Dura crítica al documento del Ministerio de Sanidad sobre las terapias naturales

Como nuestros lectores habituales recordarán el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad dio a conocer en diciembre del 2011 un documento sobre la situación de las terapias naturales en España que refleja una visión sesgada de la realidad que ignora los miles de trabajos científicos existentes sobre ellas y minusvalora gratuitamente los resultados que se obtienen y -lo que es aún más grave- a quienes las ejercen sabiendo que muchos de ellos son médicos; de ahí que publicáramos en el nº 146 un contundente artículo bajo el título El Ministerio de Sanidad descalifica gratuitamente las terapias naturales que el lector no habitual puede leer en nuestra web: www.dsalud.com. Pues bien, poco tiempo después tres conocidos y prestigiosos médicos españoles que llevan años practicando la Acupuntura –A. Carlos Nogueira Pérez, Javier Álvarez Martínez y Alberto Sacristán Duque– darían a conocer un manifiesto público de rechazo al documento ministerial que reproducimos íntegramente por su interés dado que los medios controlados por la industria farmacéutica no han querido –o podido- hacerse eco de él. Este es su texto:
“A través del presente comunicado los abajo firmantes, profesionales sanitarios que practican las Medicinas Naturales con responsabilidades docentes en instituciones universitarias y una larga experiencia de más de 30 años de práctica clínica y docente en Acupuntura, manifestamos no estar de acuerdo con la afirmación de que la Acupuntura actúe mediante el desencadenamiento del denominado “efecto placebo”. Ello demuestra una absoluta falta de conocimiento sobre la materia y nos hace pensar en la existencia de otro tipo de intereses ajenos a la realidad social y la evidencia científica. Dos largos años para llegar a esas conclusiones -hechas públicas el día antes del relevo político en la cartera del Ministerio de Sanidad y Consumo- nos confirma la eterna sospecha de las dificultades que a nivel político supone la regulación de este sector. Precisamente con la Sra. Leire Pajín, cuando estaba en la oposición, mantuvimos varias reuniones dirigidas a buscar una solución que permitiera dicha regulación ya que su partido político quería introducirla en el programa electoral al considerarlo un importante avance social. Ya antes, en el primer gobierno de Felipe González, se creó una comisión interministerial dependiente del Ministerio de Sanidad en la cual participamos como ponentes y en aquella ocasión el informe fue favorable instándose a proceder a la regulación académico-sanitaria del sector pero luego durmió el ‘sueño de los justos’ que es el limbo al que suelen ir las ‘patatas calientes’ políticas.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS
La Acupuntura es la medicina más antigua que se conoce siendo en el siglo II a.C. cuando se recopilaron los conocimientos de transmisión oral entre maestros y discípulos sobre esta materia que datan de entre 3000 y 4000 a.C., época de la denominada Era de los Emperadores Míticos. A lo largo de la historia se han escrito y recopilado cientos de libros sobre el tema en los países de origen de esta medicina – fundamentalmente en China- y miles más en Occidente desde los años cincuenta del pasado siglo XX hasta la actualidad. La bibliografía es tan extensa que citarla sobrepasaría el objeto de este comunicado. No obstante y para conocimiento general de todos los que sean nombrados expertos o formen parte de los comités o grupos de trabajo aconsejamos el manejo de la bibliografía de los clásicos más importantes de la Medicina Tradicional China.
1º) Nei Jing Su Wen (200 a.C.) o Cuestiones simples de textos de Medicina Interna del Emperador Amarillo Huan Di.
2º) Zheng Jiu Jia Yi Jing oEl ABC de la Acupuntura y la Moxibustión deM. de Huang Fu Mi(259 d.C.).
3º) Colección General de Asistencia Sabia. Manual Oficial de Acupuntura y Moxibustión de la Escuela de Medicina Imperial de Shen Ji Zhong Lu.Dinastia Song (1111 a 1117).
4º) Zheng Jiu Zi Sheng Jing. Libro de experiencias en Acupuntura y Moxibustión de Wang Zhi Zhong(1220).
5º) Zheng Jiu da Chang. Clásico de Acupuntura y Moxibustión de Xu Feng(1439).
6º) Zheng Jiu Ju Ying. Colección sobre lo mejor de la Acupuntura y la Moxibustión deGao Bu(1529).
7º) Zhen Jiu da Cheng. Gran enciclopedia de la Acupuntura y la Moxibustión de Yang Ji Zhou(1601).
