación contribuyendo así a engañar a la población. Lo de siempre.