Duro manifiesto de los profesionales de la salud natural no médicos

 

Los profesionales de la salud no médicos que desde  hace décadas trabajan en España sin regulación legal han decidido elaborar un comunicado para dar a conocer a la opinión pública su lamentable situación y sus reivindicaciones. Con el título Manifiesto de la Mesa de Unidad de la Salud Natural -plataforma que en la actualidad agrupa a la mayoría de las organizaciones del sector- su texto -que publicamos tal cual y sin comentarios- es el siguiente: “Vivimos tiempos de aparente libertad de ideas y de oportunidades pero se siguen conculcando derechos fundamentales y aplicando políticas autoritarias con las que se intenta imponer un modelo sanitario excluyente que otorga el monopolio de la salud a la medicina convencional mientras se condena a la marginalidad a quienes prefieren o practican métodos de salud más naturales o alternativos. Esto es ofensivo para muchas personas que saben que cualquier dolencia o enfermedad se puede abordar de diferentes formas dependiendo del tipo de medicina o terapia que queramos emplear y de la singularidad del paciente. Además los tratamientos y medicamentos convencionales han defraudado a muchos ciudadanos que no confían ya en la eficacia de los métodos -en ocasiones agresivos- de la medicina moderna y empiezan a cuestionar el sistema sanitario oficial. Un sistema que se ha mostrado insuficiente para garantizar la salud pública. Los datos hablan por sí mismos. Uno de cada tres ingresos hospitalarios se debe al uso, abuso o mal uso de los medicamentos.
Sigue aumentando la incidencia de enfermedades degenerativas como el cáncer (cada año mueren 150.000 españoles por esta causa), la arteriosclerosis, infarto de miocardio, lesiones cerebro-vasculares, diabetes, obesidad, enfermedades articulares y óseas, enfermedades de la sangre, enfermedades del sistema nervioso (depresión, insomnio, etc.), hepatitis, enfermedades del sistema inmunológico como alergias, asma, esclerosis, enfermedades endocrinas, etc. Todo esto está generando que aumente notablemente el número de enfermos crónicos, que junto con las patologías comunes y una cantidad ingente de tratamientos sintomatológicos de dudosa efectividad, provocan un incremento insostenible del gasto sanitario que puede causar la quiebra del sistema público de salud y de la Seguridad Social. Las compañías químico-farmacéuticas -representadas en España por Farmaindustria– son claras beneficiarias de esta situación, han adquirido un enorme poder económico y mediático, y condicionan o determinan las políticas sanitarias.
Mucha gente quiere una medicina más humana, más preventiva y más natural que no tenga efectos secundarios, no aceptan un pronóstico sin esperanza y buscan una alternativa en las medicinas no convencionales como la Naturopatía, la Osteopatía, la Acupuntura, la Homeopatía y otras terapias afines que sirvan también para encontrar modos de vida más sanos, que utilizan métodos de salud naturales exentos de riesgo y han acreditado sobradamente su efectividad para tratar todo tipo de enfermedades y dolencias.
La sociedad española demanda -cada vez más- los servicios de los profesionales de las medicinas no convencionales y las terapias naturales, un colectivo compuesto por más de 35.000 profesionales en ejercicio. Sin embargo la situación jurídica de estos profesionales es muy precaria. El Estado sólo les reconoce a través del Ministerio de Hacienda -como “profesionales parasanitarios”- con el objetivo de recaudar los impuestos que genera su actividad pero en los demás ámbitos institucionales su existencia se ignora y su actividad no es reconocida a pesar de que proporciona un considerable ahorro al erario público. La Seguridad Social ahorra cada año más de 2.000 millones de euros gracias al trabajo de estos profesionales de la salud.
Se trata de un colectivo profesional injustamente excluido, ignorado y perseguido, sometido a presiones e inspecciones arbitrarias, principalmente desde Sanidad y desde las administraciones autónomas y locales. Sus remedios terapéuticos, preparados homeopáticos, plantas medicinales, vitaminas y suplementos dietéticos son retirados de los establecimientos de venta de forma absolutamente injustificada.
