Cuando se deja de fumar buena parte del tejido dañado se recupera

Dejar de fumar permite que buena parte de las células dañadas del tejido pulmonar se recuperen aunque se haya hecho durante muchos años. Tal es la principal conclusión del trabajo publicado en Nature el pasado 29 de enero con el título Tabaquismo y mutaciones somáticas en el epitelio bronquial humano cuyo primer firmante es  Kenichi Yoshida. De hecho los exfumadores pueden llegar a tener hasta cuatro veces más células sanas que los fumadores.

Como se sabe en el humo de los cigarrillos se han identificado más de  60 carcinógenos que dañan el ADN celular pudiendo provocar ¡entre mil y diez mil mutaciones por célula! Pues bien, en esta investigación se secuenciaron los genomas completos de 632 colonias derivadas de células epiteliales bronquiales extraídas de 16 personas -fumadoras, exfumadoras, no fumadoras y niños- y se comprobó que el riesgo de que las células de los exfumadores sufran mutaciones y se conviertan en cancerígenas es notablemente menor que entre quienes continúan fumando; aunque lo hubieran hecho durante décadas.

Lo llamativo es que la mayor parte de las células pulmonares de los fumadores tenía hasta 10.000  mutaciones y aún así no eran cancerosas. De hecho ahora quieren averiguar cuándo y por qué esas células tan dañadas se vuelven malignas ya que han constatado que más de una cuarta parte de ellas tienen al menos una mutación potencialmente cancerígena. Otro dato interesante es que en las vías respiratorias de los exfumadores había un número considerable de células sanas o con pocas mutaciones.