Descubren por qué el ácido oleanólico del aceite de orujo previene los problemas cardiovasculares

 

Un equipo español dirigido por Valentina Ruiz-Gutiérrez -del Instituto de la Grasa de Sevilla, organismo adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)– y Lina Badimon y José Martínez-González -del Centro de Investigación Cardiovascular de Barcelona (centro mixto del CSIC y el Institut Catalán de Ciencias Cardiovasculares (ICCC)) ha averiguado que el ácido oleanólico del aceite de orujo previene los problemas cardiovasculares porque incrementa la síntesis de prostaciclina por las células arteriales -cuyas propiedades vasodilatadoras y antitrombóticas están demostradas- induciendo la producción de la enzima COX-2, el mismo mecanismo que utilizan las lipoproteínas HD para bajar el nivel de colesterol en las arterias. El trabajo se acaba de publicar en The Journal of Nutrition.
En cuanto a la razón de que tales propiedades se den más en el aceite de orujo que en otros está en que éste se elabora básicamente con la piel externa y el hueso de la oliva, muy rico en ácido oleanólico.
Cabe recordar, por cierto, que hace ahora más de un  año publicamos también la noticia de que el ácido maslínico –presente igualmente en la cera de la piel de las aceitunas y, por ende, en el aceite de orujo- inhibe in vitro la serín-proteasa que utiliza el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) –responsable del Sida- para abrirse camino desde el interior de la célula infectada hacia el medio extracelular ralentizando ¡hasta en un 80%! su propagación. Así lo afirmó al menos un grupo de investigadores de la Universidad de Granada dirigido por el catedrático de Química Orgánica Andrés García-Granados.
El ácido maslínico –llamado asimismo crataególico- es un terpeno pentacíclico y tiene por tanto efectos antioxidantes y anticancerígenos pero posee además la capacidad de inhibir las proteasas y gran actividad antiinfecciosa. Ello ha permitido ya a la Universidad de Granada registrar una decena de patentes para la obtención de medicamentos que permitan, entre otras dolencias, tratar el Sida –combatiendo las infecciones parasitarias oportunistas que afectan a las personas infectadas por el VIH- y las enfermedades producidas por los protozoos del género cryptosporidium -parásito que provoca infección del intestino delgado.