Con esta política se trata de crear impedimentos u obstáculos al consumidor para que no utilice los servicios de los profesionales de la medicina natural, para que no use o consuma productos naturales cuando todos sabemos los numerosos efectos secundarios que producen los fármacos que ponen en peligro incluso la vida de las personas y que vende la industria químico-farmacéutica sin ningún pudor, además de las agresivas formas de tratamiento que tiene la medicina convencional.
Al impedir u obstaculizar el ejercicio de esta profesión el Estado conculca un derecho fundamental de la ciudadanía: el derecho constitucional a la libre elección del terapeuta al que queremos confiar nuestra salud.
Las asociaciones profesionales -representadas ahora por la Mesa de la Unidad de la Salud Natural(www..mesadeunidad.com)- llevan más de 15 años dialogando con la Administración para conseguir el reconocimiento y la regulación de su actividad pero los sucesivos gobiernos nunca han mostrado voluntad negociadora y han respondido con bastante indiferencia. En las anteriores elecciones legislativas el PSOE se comprometió a regular las medicinas no convencionales y las terapias naturales. Dos años después el Gobierno socialista no ha hecho nada para cumplir sus promesas electorales.
La Mesa de Unidad de la Salud Naturalse ha reunido en repetidas ocasiones con representantes del Ministerio de Sanidad, de Educación y del PSOE con el objetivo de iniciar un proceso de negociación hacia el reconocimiento de nuestras profesiones pero la Administración mantiene un diálogo sin trascendencia, no manifiesta ningún interés negociador y no parece tener ningún proyecto hacia nuestro sector.
En consecuencia, no existe ni un solo motivo para pensar que hay voluntad negociadora por parte de la Administración y el Gobierno, y la situación de los profesionales de las Terapias Naturales se hace ya insostenible.
De todo esto se deduce que el poder de las multinacionales químico-farmacéuticas tiene secuestrado el poder político del Gobierno y que detrás de la falta de reconocimiento de nuestras profesiones están los poderosos intereses económicos de estas compañías que viven de la existencia masiva de la enfermedad en las sociedades occidentales y a las que poco importa la salud de los ciudadanos.
Mientras tanto, los profesionales de la salud natural – naturópatas, acupuntores, osteópatas, homeópatas y demás profesiones de las Terapias Naturales- viven en una situación dramática de inseguridad, desamparo jurídico e indefensión legal además de sufrir ataques desde otros colectivos sanitarios pese a ser un colectivo profesional numeroso y de tener una buena y positiva influencia en la sociedad.
Como consecuencia, desde la Mesa de Unidad de la Salud Naturalque reúne a las principales asociaciones del sector se han planteado las siguientes reivindicaciones:
a) Que el Estado reconozca mediante una ley estas profesiones y su actividad beneficiosa para la sociedad: la Naturopatía, la Osteopatía, la Acupuntura, la Homeopatía, las terapias manuales como el Quiromasaje, el Shiatsu, la Reflexología, etc., y otras terapias y medicinas afines.
b) Que se acredite a nivel profesional a todos los practicantes de estas disciplinas para que puedan protegerse del intrusismo y tener el amparo legal necesario.
c) Que se establezca un Registro Profesional avalado por el Estado a través del Ministerio de Sanidad o de las administraciones autonómicas donde se inscriban los profesionales en ejercicio.
d) Que se reconozcan los centros de formación existentes en España dedicados a estas profesiones y se establezcan unos niveles de calidad suficientes.
Los abajo firmantes apoyamos estas reivindicaciones y el reconocimiento por parte del Estado de los Profesionales de las Medicinas no Convencionales y de las Terapias Naturales -tal como se explicita anteriormente- y solicitamos al Gobierno y, en particular, a los ministerios de Sanidad y de Educación que dispongan lo necesario para reconocer y regular el ejercicio y la enseñanza de estas disciplinas.”