Desaconsejan los antiinflamatorios no esteroideos orales en el tratamiento de la artrosis de rodilla

 

Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) orales que se recetan para tratar la artrosis de rodilla reducen significativamente el dolor en los trastornos agudos -y sólo a corto plazo- pero no en las patologías crónicas ya que en éstas su efecto es tan pequeño que no es clínicamente significativo. Así lo acaba de anunciar un equipo de investigadores de la Universidad de Bergen (Noruega) tras revisar los datos de casi 11.000 pacientes con artrosis de rodilla de 23 ensayos clínicos sobre los AINE, tanto clásicos (ibuprofeno, diclofenaco…) como modernos (los COX-2). Los autores agregan que sus posibles beneficios no justifican sus potenciales efectos secundarios –tantos que mejor ni los mencionamos- por lo que se debería evitar consumirlos, especialmente la gente mayor.
Los expertos a sueldo de los laboratorios contraatacaron de inmediato advirtiendo que “no hay que generalizar” y que hacen faltan nuevos estudios para descartar que sean útiles en otro tipo de artrosis. A lo que uno de los investigadores noruegos respondió: "Nos sorprendería que los AINE se comportasen de modo distinto en otras artrosis".
La siguiente pregunta a responder es si servirán o no en la artritis reumatoide y en el dolor musculoesquelético, dolencias en las que también se recetan  los AINE.
Los médicos entienden ahora que la tercera de los pacientes ni siquiera termine la terapia farmacológica con AINE que les sugieren y que al menos la cuarta parte recurra a tratamientos no convencionales.