Dos fármacos regeneran las neuronas dañadas en la esclerosis múltiple

Un equipo de investigación de varias instituciones estadounidenses coordinado por miembros de la Universidad Case Western Reserve de Cleveland (EEUU) -el trabajo se ha publicado en Nature– ha descubierto que dos fármacos utilizados para tratar infecciones micóticas y eczemas -el miconazol y el clobetasol- lograron estimular en ratones con esclerosis múltiple inducida ¡la regeneración de sus células cerebrales dañadas! Según Paul Tesar, uno de los autores principales del estudio, ambos fármacos -se probaron 727- activan las células progenitoras de oligodendrocitos del sistema nervioso haciendo que formen nueva mielina. "Esto representa -aseguraría- un verdadero cambio de paradigma en el tratamiento de pacientes con esclerosis múltiple". Su compañero de investigación, Robert Miller, agregaría que "la mejoría en los ratones fue sorprendente”. Ahora bien, ¿funcionará en humanos y de forma inocua? Está por ver pero estos investigadores dicen haberlo probado ya in vitro en células madre humanas y provocan una respuesta similar a la observada en células de ratón.

Lo singular es que el miconazol es un antifúngico que se usa para tratar las infecciones de la piel -incluidos el pie de atleta, la sarna y las infecciones vaginales- y el clobetasol un potente esteroide antiinflamatorio usado para tratar problemas dermatológicos, incluidos eczemas y psoriasis.

¿No será pues la esclerosis múltiple una patología inducida -o agravada- por hongos como postula el equipo investigador español cuya noticia aparece junto a ésta?

 

La comida basura es la principal causa de los problemas de salud

Un equipo de investigación coordinado por el Dr. Stephen O'Keefe acaba de demostrar una vez más -el estudio se ha publicado en Nature Communications– que la comida basura es la principal causa de los problemas de salud. Y lo ha demostrado con un singular ensayo: intercambiando durante dos semanas la dieta de 20 estadounidenses de raza negra de Pittsburgh con la de 20 zulúes de la zona rural de Zululandia (Sudáfrica). Consumiendo éstos hamburguesas, patatas fritas, perritos calientes y costillas con salsa barbacoa y los norteamericanos papillas de maíz, arroz, mango y frijoles. Finalizada la experiencia se constataría el enorme poder de un simple cambio de dieta.

Entre otras cosas constatando que en muy poco tiempo una dieta pobre en fibra y rica en grasas y proteínas animales aumenta la probabilidad de sufrir cáncer en el intestino grueso. El trabajo indica que los estadounidenses pasaron de consumir 14 gramos diarios de fibra a 55 y redujeron la ingesta de grasas del 35% al 16% mientras los zulúes pasaron de tomar 66 gramos de fibra al día a solo 12 aumentando el porcentaje de grasas del 16% al 52%. Y en tan escaso tiempo a los zulúes se les inflamó el colon mientras a los estadounidenses les bajó la inflamación. El resultado se comprobó introduciendo por el ano una cámara antes y después del experimento a fin de tomar muestras del colon y valorar el estado del intestino.