Cabe recordar que el Gobierno de la República Popular de China mantiene un departamento de traducción a lenguas extranjeras dependiente del Ministerio de Educación y Salud donde tanto los clásicos como los nuevos textos y trabajos sobre investigación clínica y casuística se traducen y publican en los idiomas más utilizados en el mundo.

ARGUMENTACIÓN BIOFÍSICA
La idiosincrasia oriental no cuestiona los principios filosóficos de su medicina. Saben que funciona y la aplican considerando el método científico como una etapa evolutiva del conocimiento y no una premisa absoluta para su aplicación. Exactamente lo mismo que ha ocurrido con todas las etnomedicinas a lo largo de los siglos.
La visión occidental es exactamente la contraria motivando que sistemáticamente sean rechazados todos los métodos propuestos aunque su evidencia sea tan patente como que la Acupuntura y sus técnicas afines conforman el método terapéutico de primera intención o el tratamiento complementario para más de la mitad de la humanidad.
Modificar el espíritu mecanicista que impregna nuestro conocimiento académico y sanitario y entrar en una nueva concepción integradora sólo es posible a través de la Bioenergética, disciplina que estudia las interacciones de la energía con la estructura viva.
La ciencia moderna, desde el desarrollo de las ciencias biofísicas -sobre todo a partir de la Física Cuántica-, entiende que toda reacción química necesita un aporte energético para poder realizarse. De esa forma y sabiendo que materia y energía son una misma cosa en diferente estado de manifestación se concluye que actuando sobre los campos energéticos humanos se pueden inducir respuestas bioquímicas. Por eso conociendo tales mecanismos se pueden corregir alteraciones biológicas y actuar terapéuticamente. A fin de cuentas la Acupuntura es una disciplina médica que explica biológicamente las interacciones energo-químicas.
Y eso es lo que pretende el acupuntor mediante las herramientas adecuadas: agujas, moxas, ventosas, aparatos detectores de campos electromagnéticos (meridianos y puntos de acupuntura), electroestimuladores para la analgesia y la anestesia (anestesia quirúrgica), biomedidores capaces de determinar el nivel de resistividad o de conductividad bioeléctrica (exactamente igual que la medicina occidental utiliza diversos métodos de diagnóstico bioeléctrico), etc. De hecho no se pueden negar los efectos que sobre el organismo ejercen las diversas manifestaciones energéticas; como los rayos solares (infrarrojos, ultravioletas, ionizantes, etc.), los sonidos (Musicoterapia), los colores (Cromoterapia), los olores (Aromoterapia), los agentes climáticos (Crioterapia, Termoterapia, etc.) o las emociones (la tristeza, el deseo desmedido, el miedo, la ira o bien la alegría, la templanza, el amor…).
Somos entes eminentemente energéticos y respondemos biológicamente a los influjos energéticos del medio en el cual vivimos. Conocer estos mecanismos de interacción y entender el adagio chino de que ‘a buena energía, buena química’es lo que pretende el acupuntor en su práctica clínica. Sin duda las emociones, como manifestaciones energéticas, producen reacciones capaces de modificar el estado bioquímico del ser humano. A un enamorado no se le inyecta testosterona en los momentos de la relación; ni adrenalina o serotonina en los momentos de la conquista.
Pues bien, todas estas premisas permiten hacer los siguientes RAZONAMIENTOS:
1º) La Acupuntura y sus técnicas afines han sido y siguen siendo la medicina oficial en algunos países orientales y una gran parte de la población occidental ha utilizado o utiliza estas técnicas. No es posible que la mitad de la humanidad, desde hace siglos, utilice esta medicina y ahora, de repente, unos expertos determinen e informen de que su falta de soporte científico no la hace recomendable en el ámbito sanitario. Según datos aportados por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) en China esta medicina representa cerca del 40% de toda la atención prestada; y en países como Alemania y Reino Unido el 70% y el 90% -respectivamente- de las clínicas del dolor utilizan la Acupuntura como técnica complementaria.
2º) Se establece un serio problema de tipo cultural y político en relación con otros países occidentales en los cuales la Acupuntura se estudia en universidades y está regulada; como ocurre en Estados Unidos o Chile, por citar algunos ejemplos.
3º) Los colegios oficiales de las diversas áreas de profesionales sanitarios tienen secciones colegiales integradas por profesionales que utilizan la Acupuntura como recurso terapéutico complementario o alternativo. Y no es creíble que esos sanitarios se hayan dejado embaucar por algún ‘maestro místico’ y ejerzan la Acupuntura basándose exclusivamente en un pretendido efecto placebo. Tales profesionales de la salud tienen mucho que aportar a tan extraño comunicado ministerial.
