Demanda masiva contra la industria farmacéutica por los analgésicos opiáceos

Los datos indican que en 2016 murieron solo en Estados Unidos unas 64.000 personas por consumir analgésicos opiáceos como la morfina, la codeína, la buprenorfina, la oxicodona, el propoxifeno, la hidrocodona, la hidromorfona o la petidina presentes en numerosos productos de amplio consumo. Y hartos de engaños y mentiras más de 400 entidades -organizaciones, ciudades y condados- han interpuesto una demanda conjunta contra sus fabricantes y distribuidores con apoyo del propio Gobierno Federal estadounidense. ¿La causa? Ocultar su potencial adictivo, proporcionar información insuficiente y hacer publicidad engañosa. De hecho todo apunta a que la mayoría de las muertes se debieron a sobredosis.

Y es que es ya tal el cúmulo de demandas judiciales que en diciembre pasado una comisión judicial decidió agruparlas en un solo tribunal que ya ha propuesto a las farmacéuticas que lleguen a un acuerdo económico global al estilo del que en 1998 aceptó la industria tabacalera pagando 206.000 millones de dólares por ocultar los efectos nocivos del tabaco junto con la obligación de informar a partir de entonces de los riesgos reales para la salud.

La industria se «defiende» alegando que los fármacos fueron autorizados por el Gobierno y son los médicos quienes los recetan por lo que no son los responsables de lo acaecido obviando que la información que ofrecían sobre ellos era deficiente e incluso financiaban a lobbies para que minimizaran sus riesgos potenciales -práctica habitual lamentablemente no perseguida- según se asevera en un informe del Senado.

Estaremos atentos porque podemos estar ante una nueva batalla legal de incalculables consecuencias. Al menos para los estadounidenses porque esperar que algún gobierno español -del signo que sea- exija a la industria sanitaria responsabilidades sobre sus desaguisados -algunos realmente criminales- es pura quimera. Aquí se la protege de los consumidores afectados.