Cuatro de cada diez personas se mueven poco después de morir

 

Cerca de cuatro de cada diez personas se mueven espontáneamente tras haber sido diagnósticadas de muerte cerebral según un estudio publicado en Neurology, publicación de la Academia Americana de Neurología.
La investigación, realizada por el doctor Jose Bueri, se basó en los pacientes con diagnóstico de muerte cerebral que hubo en el Hospital JM Ramos Mejía de Buenos Aires (Argentina) durante un período de 18 meses. De un total de 38 pacientes, 15 tuvieron movimientos motores. Los más comunes fueron la sacudida de los dedos de la mano y la curvatura de los de los pies.
En todos los casos los movimientos se observaron en las primeras 24 horas tras el diagnóstico de muerte cerebral y no aparecieron a partir de las 72. Algunos ocurrieron espontáneamente, otros fueron impulsados al tocar los cuerpos. Los investigadores realizaron a los pacientes encefalogramas que probaron que no existía ninguna actividad cerebral cuando se movían.
Uno de los movimientos más sorprendentes es el signo de Lázaro, llamado así por el personaje bíblico al que Jesús resucita. Es una secuencia de movimientos que dura unos pocos segundos y que puede suceder bien espontáneamente, bien cuando el respirador artificial se desconecta. Empieza con un estiramiento de brazos seguido de un cruce o roce de éstos sobre el torso que, finalmente, vuelven a caer a ambos lados del pecho.
Todo ello no implica -según los expertos- que la persona no esté  muerta. Añadiremos nosotros que un simple electroencefalograma cerebral plano de un paciente no es por sí sólo prueba suficiente de la muerte de nadie. Quede escrito.