Debate sobre el VIH/SIDA en Cuarto Milenio

El pasado 9 de septiembre los españoles pudieron escuchar en un programa de televisión -por primera vez en nuestro país- los argumentos de quienes discrepan de la tesis oficial sobre la existencia del VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Adquirida) y su relación con el Sida afirmando que el virus no ha sido aislado y fotografiado y por tanto ni siquiera se ha demostrado su existencia, que los test Elisa y Western Blot no sirven para diagnosticar a nadie como seropositivo y que los antirretrovirales que se recetan son altamente cuestionables además de tóxicos. El debate -titulado la Conspiración del Sida- tuvo lugar en el programa Cuarto Milenio que dirige Iker Jiménez, fue emitido tanto por La Cuatro como por el canal Energy y participarían en él tres colaboradores habituales del programa, Enrique de Vicente -director de la revista Año Cero-, el Dr. José Cabrera -psiquiatra forense-, José Manuel Nieves -jefe del Área de Ciencia del diario ABC- y -como invitado especial- nuestro compañero Antonio Muro, Coordinador de Reportajes de Discovery DSALUD,único medio de comunicación social que desde hace años recoge los argumentos de quienes cuestionan que el VIH exista y sea la causa del llamado Sida.
Pues bien, a lo largo del debate ninguno de los principales argumentos sostenidos por los llamados “disidentes” que nuestra revista ha venido plasmando durante años pudo ser rebatido por quienes, en principio, se esperaba defendieran las tesis oficiales. De hecho todos aceptaron que el virus nunca ha sido aislado y fotografiado, algo que José Manuel Nieves intentó justificar argumentando su “naturaleza elusiva y mutagénica”. Vamos, que muta tanto que nunca es el mismo. Tampoco se cuestionó la denuncia de que los actuales test no son específicos, es decir, que no detectan el VIH. Antonio Muro recordaría que de hecho los propios laboratorios que los fabrican lo reconocen afirmando que dar positivo no garantiza que se esté infectado por el llamado VIH (suponiendo que exista).
Fue cuando el doctor Cabrera hizo la pregunta tras la que suelen refugiarse los defensores de las tesis oficiales: “Entonces, ¿de qué han muerto y mueren los enfermos de Sida?”. Sin lograr entender que no existen “enfermos de Sida” sino personas a las que se ha diagnosticado como tales sin serlo. Luego la muerte de cualquiera de las personas así diagnosticadas puede deberse a numerosas causas, especialmente las que provocan inmunodepresión. Sin descartar que hayan contribuido a ello los famosos antirretrovirales ya que causan graves efectos secundarios. A pesar de lo cual Nieves y Cabrera defendieron su uso, razón por la que nuestro compañero se limitó a recordarles que las propias autoridades sanitarias norteamericanas han reconocido ya oficialmente que ninguno de los medicamentos que ahora se recetan juntos formando cócteles previene la infección por VIH o protege de riesgos a los seropositivos. Y, por supuesto, no curan el Sida. Algo que se dice ¡en los propios prospectos! que nadie parece haberse molestado en leer.
También hubo tiempo -aunque no demasiado por la intensidad del debate- para poner encima de la mesa el reconocimiento de Luc Montagnier -Premio Nobel en 2008- de que para prevenir el contagio del VIH y superar el SIDA –que obviamente él sí defiende que existen- basta potenciar el sistema inmune con productos naturales en lugar de usar los tóxicos medicamentos que recetan los médicos.
Terminamos indicando que el simple hecho de que Iker Jiménez asumiera celebrar un debate sobre el VIH/SIDA hizo llover críticas a su iniciativa. Todas ellas efectuadas por personas que viven del negocio del SIDA o por ignorantes indocumentados sin formación científica. Personas que ignoran –o intentan ocultar- que el movimiento de científicos que niegan lo que se afirma oficialmente sobre el VIH/SIDA comenzó ¡en 1987! con un virólogo de indiscutible prestigio como Peter Duesberg pero que hoy agrupa ya ¡a más de 2.700 investigadores! Entre ellos dos Premios Nobel -los doctores Kary Mullis y Walter Gilbert- y tres miembros de la Academia Americana de Ciencias: el ya citado Peter Duesberg y los doctores Rubin y Lang. Y no olvidemos a Harvey Bialy, investigador con más de 30 años de experiencia en Biología Molecular que fuera durante 14 años editor de una de las publicaciones más importantes de Biotecnología. Ni al llamado Grupo de Perth creado en 1981 por la biofísica Eleni Papadopulos, el doctor Valendar F. Turner y el patólogo John M. Papadimitriou, investigadores del Real Hospital de Perth (Australia). Entre muchos otros.