4º ) Se entiende que el efecto placebo puede y debe darse como parte importante de un tratamiento integral donde el ‘efecto de la bata blanca’ influye de manera determinante en las reacciones psicológicas del individuo pudiendo somatizar estados que favorezcan la capacidad de auto-reparación inherente todo ser pluricelular -en especial el ser humano- pero los animales no entienden de ‘batas blancas’ ni de protocolos y por tanto no puede existir en ellos efecto placebo. Sin embargo uno de los campos más investigados y con mejor repuesta terapéutica es la Acupuntura Veterinaria. Y lo mismo cabe decir de la Acupuntura Pediátrica.
5º) Si revisamos la bibliografía científica publicada en todo el mundo sobre las técnicas bioenergéticas aplicadas a la salud -a pesar de la falta de recursos oficiales ya que éstos se dedican básicamente a la investigación farmacológica-, sobre todo en países orientales como China, Japón, Corea y otros, no queda más remedio que concluir que o bien todos esos científicos están equivocados o bien el llamado ‘grupo de trabajo’ ministerial no conoce la realidad del tema.
6º) La Acupuntura ha demostrado su validez terapéutica en un ‘tribunal’ tan riguroso como la FDA norteamericana.
7º) La OMS ha hecho especial hincapié en la necesidad de apoyar la investigación sobre la Acupuntura y su aplicación adecuada. Ya en 1991 la 44ª la Asamblea de la OMS instó a los estados miembros a introducir medidas para su reglamentación y control.
8º) Publicaciones de divulgación científica de tanto prestigio como el JAMA (Journal of the American Medical Association) o The Lancet se ocupan con cierta frecuencia en sus editoriales de resaltar algunos de los efectos biológicos constatados de las medicinas no convencionales y a refrendar su utilidad y su validez.
9º) En numerosas universidades de todo el mundo occidental -España incluida- se ofrecen estudios de postgrado en esta materia en forma de Máster, Especialista o Experto. Hay miles de profesionales con formación académica universitaria convencidos de la acción terapéutica de la Acupuntura (aunque todavía exista un largo camino de investigación por recorrer como en todas las ciencias) que entienden los mecanismos biológicos y los sólidos principios biofísicos que permiten una acción terapéutica tan eficaz que puede ser ejercida como herramienta complementaria o como medicina alternativa. Esto último ocurre en multitud de cuadros ‘idiopáticos’ (un elevado tanto por ciento de los diagnósticos ambulatorios); como por ejemplo en fibromialgia, fatiga crónica, algunos cuadros de dolor osteomuscular, cefaleas o trastornos del sueño, de la libido, de la personalidad. En todos ellos la Acupuntura se erige a menudo como tratamiento de primera elección.
10º) Que el informe de los expertos del Ministerio concluya que a veces la Acupuntura actúa mediante el desencadenamiento de un efecto placebo basado en la comparación entre acupuntura sobre puntos reales o sobre puntos aleatorios (Informe Cochrane) sólo demuestra un cierto desconocimiento -probablemente interesado- de que cualquier ‘agresión’ -y la inserción y manipulación de agujas no deja de serlo- provoca mecanismos de respuesta antiálgica de tipo endorfínico. Lo que permitiría explicar el pretendido efecto placebo.

 INTENTO RECIENTE DE REGULACIÓN EN ESPAÑA 
 En Cataluña, siendo Consejera de Sanidad Dª Marina Geli y después de años de denodado esfuerzo y trabajo por parte de diversas comisiones de expertos, el Gobierno de la Generalitat consensuó un Proyecto de Ley que posteriormente fue impugnado y rechazado a nivel estatal. Cuando entre los miembros de las comisiones de expertos -acudimos a ella invitados- figuraban profesionales -tanto sanitarios como parasanitarios- con largas trayectorias profesionales y experiencia en este campo así como profesores, centros de enseñanza, etc. Se pudo así dar una visión mucho más amplia de la verdadera problemática política y social generada por la creciente demanda de estos recursos y la falta de profesionales adecuadamente formados que pudieran ejercerlas con garantías y competencia.

EN CONCLUSIÓN 
Instamos a los ‘expertos’ y responsables políticos del Ministerio de Sanidad a que no se cometa de nuevo el mismo error de siglos pasados. Recuérdese aquel comentario de ‘Y, sin embargo, se mueve’. No se prendan pues más hogueras y hágase frente al poder de los grandes emporios económicos que sistemáticamente compran o alquilan voluntades. La sociedad ya ha sufrido a suficientes inquisidores”.