Demoledora critica al "modelo español de trasplantes"

El tan alabado modelo español de trasplantes "es un habilidoso mecanismo montado por la Organización Nacional de Trasplantes con abundante dinero irregular, pocos escrúpulos, falta absoluta de transparencia y la complicidad entusiasta de las autoridades sanitarias para producir altas tasas de donantes. Un sistema asentado en la perversión de que el fin justifica los medios y diseñado para conseguir resultados como sea". Con tan meridiana claridad y contundencia lo han denunciado en un valiente artículo publicado en el diario El País el economista Enrique Costas Lombardía  y el médico Carlos Lozano Trotonda quienes agregan que su "éxito" se debe a "unos inusitados incentivos financieros a la producción de trasplantes, la despreocupación por la injusticia y la desigualdad y una estudiada comparación de las cifras del modelo español con las de otros países".

Según explican el personal sanitario público cobra un sueldo mensual del estado pero cuando interviene en un trasplante ¡se le paga una cantidad extra por cada acto médico en el que interviene! ¿Y por qué? Pues para "incentivarle". Pago que según los autores del texto es "de muy dudosa legalidad". Y algo escandaloso, añadiremos nosotros, porque según sus datos el médico cobra por ejemplo entre 13.000 y 15.000 euros por cada trasplante de hígado. Un disparate que paga el estado y es además discriminatorio porque un cirujano de cualquier otra especialidad cobra unos 60.000 euros al año y uno de trasplantes puede pasar fácilmente de los 150.000. Y dan otros ejemplos: "En Murcia un celador recibe 238 euros por trasplante de hígado, mucho más de lo que se le paga a un cirujano no trasplantador por cada operación en horario de tarde".

La perspectiva es tan atractiva que, según explican, los equipos de trasplantes de los 186 hospitales facultados para hacerlos en España buscan donantes de órganos con ahínco "incluso sin grandes miramientos". De hecho por obtener donantes también se paga: entre 1.800 y 2.800 euros. En suma, algo -se denuncia en el texto- "que se asemeja mucho, si no es igual, a una compra indirecta de órganos por el sistema público". Y de ahí que no duden en afirmar sin tapujos: "La alta tasa de donantes, medida del éxito del modelo español, está empujada por el dinero y no por el altruismo. Sin los incentivos financieros se desplomaría. En la donación de sangre, un acto mucho más simple que no tiene estímulos económicos, España está en los últimos lugares de Europa. La prioridad de estos servicios responde a intereses políticos y económicos".

Enrique Costas y Carlos Lozano aseveran por ello: "Además de su eventual ilegalidad y su patente inmoralidad los incentivos financieros a los trasplantes originan dolorosas e inaceptables desigualdades en la asistencia a los enfermos y en el trato a los profesionales sanitarios que rompen con descaro la equidad, principio esencial del sistema. De hecho instalan con carácter oficial la arbitrariedad y la insolidaridad en la sanidad pública". Una aseveración que razonan argumentando que el enorme dinero que el sistema dedica a trasplantes pagando cantidades extra a todos los que intervienen en ellos se retrae de otros tratamientos para enfermos que también se hallan en grave peligro dada la actual escasez de recursos. "La prioridad de los trasplantes en la sanidad pública no se debe a razones éticas y sociales sino a oscuros intereses políticos y económicos. El modelo español es un foco de corrupción del sistema", agregan con dureza.

Los autores del artículo terminan denunciando que la Organización Nacional de Trasplantes presume del modelo español manipulando los datos pues en nuestro país se registran como donaciones todos los órganos extraídos -sean luego o no aptos para el trasplante- mientras en el resto de Europa se contabilizan solo los órganos extraídos que son realmente trasplantados; y si en nuestro país se hiciese lo mismo la tasa de donantes bajaría notablemente; de hecho aseveran que en España el porcentaje de donantes de órganos desechados es alto. Es en suma falso que los ciudadanos españoles sean los que más posibilidades tienen en el mundo de acceder a un trasplante.

El artículo termina diciendo: "El modelo español está dopado con dinero, suma donantes de órganos no utilizables y salva menos vidas (hace menos trasplantes) que los de otros varios países. Esta es la realidad que la Organización Nacional de Trasplantes esconde y la engañada sociedad aplaude y galardona". Un artículo esclarecedor y valiente.

Terminamos recordando que la Organización Nacional de Trasplantes la creó el nefrólogo Rafael Matesanz Acedos y entre otros reconocimientos ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional de 2010.